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lunes, 20 de diciembre de 2010

Crónicas de 2010: Expediente X

El siguiente artículo que publiqué en el Flagrant's durante el Mundial lo acabé un par de horas antes del partido contra Portugal. Supongo que como mucha gente, no las tenía todas conmigo después de ver el juego de la Selección en la primera fase, y reconozco que pensé que este post sobre Xavi Hernández bien podría ser el último del torneo. Afortunadamente, no me gano la vida como vidente.

"Cuenta la leyenda urbana que mientras por megafonía se anunciaba la designación de Seydou Keita como Mejor Jugador de aquel Mundial sub’20 (por delante del nigeriano Pius Ikedia y de Pablo Couñago), Michel Platini, por entonces miembro de la FIFA, le susurró a Xavi algo así como “el premio se lo dan a él, pero el mejor has sido tú”. Nueve años después, mientras el francés, ya como presidente de la UEFA, le entregaba el galardón al Mejor Jugador de la Eurocopa, el susurro cómplice quizás vino a decir que “por fin se ha hecho justicia”. Y es que el menudo centrocampista catalán fue sin lugar a dudas uno de los mejores futbolistas en ambos torneos, organizando el juego de dos selecciones españolas que se alzaron con el triunfo en dos citas a las que no llegaban precisamente con la etiqueta de favoritas.
España había logrado la plaza para el Mundial sub’20 de Nigeria 1999 el verano anterior, con una discretísima quinta posición en el Europeo sub’18. No había muchos grandes nombres en aquella generación, una de las primeras afectadas por la sentencia del Caso Bosman, salvo quizá el de Xavi, que tras debutar en la Supercopa de aquel año ante el Mallorca (gol incluido) había tenido bastantes minutos en el Barça de Van Gaal, y los de algunos jovencitos que comenzaban a despuntar en equipos de Segunda, como Marchena (Sevilla) u Orbaiz (Osasuna). Se hablaba también de un jovencísimo portero de la cantera del Real Madrid, Iker Casillas, pero lo cierto es que aquel grupo estaba lejos del nivel teórico de otras selecciones como la de Qatar’95, con De la Peña, Raúl y Morientes como abanderados, y la lesión de Gerard López, la principal figura del equipo, unos días antes de viajar a África, no hizo sino disminuir las pocas esperanzas que los aficionados habían depositado en aquel torneo juvenil.

Y sin embargo, los pupilos de Iñaki Sáez lograron sobreponerse a todos sus rivales y a las duras condiciones de la concentración en Nigeria (malos hoteles, enfermedades, inseguridad ciudadana…) para alzarse con la victoria. Con un clásico 4-4-2, España desarboló a casi todos sus contrincantes con un juego veloz y de calidad, dirigido por ese número 8 que tanto impactó a Platini. Apoyado en la labor destructiva por Orbaiz, Xavi se encargaba de repartir balones a las bandas, ocupadas por Varela y Barkero, a buscar los espacios entre líneas que creaba Gabri con su imparable movilidad e incluso a asomarse al área con peligro, como demuestran sus dos goles ante EE.UU. y Mali. Pero el equipo no era sólo el centro del campo. En la punta, Pablo Couñago se encargaba de rematar todo lo que caía por su zona, y con una defensa firme comandada por Marchena y una portería más que bien cubierta por Aranzubia y Casillas, el título se vino a España con una sensación de superioridad aplastante, como refleja el 4-0 de la final ante Japón. A los ojos de la mayoría de espectadores, el de Terrassa fue el mejor futbolista del campeonato. Pero los periodistas acreditados en el torneo quedaron más impresionados por el despliegue físico de Keita y los goles de Pablo, y Xavi se quedó compuesto y sin premio. Supongo que, por su carácter, tampoco fue algo que le quitara el sueño.

