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jueves, 18 de junio de 2009

2003, Mundial sub'17 (III): Cesc, de Oro

La primera fase del torneo había concluido sin demasiados sobresaltos. En el grupo A, Colombia había demostrado una buena y progresiva adaptación al césped artificial del Estadio Töölö que culminó con la goleada del Campeonato, un 9-1 al conjunto anfitrión que colocaba a los "cafeteros" en el grupo de favoritos al título. Su rival en cuartos de final sería Costa Rica, que había protagonizado la única sorpresa del campeonato al acabar en la segunda plaza del grupo B, dejando fuera a la Nigeria de John Obi Mikel de una manera pocas veces vista: por sorteo. Y es que centroamericanos y africanos acabaron esta primera fase empatados absolutamente a todo y tuvo que ser el azar quien determinara el equipo clasificado para cuartos. En ese grupo, la superioridad de Argentina había sido manifiesta, puesto que además de ser el único equipo del torneo que sumó los 9 puntos de la fase de grupos era también el único que concluyó esta fase sin recibir un solo gol. Con futbolistas como Óscar Ustari, Ezequiel Garay, Fernando Gago, Lucas Biglia o Neri Cardozo, la albiceleste parecía la más firme candidata al título. El primer obstáculo sería México, segunda clasificada del grupo A, que no parecía rival para la engrasada máquina de Hugo Tocalli.

Por la otra parte del cuadro, Brasil había pasado con suficiencia como primer clasificado del grupo C y se enfrentaría a Estados Unidos. Los brasileños habían tenido un dubitativo comienzo (1-1 frente a Camerún) pero luego se desataron y guiados por Ederson y Evandro golearon a Portugal y Yemen para reafirmar su condición de favoritos. Con Brasil virtualmente clasificado antes de la última jornada, el rival de España en los cuartos de final saldría del electrizante duelo entre portugueses y cameruneses. Portugal había dejado muchas dudas en sus primeros partidos, saldados con una apurada victoria ante Yemen (4-3, remontando un 0-2 al descanso) y una sonrojante goleada ante Brasil (0-5), mientras que los africanos también habían dado una de cal y otra de arena al empatar a un tanto sus partidos contra Brasil y Yemen. Las dudas sobre quién pasaría parecieron quedar resueltas en los primeros cuarenta y cinco minutos, a cuya conclusión se llegó con un incontestable 4-0 para Portugal gracias a la gran actuación de Bruno Gama, Vierinha y Manuel Curto, autor de 3 goles. Pero tras el quinto tanto luso, en el minuto 52, se inició uno de los capítulos más apasionantes de la historia de los campeonatos mundiales: bajo la batuta de Alexandre Song, Camerún se lanzó al ataque y golpe a golpe fue reduciendo distancias hasta firmar el empate en el descuento. Pero el quinto gol llegó ya demasiado tarde, sin tiempo para buscar el que hubiera supuesto su más que milagrosa clasificación, y los africanos acabaron derrumbándose abatidos sobre el césped mientras los jugadores portugueses, todavía con el miedo en el cuerpo, intentaban animar a sus rivales. Así pues, Portugal sería nuestro rival en cuartos, y el diametralmente opuesto momento de forma que parecían mostrar ambas selecciones nos daba confianza para pensar que el pase a semifinales era factible.