En ese intervalo de nueve años, Xavi ha vivido absolutamente de todo. A la vuelta de Nigeria levantó el título de liga con su club y la siguiente temporada se vio favorecido por una lesión de Guardiola que le permitió consolidarse en Primera sustituyendo a su maestro. En los Juegos Olímpicos de Sidney repitió exhibición al mando de la selección española que se colgó una amarga plata (la final se perdió ante Camerún por penaltis tras irnos con un 2-0 a favor al descanso) y unos meses después Camacho le dio la alternativa con la absoluta. La marcha de Guardiola al fútbol italiano le abrió definitivamente las puertas de la titularidad en el Barça, pero la entidad se encontraba en plena travesía por el desierto y, a pesar de su buena actuación en el Mundial 2002, comenzaron a oírse las primeras críticas hacia su desempeño en el mediocentro. Xavi no parecía crecer al ritmo esperado, y ya ni siquiera encontraba consuelo en la selección. Aunque Iñaki Sáez era ahora el seleccionador absoluto, el barcelonista no jugó ni un solo minuto en la Eurocopa de 2004, y a los 24 años su proyección amenazaba con estancarse.

Sin embargo, las Navidades de 2005 le trajeron un regalo inesperado, el enésimo socio holandés para el centro del campo blaugrana, un excéntrico veterano con fama de duro que liberó por fin a Xavi de su condena al puesto de 4. Exonerado de tareas defensivas por Edgar Davids, el catalán comenzó por fin a desarrollar todo su potencial junto a Deco y a uno de los damnificados por la excelsa España del 99, Ronaldinho, y el Barcelona retomó la senda de los éxitos. Sin embargo, a Xavi todavía le quedaba una dura piedra por superar. En diciembre de 2005 se rompió los ligamentos de la rodilla y apenas pudo participar en la exitosa campaña del doblete. Luis Aragonés confió en él para el Mundial 2006, pero su ritmo no era el mejor y no cuajó un gran campeonato. Tras ese verano retornó a su condición de titularísimo en su club, pero su juego parecía haber bajado un peldaño. El triunfal Barça de Rijkaard se deshacía semana a semana y no faltó quien culpara a Xavi del pobre rendimiento del equipo en la 2007/2008.

Pero el genio resurgió en aquel mágico mes de junio de 2008 para reclamar su puesto entre los mejores del mundo. Como ocurriera nueve años antes, Xavi fue el encargado de llevar la batuta en un equipo a ratos ilusionante pero del que, para qué engañarnos, no esperábamos mucho más que una digna actuación y una nueva montaña rusa de emociones que acabaran en una eliminación más o menos honrosa. Pero ayudado por un coloso en la labor destructiva como Marcos Senna, y flanqueado por dos interiores de inmensa calidad como Silva e Iniesta, Xavi volvió a reencontrarse con su mejor versión, similar a la del 99 pero con el poso que da la experiencia, la que mandaba con criterio, la que no erraba un pase, la que se permitía el lujo de llegar al área para definir y la que, en definitiva, le hizo acreedor, esta vez sí, de un premio que reconociera su importancia en el equipo campeón.


Pd.- Esta vez sí. Podéis interpretar el texto como un deseo de que Del Bosque se decida a retrasar ligeramente a Xavi, porque ni es un 4 como le obligaron a ser durante muchos años en Can Barça ni es un 10 como se empeña don Vicente. Es, simplemente, Xavi. "

martes, 13 de octubre de 2009

1997, Mundial sub'17: Érase una vez en Egipto

Mientras el Mundial sub'20, ya sin España, entra en su fase decisiva, y a sólo un par de semanas del arranque del Mundial sub'17 en Nigeria, última oportunidad para nuestras selecciones y sus responsables de enderezar el nefasto año que se acerca a su fin, este parece un buen momento para evocar un campeonato que, cosas de la vida, nos sirve para enlazar ambos torneos. Porque si al menos hasta este año la selección española guardaba un grato recuerdo de la tierra de los Faraones era en buena medida gracias al Mundial sub'17 de 1997, que nos dejó muchos detalles para la historia de nuestras categorías inferiores. Con este campeonato iniciamos además el repaso a otros torneos disputados anteriormente al Mundial sub'20 de Nigeria y que por tanto no habían tenido cabida en entradas precedentes, enfocadas a dibujar el camino seguido por nuestro fútbol base desde aquel éxito hasta la consecución de la pasada Eurocopa. Ya adelanto, poniéndome la venda antes que la herida, que no será fácil obtener tantos detalles de esos torneos como de los más recientes, y que también por eso la periodicidad de este tipo de entradas será más espaciada en el tiempo, pero espero poder dar una imagen lo más amplia posible de aquellas citas que ya pocos recuerdan.

Pongámonos en situación. Es el 2 de septiembre de 1997. Mientras medio mundo llora la muerte de Diana de Gales y Joao Havelange apura sus días al frente de la FIFA, la selección española sub'17 que dirige Juan Santisteban llega a Ismailia dispuesta a todo. Lo hace como campeona de Europa de la categoría tras haber derrotado en la final a Austria en la tanda de penaltis y con una notable actuación del benjamín del equipo, el guardameta Iker Casillas, pero la diferente normativa de edad hace que el cuadro español no sea el mismo que se proclamó campeón en Austria (hay hasta 6 jugadores nuevos por ese motivo). Aunque de puertas hacia afuera para el técnico sevillano el objetivo es resarcirse en Egipto de la mala imagen dejada en el anterior Mundial de la categoría (Ecuador 1995, donde no se superó la fase de grupos), sin duda también quiere lograr un título que ya acarició en Italia 1991, cuando Ghana nos superó por 1-0 en la final. El equipo seleccionado definitivamente por Santisteban es este:

Núm. - Nombre - Nacimiento -Posición - Club
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1.- Iker CASILLAS Fernández - 20/05/1981 - AR - Real Madrid C.F.
2.- SERGIO SANTAMARÍA González - 16/07/1980 - DL - F.C. Barcelona
3.- Zuhaitz GURRUTXAGA Loiola - 23/11/1980 - DF - Real Sociedad
4.- ANDER Aranzeta Lucena - 27/08/1980 - DF - Real Sociedad
5.- Juan José CAMACHO Barnola - 02/08/1980 - MC - Real Zaragoza
6.- Miguel Ángel García CORONA - 12/02/1981 - MC - Real Madrid C.F.
7.- IVÁN LÓPEZ Aguado - 03/12/1980 - DL - Valencia C.F.
8.- Fco. David SOUSA Franquelo - 03/02/1980 - MC - Real Madrid C.F.
9.- Manuel Guillén Martínez "NELO" - 20/02/1981 - MC -Valencia C.F.
10.- DAVID Rodríguez-Fraile Huete - 24/10/1980 - DL - Real Madrid C.F.
11.- Miguel MATEOS Rego - 17/10/1980 - MC - Real Madrid C.F.
12.- Juan BLAS Muriel - 10/09/1980 - DF - U.E. Lleida
13.- DANI ROIZ Múgica - 24/06/1980 - AR - Racing de Santander
14.- IVÁN SÁNCHEZ Zurita - 07/08/1980 - DF - Real Zaragoza
15.- IVÁN ROYO Lahuerta - 05/08/1980 - DL - Real Zaragoza
16.- CÉSAR González NAVAS - 14/02/1980 - DF - Real Madrid C.F.
17.- XAVI Hernández Creus - 25/01/1980 - MC - F.C. Barcelona
18.- Francisco GALLARDO León - 13/01/1980 - MC - Sevilla F.C.

Seguro que ya habréis reconocido a más de uno, ¿verdad?. Aparte de los Iker Casillas o Xavi Hernández, los únicos de este grupo que terminarían ganando el Mundial sub'20 de un par de años más tarde, hay otro puñado de jugadores que han acabado haciendo carrera en el complicado mundo del fútbol, algunos con más fortuna que otros, eso sí. Tras salir de la cantera madridista, David Sousa, César Navas o Corona han sido habituales en varias plantillas de Primera División durante los últimos años (Navas incluso se ha ganado un buen contrato en el actual campeón de la económicamente potente liga rusa, el Rubin Kazan); Paco Gallardo vivió sus mejores momentos en el Sevilla de Joaquín Caparrós, aquel conjunto aguerrido y descarado que precedió al equipo campeón que hoy todavía disfrutan en Nervión; y Sergio Santamaría tuvo un efímero paso por el primer equipo blaugrana en la era Van Gaal antes de perderse para siempre en un rosario de cesiones y oportunidades malgastadas. El resto no llegó a despuntar al más alto nivel e incluso alguno se vio obligado a retirarse prematuramente, también con distinta fortuna. Pero habrá tiempo para esas otras historias.