5-2

El 24 de agosto de 2003 pasó a la historia de nuestro deporte como el día en que un piloto español logró la primera victoria en la Fórmula 1 (Fernando Alonso en el Gran Premio de Hungría), y puede que también porque vio el debut oficial de David Beckham con la camiseta del Real Madrid (en la ida de la Supercopa ante el Mallorca). Entre ambos acontecimientos, TVE decidió que no había mejor forma de pasar la tarde del domingo que viendo la segunda jornada de los Mundiales de Atletismo de París, privándonos de presenciar en directo otro de los acontecimientos que deberían aparecer en las reseñas de aquel día: el partido en el que Cesc Fábregas puso su nombre en boca de todos los aficionados al fútbol. Porque se podría decir que ese fue el día en el que vimos que aquel chico estaba realmente capacitado para hacer grandes cosas, aunque la confirmación la tendríamos sólo tres días después. Con ganas de revancha por la derrota en la final del Europeo, España saltó al terreno de juego del Ratina Stadium de Tampere con el mismo once que había derrotado de manera convincente a Estados Unidos, salvo la presencia de Oskitz por el sancionado Silva. Así, Mandaluniz se mantenía en la portería y Xisco ocupaba el puesto de David como ariete. En Portugal, que también optaba por el 4-5-1, destacaba la presencia en la media de la tripleta Vierinha-Bruno Gama-Manuel Fernandes, por lo que se preveía una bonita lucha en un superpoblado centro del campo. El partido se presentaba apasionante y no tardó en responder a las expectativas. Portugal golpeó primero con un gol de Manuel Curto, que se colocaba con 5 goles como máximo artillero del torneo, pero España respondió mandando en la posesión y explotando la verticalidad y el regate de Sisi, a un gran nivel durante todo el torneo pero sencillamente imparable en aquel partido. Fruto de su enésima incursión por la derecha fue una falta que lanzó Jurado y que Sergio Sánchez empalmó a la red, firmando el empate poco antes de la media hora. El dominio español era total y Portugal daba muestras continuas de su endeblez defensiva, aunque el segundo gol no llegó hasta el filo del descanso, cuando Cesc cabeceó con precisión un medido centro de Sisi. España se iba al vestuario con el marcador de cara pero con ganas de seguir marcando diferencias, y a los 5 minutos de la reanudación Xisco aprovechó un magistral pase entre líneas de Cesc para firmar el tercero. El partido enloqueció por el afán portugués de recortar distancias y después de un buen par de oportunidades de Xisco y Jurado, una nueva combinación entre Cesc y Xisco dejó al primero al borde del área pequeña para batir cómodamente al meta luso. La exhibición de toque estaba siendo brutal, pero Portugal no se rendía y Vierinha hizo un auténtico golazo de falta para poner el 4-2. Apenas quedaban un par de minutos y el partido no se nos podía escapar pese a los últimos esfuerzos lusos por recortar distancias, y de hecho lo que llegó fue la puntilla cuando, ya en el descuento, Jurado transformó con frialdad un penalti cometido sobre Xisco. España había derrotado claramente a los campeones de Europa, tomándose una dulce revancha de la final de Viseu, y con su exhibición de fútbol dejaba claro que se metía en semifinales por méritos propios y con muchas papeletas para hacerse con el Campeonato.

Crónica de FIFA.com


La selección española completaba el cuadro final del torneo en el que estarían nada menos que las tres selecciones sudamericanas. Y es que, como se preveía, Colombia se había deshecho de Costa Rica por 2-0 sin forzar demasiado la máquina, como Brasil, que había pasado por encima de una timorata selección estadounidense (3-0), que pareció hipnotizada por las camisetas verdeamarelhas que tenía enfrente y apenas inquietó la meta carioca, por lo que la primera aventura internacional de Freddy Adu llegaba a su fin. Ahora España se las vería con el coco del torneo, Argentina, que tampoco había necesitado realizar su mejor partido para imponerse con comodidad a México por 2-0. El hasta el momento infranqueable muro albiceleste era el nuevo reto que tenían unos chicos que parecían crecerse por momentos.