De momento volvamos al torneo en sí. Junto a selecciones clásicas como Brasil, Argentina, Ghana o Alemania nos encontramos países como Omán o Tailandia, a los que hoy sorprende ver pero que por aquel entonces eran habituales en estas citas. En la fase de grupos España debe enfrentarse a las selecciones de México, Mali y Nueva Zelanda. Santisteban apuesta por un sistema hoy prácticamente descatalogado de todos los manuales tácticos, un 3-5-2 formado habitualmente por Casillas en portería, César Navas como hombre libre, Blas y Ander como marcadores, Sousa e Iván Sánchez como carrileros, Camacho y Corona en el centro de la cancha, Xavi de enganche y arriba una dupla formada por Sergio Santamaría y David Rodríguez-Fraile (en la imagen), una pareja que está a punto de escribir una de las páginas más asombrosas de la historia de nuestras selecciones inferiores. El debut ante México parece quedar visto para sentencia en la primera parte, pues al descanso se llega con clara ventaja hispana en el juego y en el marcador gracias a los goles de David y Miguel Mateos, mediocentro creativo que fue de la partida en este primer choque. Pero en la segunda parte dos goles aztecas en un aciago minuto premian el mayor atrevimiento mexicano; afortunadamente, David, el jugador más destacado del encuentro, fuerza y transforma un penalti a cinco minutos del final para darnos los tres primeros puntos. Contra Mali está en juego el pase a cuartos de final (recordemos que hasta 2007 el Mundial sub'17 lo disputan sólo 16 equipos), y es nuevamente David el encargado de sacarnos las castañas del fuego en los últimos instantes, al aprovechar un gran pase de Xavi. Los africanos, entre los que se encuentran ya Seydou Keita y Mahamadou Diarra, dominan completamente el partido gracias a su superioridad física pero se van de vacío ante una España más ordenada y con mayor calidad individual. El partido contra Nueva Zelanda, que ya ha sido ampliamente goleada por mexicanos y malíes, se presta para dar minutos a los menos habituales, y eso hace Santisteban. Lo que nadie espera aquel 11 de septiembre es que estos chavales logren la que todavía hoy es la mayor goleada en la historia de los campeonatos mundiales juveniles. Cuatro nuevos tantos de David, dos goles de Iván Sánchez, dos más de Mateos y uno por barba para Sergio, Iván Royo, Ander, Corona e Iván López completan el sonrojante resultado de 13-0 que coloca a España a la cabeza en las apuestas para el título.

Pero el camino no va a ser fácil, y se inicia nada menos que ante el anfitrión, Egipto. Una auténtica prueba de fuego para nuestros chavales que sin embargo saben manejarse a la perfección en un ambiente hostil y dominan el encuentro casi por completo, con una figura emergiendo destacada sobre el resto: Sergio Santamaría (en la imagen). El malagueño ya había mostrado su calidad en la primera fase pero la explosión goleadora de David le había restado protagonismo; sin embargo, en las eliminatorias su juego va a ir a más y acabará siendo nuestro jugador más desequilibrante. Él abre el marcador ante los egipcios poco antes de la media hora, aunque los anfitriones reaccionan rápido y empatan en menos de cinco minutos. Pero España sigue mandando y ya en la segunda parte Juanjo Camacho consigue deshacer la igualada, marcando un gol que vale unas semifinales. Allí espera Ghana, una selección temible que busca revalidar el título conseguido dos años antes. Técnica y sobre todo físicamente superiores, los africanos encierran a una España que sobrevive agarrada a las intervenciones milagrosas de Casillas. En una jugada de estrategia Sousa marca y nos hace creer en lo imposible, pero en la segunda parte Ghana nos devuelve a la realidad con dos goles y otro amplio abanico de oportunidades que sirven para dejar a los africanos en la final y para que Casillas sea nombrado mejor jugador del partido. España cae con la cabeza alta ante su bestia negra, pero todavía le queda por disputar un encuentro por el tercer puesto en el que está en juego la hegemonía europea. La Alemania que comandan dos Sebastian, Khel y Deisler, ha sido derrotada contundentemente por la Brasil de un tal Ronaldinho y busca la revancha del Europeo, del que fue apeada en semifinales por los de Santisteban; pero España vuelve a demostrar que es la mejor selección del continente y se alza con la victoria por 2-1, gracias a los goles del capitán Ander y de Sousa, que transforma el penalti de la victoria a falta de cinco minutos para el final.

Tercera plaza final en un campeonato que viaja por primera vez a Brasil, ya que la canarinha derrota a Ghana por 2-1 vengándose de la final de Ecuador, donde cayeron ante los africanos. Pero España ha causado sensación y copa los premios individuales. Con los 7 tantos logrados en la primera fase, David Rodríguez-Fraile se lleva a casa la Bota de Oro como máximo goleador, mientras que su compañero de ataque Sergio Santamaría es proclamado Mejor Jugador del Campeonato. Además, Iker Casillas es designado mejor portero. A Iker no vamos a descubrirle ahora, pero ¿qué ha sido de esos dos delanteros que tan alto apuntaban? Sergio Santamaría, como comentamos anteriormente, siguió su formación en la Masía, llegando a debutar en el primer equipo a las órdenes de Louis Van Gaal a finales de la temporada 1999-2000. Después iría cedido al Oviedo y al Elche, permanecería algún año en el filial blaugrana (contando con oportunidades esporádicas en el primer equipo) y comenzaría su inexorable declive pasando por Alavés, Albacete, Sant Andreu, C.D. Logroñés, Alzira y Antequera, club por el que ha fichado esta misma temporada. El caso de David Rodríguez-Fraile es algo distinto, también porque toda su vida es algo más atípica. Nacido en Boston en el seno de una familia dedicada al ámbito empresarial y financiero, su carrera como futbolista quedó truncada por las lesiones en la temporada 2000-2001 cuando militaba en el Real Madrid C y, tras no recuperarse al 100%, decidió dar un giro a su vida: regresó a Estados Unidos, estudió un Máster en Administración de Empresas en Harvard y hoy está asentado en Nueva York, donde trabaja en una prestigiosa compañía de inversiones. Otros compañeros también tuvieron problemas con las lesiones que frenaron su progresión: el mejor ejemplo es el de Miguel Mateos, un lucense que en 1997 pertenecía al Real Madrid aunque era culé hasta la médula. Este talentoso centrocampista cumplió su sueño al fichar un año después por el F.C. Barcelona, pero los problemas físicos le impidieron dar el salto al profesionalismo. Tras deambular por varios equipos regresó a su tierra y ha compaginado el fútbol más modesto (Compostela B, Lemos, Foz, Xove Lago) con su trabajo en la empresa encargada del servicio de limpieza de su ciudad natal. Ahora le gustaría dedicarse a entrenar y usar su experiencia para dar a los jóvenes de hoy los consejos que a él nadie le supo dar sobre lo efímero del éxito. Quien seguro que ya lo hace casi a diario es Juanjo Camacho, pues también tiene experiencia (del filial del Zaragoza al del Real Madrid, pasando por Recreativo, el Livingston escocés, Lleida, Vecindario, Huesca e incluso una poco fructífera campaña a las órdenes de Víctor Muñoz en el primer equipo zaragocista) y, sobre todo, alguien cercano a quien transmitírsela: su hermano Ignacio Camacho, mediocentro del Atlético de Madrid y también miembro de una generación que destacó en categoría sub'17. Esperemos que la suya tenga más oportunidades de triunfar que esta del 80 a la que hoy rendimos este merecido homenaje.


martes, 26 de mayo de 2009

Sidney 2000: Oro negro

2-2
(3-5)

Hay días en los que es mejor no levantarse. Seguramente Iván Amaya pensó algo parecido mientras esperaba en el podio con la mirada perdida a que le entregaran una amarga medalla de plata. Lo pensarían también compañeros como Gabri, Angulo o Jose Mari. Y Xavi, y Aranzubia, e Iñaki Sáez, y todos los españoles que estuvieron aquella soleada mañana en el Estadio Olímpico de Sidney. Y sin duda también lo pensamos los aficionados que desde España seguimos una final Olímpica que ocupó casi toda la madrugada del 29 al 30 de septiembre del año 2000. Porque, por esas cosas del fútbol, un partido que al descanso era un alegre fiesta española se acabó convirtiendo en un triste mar de lágrimas de impotencia bañadas en plata.