2-3

Si en cuartos Cesc había sido un jugador clave en la victoria ante Portugal, en semifinales fue sencillamente decisivo, y con su brillante actuación sin duda convenció a la mayoría de periodistas presentes en el Campeonato: el chico era de oro. Y ante él nos rendimos también los aficionados que intentamos ver el partido, nuevamente maltratado por TVE al simultanearlo en La2 con los Mundiales de Atletismo, lo que nos hizo perdernos buena parte del encuentro. Ante la imbatible Argentina, y con Brasil esperando en la final tras su cómoda victoria ante Colombia por 2-0, Santisteban repitió alineación basándose en la máxima que deberían seguir todos los entrenadores: si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Pero lo cierto es que la albiceleste empezó el partido dispuesta a marcar territorio, a demostrar que estaban en Finlandia para ganar el Campeonato, y su arrollador comienzo obtuvo el premio del gol a los 3 minutos, en una polémica jugada en la que Lucas Biglia remachó a la red un balón que el central Ezequiel Garay devolvió al corazón del área después de que aparentemente ya hubiera traspasado la línea de fondo, tras un cerradísimo saque de esquina. Las protestas hispanas no surtieron efecto y el tanto subió al electrónico del Töölö Stadium. A los nuestros, algo nerviosos y quizá descentrados por el polémico gol, les costó unos minutos adaptarse al terreno sintético, pero en cuanto se juntaron a tocar Cesc, Jurado y Xisco el dominio pasó a ser español. En apenas diez minutos se crearon no menos de 3 clarísimas ocasiones que nuestros jugadores desperdiciaron sin llegar a poner a prueba a Óscar Ustari. Sin embargo, cuando mejor pintaba el partido llegó el segundo gol argentino. En un nuevo córner, Garay hizo valer su poderío aéreo para marcar de un espléndido cabezazo. Aunque el gol descolocó otra vez a los nuestros, Argentina se sentía cómoda y tampoco quiso apretar más el acelerador, por lo que se llegó al descanso con ese difícil marcador. Santisteban decidió meter toda la artillería dando entrada a David por el poco afortunado Oskitz, y entonces comenzó el espectáculo. A los tres minutos de la reanudación, tras una gran jugada individual de Markel, Cesc Fábregas aprovechó un rechace en la frontal para colocar el balón en la escuadra. La hasta ese momento imperforable meta argentina, que había aguantado más de 400 minutos sin recibir un gol, se hizo enorme para los nuestros y sólo 5 minutos después fue Jurado quien encontró otro hueco para colar el balón dentro después de una preciosa jugada de Sisi y una buena dejada de cabeza de Xisco. Entre medias ya se habían producido otro par de peligrosos disparos que Ustari desvió con dificultades y la retirada por lesión del capitán argentino Biglia, y un par de minutos después del empate llegó la expulsión de Neri Cardozo tras una escalofriante entrada sobre Raúl Llorente que mandó al lateral atlético a la enfermería con una gravísima lesión de rodilla que le tendría casi 8 meses parado. El partido parecía de cara para los nuestros y las combinaciones entre Jurado y Cesc levantaban la admiración del público presente en el estadio, pero el tercer gol no llegaba. David marró un par de buenas ocasiones e incluso Argentina pudo marcar a la contra antes de que el colegiado sueco decretara el final de los 90 minutos. En el tiempo extra España redobló sus esfuerzos y tuvo numerosas oportunidades pero, a falta de 5 minutos para el final de la prórroga, y en pleno acoso español, Ruz vio su segunda amarilla, dejando a los nuestros con diez. En ese momento, con igualdad numérica y la portería argentina convertida de nuevo en un muro infranqueable, los penaltis parecían inevitables. Pero en el campo había alguien capaz de derribar esa muralla. Ya lo había hecho una vez, y volvió a hacerlo. En el minuto 117, en una esquina de la pantalla de televisión, mientras en el recuadro grande se comentaba la decepción española de la final del 1.500, intuímos a Cesc deshaciéndose de su par en una esquina del área y largando un disparo mortal. La piña de jugadores españoles que se produjo a continuación nos confirmó la primera impresión: golazo, gol de oro, España a la final, pero tuvimos que esparar unos segundos antes de que TVE nos ofreciera un repetición de la acción en falso directo para poder vivir la magia de aquel momento único. España había derrotado al equipo invencible en una épica remontada, y con sus goles (ya eran 4 entre los cuartos y las semis, y 5 en total, lo que le colocaba empatado por la Bota de Oro) Cesc acababa de dar un paso de gigante para ser proclamado también Balón de Oro, Mejor Jugador del torneo. Había llegado a Finlandia sin hacer ruido, pero ya era vox populi: Wenger había fichado una verdadera joya.



domingo, 14 de junio de 2009

2003, Mundial sub'17 (II): Niños prodigio

3-3

En la tarde del 14 de agosto de 2003, cuando las selecciones sub'17 de España y Sierra Leona saltaron al césped del estadio de Lahti, a las redacciones de los principales medios de comunicación mundiales estarían llegando multitud de crónicas y teletipos pregonando a los cuatro vientos el nombre del nuevo fenómeno del planeta fútbol, un niño aprendiz de genio que acababa de demostrar en 90 minutos que parecía dispuesto a confirmar todas las expectativas depositadas en él desde que un año antes su imagen diera la vuelta al mundo fruto de una estudiada campaña de comunicación sólo al alcance de una de las principales multinacionales de ropa deportiva. ¿El nombre de tan magna estrella? Freddy Adu. En su debut oficial en la escena internacional, ávida de contemplar las virtudes del nuevo icono de Nike, el estadounidense de raíces ghanesas y sólo 14 años de edad acababa de firmar un hat-trick en la goleada de su selección a Corea del Sur (6-1). Eclipsado por semejante acontecimiento, el partido de los nuestros comenzó según lo previsto, con el 4-5-1 de España dominando a la fuerte selección africana, y necesitando tan sólo 8 minutos para adelantarse en el marcador, gracias a una buena asistencia de Ruz que David no desaprovechó. Siete minutos después, Sisi culminaba un veloz contragolpe para hacer el segundo. Con el encuentro de cara al cuarto de hora, nada hacía presagiar lo que ocurriría a continuación, por más que supiéramos de lo traicioneras que son estas categorías, en las que un partido puede cambiar de signo a cada minuto. En apenas dos minutos el central César Arzo vio dos amarillas más que discutibles y dejó a España con un jugador menos. Era el minuto 28, y antes del 40 Sierra Leona ya había empatado gracias a dos tantos de Samuel Barlay, el primero tras una gran acción individual y el segundo aprovechando una garrafal fallo del meta Adán. Con la entrada del central Francis la defensa española volvió a armarse y se pudo llegar al descanso sin más sobresaltos, pero la segunda parte pintaba mal para nuestros chicos. En inferioridad numérica, Jurado tenía que echarse el equipo a las espaldas, pero sin su socio Silva, renqueante de su lesión de pubis, eran los africanos quienes dominaban el encuentro. Santisteban intentó cambiar el panorama dando entrada a Xisco, pero unos pocos minutos después Barlay volvía a marcar y culminaba la remontada. Sin embargo, en lugar de ser un mazazo insalvable, el gol espoleó el orgullo hispano y el partido volvió a girar. Bajo un intenso aguacero, Cases entró por Jurado y el equipo se volcó en ataque ante una Sierra Leona que se dedicaba a perder tiempo descaradamente con jugadas casi surrealistas en las que los jugadores africanos se desplomaban continuamente al suelo para detener el choque. Afortunadamente el colegiado saudí tomó buena nota y nada menos que en el sexto minuto añadido Xisco cabeceó un córner en el primer palo para establecer el empate definitivo. El resultado justo para un partido que no pasaría a la historia ni daría la vuelta al mundo como el hat-trick de Adu. Ni siquiera el triplete de Barlay pudo competir con el del talento estadounidense puesto que no fue oficialmente reconocido por la FIFA, que atribuyó el segundo tanto al defensa español Ruz, quien tocó el esférico en su intento por evitar que traspasara la línea de gol.




2-3

Tras el apurado empate ante Sierra Leona, el partido contra Corea del Sur era vital para mantener las aspiraciones de pasar a cuartos de final. Estados Unidos ya estaba clasificada tras vencer también con apuros (y gracias a otro gol de Adu) a la selección africana, por lo que una victoria de España ante los asiáticos dejaría el pase muy encarrilado. Y por si fuera poco, todos teníamos en la memoria el infausto partido del Mundial 2002, por lo que la motivación era máxima. El partido se planteaba como un constante ataque a la muralla coreana y efectivamente así fue: con Corea encerrada en su área, España intentaba una y otra vez llegar al marco rival, sin conseguirlo. Poco a poco el choque se fue haciendo más y más monótono, entrando en un peligroso ritmo lento que sólo favorecía los intereses de los jóvenes coreanos, agazapados a la espera de poder aprovechar algún despiste. Y la ocasión les llegó al filo del descanso, cuando el delantero Hyen Yang Dong, que pertenecía al Valladolid, trazó un desmarque a la espalda de la defensa española para plantarse solo ante Adán y batirle por bajo ante el estupor general. Aquello necesitaba un cambio radical, y Santisteban lo sabía. Tras el descanso dio entrada al recuperado David Silva y al imberbe Cesc Fábregas para que se encargaran de dar otro ritmo al partido. Los espectadores estábamos ansiosos por ver a ese desconocido chaval que iba a formar parte del "Universo Wenger", y lo cierto es que desde el principio mostró un dinamismo y una compenetración con Jurado que ya auguraba buenos momentos. Pero ése todavía no era su día. Era el de Silva, aunque todavía hubo que sufrir un poco más antes de que el canario comenzara su recital, porque al cuarto de hora de la segunda parte, un error de entendimiento entre Sergio Sánchez y Adán en una jugada sin peligro acabó con el cuero impulsado por el defensor espanyolista dentro de nuestra portería. Era el más difícil todavía, pero la calidad y el orgullo herido de la juventud hicieron posible el milagro de la remontada. En apenas diez minutos, del 65 al 75, Silva se convirtió en el héroe del equipo al marcar tres goles de todos los colores: un cabezazo, un disparo desde la frontal y un remate a bocajarro sellaron el hat-trick del de Arguineguín y dispararon la locura en el bando español.