Es difícil decir en que momento exacto se produjo el punto de inflexión, o cual fue la acción decisiva que cambió por completo el curso del partido. Quizá el Destino existe y todo estaba ya previsto de antemano, preparado para que en un Estadio Olímpico repleto hasta la bandera con casi 105.000 espectadores en las gradas se escribiera una de esas gestas legendarias que salpican la historia de las Olimpiadas, tan bonitas de ver y escuchar cuando no eres el derrotado. Porque pese a que Camerún ya había vencido a Brasil y Chile, dos de las grandes candidatas al Oro, para poder plantarse en la Final, si en ese partido había un favorito ése era España. Y cuando Xavi inauguró el marcador a los dos minutos con un gol de falta directa en el que contó con la inestimable ayuda del adolescente Kameni (que colocó mal la barrera y luego hizo la estatua), nada hacia presagiar que aquel voluntarioso equipo africano pudiera oponer la más mínima resistencia a un combinado español convencido de la victoria. El partido había comenzado a las 3 de la madrugada (mediodía en Sidney), y los aficionados que habían desafiado al sueño para ver la final empezaban a ver recompensado muy pronto su desvelo. Porque España estaba metida de lleno en la final y Camerún seguía en los vestuarios. A los cinco minutos se produjo la primera jugada clave: Jose Mari cayó dentro del área cuando ya encaraba a Kameni, y aunque el colegiado mexicano Felipe Ramos Rizo decretó la dudosa pena máxima ni siquiera amonestó al infractor, el defensa Nguimbat, consciente quizá de que no tal vez no hubiera existido contacto alguno. Angulo tomó la responsabilidad de convertir el penalti, pero su flojo lanzamiento fue atajado sin dificultades por Kameni. El fallo era grave, pero la ventaja en el marcador y sobre todo en el juego daba cierta tranquilidad. La que no debía estar tan tranquila era la conciencia de Ramos, o al menos eso explicaría la permisividad que desde ese momento mostró para con las agresivas entradas del equipo de Camerún. La dureza de los defensas africanos se cobró su primera víctima poco antes de la media hora, cuando Gabri tuvo que sustituir al renqueante Toni Velamazán, víctima de una dura entrada de Abanda que pudo merecer algo más que la amarilla mostrada por el mexicano. Pese a todo, la primera parte siguió el curso establecido, con España llegando con relativa facilidad al área camerunesa y sin noticias de la pareja Eto'o-Mboma. Y ya en el tiempo añadido, Gabri consiguió batir de nuevo a Kameni aprovechando una gran asistencia de Xavi. España se iba al descanso con el partido bien encarrilado y con la esperanza de que Camerún acusase el mazazo del postrero gol hispano.

Pero nada más lejos de la realidad. El intermedio sirvió para que España se desconectara del partido y Camerún se reorganizara. El técnico africano dio entrada al delantero Dani Kome por el central Nguimbat, dejando claro que no iba a morir sin luchar, y provocando de paso una gran confusión en la zaga española. El buen arranque camerunés se vio recompensado a los 8 minutos de la reanudación, cuando Mboma buscó la espalda de Puyol en el lateral izquierdo y su centro rebotó en el pecho de Amaya para despistar a Aranzubia, que estaba iniciando la salida, y colarse suavemente por el primer palo. Y antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora, Eto'o remató una contra de libro propiciada por un nuevo despiste de Puyol que Mboma aprovechó para internarse por la banda y servir en bandeja el gol al entonces delantero del Mallorca. En menos de 15 minutos España había dilapidado su ventaja y además había confirmado que el árbitro no estaba por la labor de echar una mano, puesto que saldó con una amarilla a Jose Mari por simular una acción en la que el sevillano recibió un claro codazo de Abanda, que seguía imponiendo su ley en las inmediaciones del área de Kameni. Frustrados por la remontada camerunesa y descentrados por la actuación del colegiado, los jóvenes españoles cayeron en la trampa y en minuto 70 Gabri realizó una durísima entrada que, esta vez sí, a juicio del árbitro fue merecedora de expulsión. El partido entró en una nueva dinámica, con Camerún intentando atacar pero mostrando una nula capacidad de creación, mientras que España se defendía con orden y buscaba sus oportunidades a la contra. Sin embargo, ni unos ni otros llegaban con claridad y nadie fue capaz de desnivelar el marcador antes de llegar al minuto 90, lo que nos llevó a un tiempo extra en el que el poderío físico africano parecía clave.