Ficha Oficial del partido
Crónica de FIFA.com



0-2

Llegábamos al partido con Estados Unidos con la moral por las nubes después de las remontadas de los encuentros anteriores y con la sensación de que habíamos encontrado un sistema y unos jugadores que podían darnos muchas alegrías, pero también con el convencimiento de que había que mejorar mucho en defensa si queríamos tener opciones de pelear por algo grande. Así que como la victoria de Corea ante Sierra Leona en el partido disputado inmediatamente antes nos metía directamente en cuartos de final y el seleccionador del también clasificado combinado estadounidense parecía dispuesto a dar descanso a algunos de sus mejores jugadores, Santisteban optó por colocar sobre el campo a los chavales que mejor nivel ofensivo habían mostrado y por dar minutos al guardameta suplente, Mandaluniz. El experimento no pudo salir mejor ya que, liberados de la presión del resultado, los españoles dieron una lección de fútbol a los norteamericanos. Aunque el sistema seguía siendo el 4-5-1, la entrada de Cesc por Tébar o Javi García, y la de Silva por Oskitz le daban más posesión, profundidad y pegada al centro del campo. El trío Markel-Jurado-Cesc repartía el juego a su antojo y además se incorporaba con peligro, y así llegó el primer gol, obra de Jurado tras una buena jugada personal que culminó con un disparo raso que tropezó en un defensor y acabó entrando. El dominio español era incontestable y pudieron llegar más goles, pero justo antes del descanso a Silva se le cruzaron los cables y tras sufrir una entrada no demasiado aparatosa soltó un manotazo que impactó en la cara de su defensor. Expulsión justa, dos encuentros de sanción y otro partido plácido que empezaba a complicarse. Tras el descanso a España le costó más hacerse con el balón y el seleccionador estadounidense, viendo su oportunidad, sacó a Freddy Adu, al que había reservado por estar apercibido de sanción. Sin embargo, sólo 5 minutos después del ingreso del delantero americano, Cesc inauguró su cuenta goleadora al cazar en la frontal del área un balón suelto tras un córner y enviarlo a la escuadra. De ahí al final poco más, salvo la sensación de que Adu todavía estaba demasiado verde para enfrentarse a defensas serios y de que sin duda en aquel torneo había otros jugadores mejores que aquel niño prodigio que nos querían vender.


miércoles, 10 de junio de 2009

2003, Mundial sub'17 (I): Viaje al País del Sol de Medianoche

El Mundial sub'17 de Finlandia 2003 está íntimamente ligado a un nombre: el de Cesc Fábregas, y es imposible empezar a recordar aquel torneo sin citarlo casi instintivamente. Cuando repasábamos la trayectoria de algunos de los jugadores que estuvieron presentes en el Mundial sub'20 de 1999 en Nigeria comentábamos esa especie de maldición que impide brillar al máximo nivel, cuando dan el salto al fútbol profesional, a muchos de los que en estos campeonatos logran distinciones individuales. Por eso, casos como los del cerebro del Arsenal, ganador del Balón de Oro y de la Bota de Oro de aquel torneo, destacan mucho más, porque pocas veces una aparición tan fulgurante se ve refrendada de manera tan veloz en el fútbol adulto. La historia de Cesc es sinónimo de precocidad desde que comenzara a dar sus primeras patadas a un balón en su Arenys natal y hasta prácticamente la actualidad, porque con 22 años recién cumplidos Fábregas tiene un currículum envidiable en el que quizá sólo se eche en falta algún título más con su club. Pero si algo le sobra para conseguirlo es tiempo. Y talento, evidentemente. Un talento comparable al que demostró poseer Arsène Wenger para hacerse con los servicios de este chaval de 16 años antes de que explotara en el verano finés, en una cita que parecía destinada a nombres como los del brasileño Ederson, el portugués Vierinha o el "niño prodigio" estadounidense Freddy Adu. Y es que, pese a que empezaba a despuntar en las categorías inferiores del Barça, apareciendo ya con el Juvenil de División de Honor, para el gran público Fábregas era uno más de los desconocidos jugadores que inundaban la lista de Juan Santisteban. Y además, uno de los benjamines del grupo. En realidad, antes del campeonato sólo reconocíamos, y no demasiado, a Jurado, Silva, David Rodríguez y Xisco, que habían brillado en el Europeo de mayo. Pero para cuando acabó el mes de agosto muchos más habían despertado nuestra curiosidad y se habían ganado nuestra atención.

El torneo se disputó entre el 13 y el 30 de agosto de 2003 en las ciudades de Helsinki, Tampere, Turku y Lahti (donde España disputó los 3 encuentros de la primera fase). Como novedad, la FIFA decidió incluir por primera vez en un campeonato organizado por ella un campo de césped artificial, el del estadio Töölö de la capital finesa (en la imagen), donde se disputaron nada menos que 10 partidos, entre ellos todos del grupo A, en el que estaba incluído el anfitrión, y la final. El resultado fue satisfactorio y desde ese momento se permitió la celebración de encuentros internacionales en superficies sintéticas. A la cita escandinava acudieron 16 selecciones, repartidas en 4 grupos de la siguiente manera:

GRUPO A
Finlandia
China
México
Colombia

GRUPO B
Argentina
Australia
Costa Rica
Nigeria

GRUPO C
Portugal
Yemen
Camerún
Brasil

GRUPO D
España
República de Corea
Estados Unidos
Sierra Leona

España debutaría frente a Sierra Leona para jugar después contra los surcoreanos y cerrar esta primera fase con Estados Unidos. En su lista, Santisteban confió mayoritariamente en el bloque que se había proclamado Subcampeón de Europa unos meses antes, llegando a incluir a un David Silva que se recuperaba a marchas forzadas de una lesión de pubis (el canario había decidido no operarse antes para no perderse el Campeonato, aunque no llegó a tiempo para el primer partido). Así, la relación de jugadores inscritos fue la siguiente:

Núm. - Nombre - Fecha de nacimiento - Posición - Club
------------------------------------------------------------------------------------------------
1.- Antonio ADÁN Garrido - 13/05/1987 - PO - Real Madrid C.F.
2.- Manuel RUZ Baños - 05/04/1986 - DF - Valencia C.F.
3.- RAUL LLORENTE Raposo - 02/04/1986 - DF - Atlético de Madrid
4.- FRANCIS J. Borrego Campos - 06/06/1986 - DF - F.C. Barcelona
5.- SERGIO SÁNCHEZ Ortega - 03/04/1986 - DF - R.C.D. Espanyol
6.- Marcos TÉBAR Ramiro - 07/02/1986 - MC - Real Madrid C.F.
7.- SISI González Martínez - 22/04/1986 - MC - Valencia C.F.
8.- MARKEL Bergara Larrañaga - 05/05/1986 - MC - Real Sociedad
9.- DAVID Rodríguez Sánchez - 14/02/1986 - DL - Atlético de Madrid
10.- David Jiménez SILVA - 08/01/1986 - MC - Valencia C.F.
11.- Jose Manuel JURADO Marín - 29/06/1986 - MC - Real Madrid C.F.
12.- Miguel PALLARDÓ González - 05/09/1986 - MC - Valencia C.F.
13.- IVÁN GARCÍA González - 14/01/1986 - PO - Real Avilés C.F.
14.- CÉSAR ARZO Amporta - 21/01/1986 - DF - Villarreal C.F.
15.- JAVI GARCÍA Fernández - 08/02/1987 - DL - Real Madrid C.F.
16.- XISCO Nadal Martorell - 27/06/1986 - DL - Villarreal C.F.
17.- Cesc FÁBREGAS Soler - 04/05/1987 - MC - Arsenal F.C.
18.- OSKITZ Estefanía Gil - 12/10/1986 - DL - Real Sociedad
19.- Jose María CASES Hernández - 23/11/1986 - DL - Villarreal C.F.
20.- Javier MANDALUNIZ Rentería - 15/01/1987 - PO - Athletic Club