La prórroga, que ya se presumía épica, se convirtió en una lucha sin cuartel desde que en el primer minuto Jose Mari vio la segunda amarilla por simular penalti en un forcejeo con Abanda. Con el mermado equipo español defendiéndose con uñas y dientes ante el desordenado ataque africano, lo cierto es que Camerún apenas creó peligro pese a su clara ventaja numérica. De hecho, las ocasiones más claras fueron para España, que a balón parado estuvo a punto de lograr el que hubiera sido un auténtico Gol de Oro cuando Joan Capdevila largó un zapatazo a la salida de un córner que se estrelló en el poste. Camerún metió a todos los atacantes que le quedaban en el banquillo pero los minutos pasaban y la perspectiva de que todo se decidiera en la tanda de penaltis cobraba más y más fuerza. Ya eran casi las cinco y media de la madrugada en España pero la tensión del choque, que estaba a punto de llegar a su momento culminante, nos mantenía a todos bien despiertos. Patrick Mboma tiró de veteranía para abrir la tanda y batir a Aranzubia, a lo que Xavi respondió con otro buen lanzamiento que superó a Kameni. Eto'o y Capdevila tampoco dudaron y transformaron sus correspondientes penaltis, al igual que Geremi. Le llegó el turno a Iván Amaya, que se acercó decidido a los once metros y optó por un lanzamiento alto y potente, imparable para cualquier portero pero que desgraciadamente en esta ocasión se topó con el travesaño, dejando helados a todos los aficionados españoles y completamente hundido al entonces flamante fichaje del Atlético de Madrid. El sevillano Lauren no desaprovechó la ocasión y amplió la diferencia africana. Con 4-2 la presión era para Albelda, que debía marcar para mantener vivas las esperanzas de España de alzarse con el Oro. El valencianista no se arrugó y transformó con frialdad, con lo que todo quedaba a expensas del duelo entre Dani Aranzubia y Pierre Wome. El defensor camerunés colocó el balón con mimo sobre el punto fatídico, cogió una larga carrerilla y lanzó un zurdazo con el interior hacia la escuadra derecha de Aranzubia, que había elegido el otro lado para su estirada, previendo un lanzamiento más potente y menos colocado. Gol, alegría y medalla de Oro para Camerún, y rabia, lágrimas y medalla de Plata para España.

Unos minutos después de aquel triste desenlace, mientras acompañaban a los felices cameruneses, que acababan de conseguir la primera medalla olímpica de la historia de su país, y a los satisfechos chilenos, que el día anterior habían derrotado por 2-0 a Estados Unidos en el partido por el Bronce, los futbolistas españoles parecían pensar en la oportunidad perdida. A miles de kilómetros, más allá de las seis de la mañana, los más madrugadores se topaban con los rostros cariacontecidos de quienes se habían pasado la noche en vela, que se dirigían a la cama pensando que, definitivamente, hay días en los que es mejor no levantarse.


Ficha del Partido
Final del Torneo Masculino de Fútbol de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, disputada en el Estadio Olímpico. 104.098 espectadores.
ESPAÑA 2 (3): Aranzubia (GK); Lacruz, Marchena, Amaya, Puyol; Albelda, Xavi, Angulo (-74, Capdevila), Velamazán (-27, Gabri); Tamudo (-49, Ferrón), Jose Mari
CAMERUN 2 (5): Kameni (GK); Lauren, Abanda, Nguimbat (-45, Kome), Wome; Geremi, Branco (-91, Epalle), Mimpo, Alnoudji (-111, Meyong Ze); Eto'o, Mboma
Goles: 1-0 Xavi (ESP, min. 2), 2-0 Gabri (ESP, min. 45+2), 2-1 Amaya (ESP, min. 53, p.p.), 2-2 Eto'o (CMR, min. 58)
Tanda de Penaltis: 0-1 Mboma (CMR, gol), 1-1 Xavi (ESP, gol); 1-2 Eto'o (CMR, gol), 2-2 Capdevila (ESP, gol); 2-3 Geremi (CMR, gol), 2-3 Amaya (ESP, falla); 2-4 Lauren (CMR, gol), 3-4 Albelda (ESP, gol); 3-5 Wome (CMR, gol)
Árbitro: Felipe Ramos Rizo (MEX)
Tarjetas Amarillas: Albelda (ESP, min. 19), Abanda (CMR, min. 25), Jose Mari (ESP, min. 55), Jose Mari (ESP, min. 91), Aranzubia (ESP, min. 106)
Expulsiones: Gabri (ESP, min. 70, roja directa), Jose Mari (ESP, min. 91, doble amonestación)