Aunque el bloque estaba hecho, los equipos inferiores no son compartimentos estancos y el sabio técnico sevillano aprovechó la ocasión para llamar también a varios jugadores un año más jóvenes y que le habían impresionado en las primeras concentraciones de la nueva sub'17 que comenzaría a competir al curso siguiente. Entre ellos estaba, obviamente, Cesc Fábregas, el último diamante en bruto adquirido por el orfebre Wenger para ser pulido en su academia londinense. Pero cuando por fin se puso a sus órdenes, el alsaciano comprobaría que su labor se limitaría a unos pocos retoques, porque en el País del Sol de Medianoche aquella joya ya se había mostrado al Mundo en casi todo su esplendor.

domingo, 7 de junio de 2009

2003, Europeo sub'17: Plata premonitoria

Aunque no se logró ningún título, el 2003 ha pasado a la historia de las selecciones inferiores como uno de los mejores años que se recuerdan. Y es que a veces, y más a estas edades, ganar es algo accesorio, porque lo que importa, y lo que queda en la retina de los aficionados, es el esfuerzo, las ganas y la ilusión que nos transmitieron nuestros chavales a lo largo de las distintas competiciones en las que participaron. Porque después de muchos partidos impecables y de haber sorteado también muchas dificultades, sólo la mala suerte y los pequeños detalles evitaron que 2003 viera a nuestros equipos coronarse nada menos que en un Europeo y dos Mundiales. En las próximas entradas repasaremos este mágico año por estricto orden cronológico, obviando (eso sí) el borrón que supuso para la selección sub'19 de los Moyá, Alexis Ruano, Melli o Javi Fuego su no clasificación para el Europeo de la categoría al quedar eliminados en la fase previa, disputada a finales de marzo, tras perder contra Polonia y no pasar del empate ante Francia. Apenas un mes antes de esa decepción se había producido un hecho que cambiaría el curso normal de los acontecimientos. Ante la inminente intervención militar de Estados Unidos y sus aliados en Irak, el 6 de marzo la FIFA decidió aplazar sine die el Mundial sub'20 que debía comenzar en Emiratos Árabes Unidos el día 25 de ese mismo mes, alegando motivos de seguridad. Y es que la cercanía del país organizador al foco del conflicto (unos 1.500 km) y la presencia en el torneo de los combinados de EE.UU., Inglaterra, España y Australia, los países más beligerantes con el régimen irakí, así lo aconsejaban. El Campeonato quedó por tanto pospuesto y los jugadores, la mayoría de los cuales ya estaban concentrados con sus respectivas selecciones, volvieron a la disciplina de sus clubes. Algunos perdieron la oportunidad de acudir a una cita mundialista, otros se vieron favorecidos por ese retraso imprevisto, y la mayoría simplemente retrasaron su aparición en la primera plana. En cualquier caso, el aplazamiento fue un daño colateral más de aquella infausta guerra.
De modo que después de comentar ese inesperado giro que alteró el calendario fijado para las competiciones futbolísticas internacionales de base, comenzaremos el repaso a este memorable año situándonos en el día 7 de mayo, más concretamente en la localidad portuguesa de Vila Real, al norte del país vecino. Allí se produce el debut de la Selección sub'17 en el Europeo de la categoría, al que había accedido tras derrotar a Francia en el decisivo encuentro de la fase previa disputado en Alcoy. El primer rival era otro clásico del fútbol continental, Italia, que apenas pudo oponer resistencia a los de Santisteban. Liderados por dos pequeños genios como David Silva y Jose Manuel Jurado, España vence sin dificultad por 2-0. Curiosamente, en aquel partido disputado en Vila Real, los goles fueron obra de los delanteros Jose María Cases y Xisco Nadal, ambos pertenecientes al Villarreal. El segundo encuentro se disputó en Chaves, muy cerca de la frontera con Galicia, y fue otra exhibición de los nuestros. Israel no fue rival y aunque el primer gol no llegó hasta el minuto 33, obra de Silva, en ningún momento hubo dudas sobre quién se llevaría los puntos. Antes del descanso el delantero del Atlético David Rodríguez (en la imagen) hizo el segundo y al poco de comenzar la segunda parte Cases cerró la cuenta. El resultado clasificaba a España para semifinales, aunque la primera plaza del grupo se pondría en juego en el último partido ante Inglaterra. El empate nos servía pero Santisteban no quería sorpresas y al descanso se llegó con una clara ventaja de dos goles, merced a los tantos de Xisco y Jurado. Sin embargo, los ingleses reaccionaron en la segunda parte y lograron la igualada en poco más de diez minutos por medio de Steven Taylor (central del Newcastle) y James Milner, que junto con Aaron Lennon se encargó de poner en apuros a la defensa española durante el resto del encuentro. Pero no hubo más goles y por tanto se consiguió el pase a semifinales como líderes de grupo.
Ese choque contra Austria era vital, puesto que no sólo estaba en juego el pase a la final sino que también decidiría cuál de los dos equipos viajaría en agosto al Mundial sub'17 de Finlandia, ya que los únicos países europeos que aompañarían a los anfitriones en aquel Campeonato serían los dos finalistas del torneo continental. España salió dispuesta a demostrar quién se merecía tan suculento premio y no tardó ni 5 minutos en refrendar su superioridad gracias a un gol de David Rodríguez. El colchonero iniciaba así una tarde para el recuerdo, y es que para cuando se llegó al descanso ya había conseguido un hat-trick que, junto al tercer gol de Cases en el torneo, dejaba el encuentro más que sentenciado. En la segunda parte los nuestros se limitaron a dejar pasar el tiempo y aunque Austria inquietó con un par de goles, David se encargó de cerrar su exhibición con un quinto gol, el cuarto de su cuenta. Con el billete a Finlandia en el bolsillo, la final ante los anfitriones (que se habían deshecho de los ingleses en la tanda de penaltis) se presentaba como una reedición del clásico duelo ibérico por la hegemonía en categorías inferiores. ¿Sería capaz España de levantar su séptimo título o por contra sería Portugal quien redujera la diferencia consiguiendo su quinto entorchado? La respuesta se conocería el 17 de mayo en Viseu.
Aquella era la tercera final en la que nos veíamos las caras con Portugal, y el balance era de 1-1. Ante su público, los lusos no querían perder la oportunidad de desequilibrar la estadística y salieron a por todas, encerrando a una España que por primera vez en todo el torneo parecía sin ideas. Guiados por el hábil Vierinha, los portugueses controlaron la primera parte de principio a fin y se adelantaron por medio de Marcio Sousa, que con una volea acertó a batir a Adán en el minuto 22. El guardameta madridista tuvo que emplearse a fondo para evitar que al descanso se llegara con un marcador más amplio, ya que la defensa española parecía no estar en la final. Santisteban debió de apretar las clavijas en el vestuario porque la segunda parte se inició con una España desatada que sólo tardó un minuto en crear sus primeras oprtunidades. Cases marró la primera, pero el pichichi David no perdonó la suya y puso el empate con un testarazo impecable. El partido entró en otra dinámica más acorde con lo esperado, un choque de poder a poder entre las dos mejores selecciones del continente, pero fue un breve espejismo. Apenas cinco minutos después de la igualada, nuevamente Sousa firmó un auténtico golazo, esta vez de falta, para poner otra vez por delante a los lusos. España lo intentó pero apenas pudo crear un par de ocasiones en la media hora que faltaba para el final, e incluso Portugal pudo ampliar la cuenta. El partido murió con el público enfervorecido por el justo triunfo sus chavales, mientras para los nuestros quedaba el consuelo de ver a David erigido en Máximo Goleador del torneo y de saberse clasificados para la cita mundialista a celebrar durante el tibio verano escandinavo. Una nueva oportunidad para brillar.