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
También: Crónica del diario El Mundo (por Alejandro Delmás)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Sidney 2000: Encuentros en la Primera Fase

0-3

Había pasado casi un año y medio, estábamos en la otra punta del planeta y ni siquiera el calor de Adelaida era comparable al de Lagos, pero por un momento quienes presenciaban el debut de España en los Juegos Olímpicos de Sidney seguramente se sintieron trasladados de nuevo a aquel inolvidable Mundial sub'20. Y no sólo por la inconfundible imagen de Iñaki Sáez y su inseparable gorra dando órdenes desde la banda, sino porque sobre el campo la selección olímpica española estaba repitiendo casi a la perfección el exitoso guión de Nigeria: salida en tromba, un descarado juego ofensivo y un impecable acierto rematador para dejar finiquitado el partido en apenas media hora. Con una leve variación respecto al esquema del Mundial, ya que en ese partido se apostó por un 4-3-1-2 con Aranzubia, Marchena, Iván Amaya, Lacruz y Capdevila en defensa, con Gabri acompañando a Xavi y Albelda en el centro del campo y con Toni Velamazán de enganche con la dupla Tamudo - Jose Mari, el combinado español desplegó todo su repertorio de juego para apabullar a una selección surcoreana que ni siquiera fue mejor en el apartado físico. Tras varias ocasiones de Tamudo, a los diez minutos Velamazán cazó un rechace para colocar el primer tanto en el luminoso gracias a un potente disparo que se coló imparable en la meta asiática. Bajo la batuta de Xavi, con Tamudo incordiando a la defensa y con Jose Mari dejando pinceladas de calidad, el segundo era cuestión de tiempo, y fue el delantero sevillano del Milan quien se encargó de materializarlo a los 25 minutos tras una gran jugada personal. Corea bajó los brazos y Xavi certificó el gol de la tranquilidad antes del descanso, aprovechando una dejada de Tamudo. En la segunda parte España se limitó a dejar correr el tiempo y a los coreanos, e incluso pudo aumentar la cuenta. Ni Park Ji Sung ni Lee Chun Soo, dos de las estrellas de Corea del Sur, pudieron dar réplica al incontestable dominio español que se embolsó los 3 puntos antes de enfrentarse a Chile en la segunda jornada.

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
También: Crónica del diario El Mundo (por Alejandro Delmás)



1-3

El segundo partido se presentaba como el duelo que decidiría quién pasaría a cuartos de final como primero de grupo y quién sería segundo, ya que en su partido inaugural Chile había derrotado a Marruecos por 4-1, con hat-trick de Iván Zamorano incluído. Y es que Chile, al contrario que España o la propia Corea del Sur, sí había optado por convocar a 3 jugadores mayores de 23 años para reforzar la portería (Nelson Tapia), la defensa (Pedro Reyes) y sobre todo la delantera, con el citado Zamorano. El ariete, que ya contaba con 33 años y estaba a punto de dar por finalizada su exitosa carrera en Europa, fue sin duda la gran estrella de la competición, ya que acabaría erigiéndose como máximo goleador del torneo Olímpico. Pero no sería él, sino su compañero en la delantera, el talentoso Reinaldo Navia, quien tumbara a los jóvenes españoles en aquel encuentro. El choque, disputado en Melbourne, fue una pesadilla para los nuestros, que vieron como Chile les superaba con bastante comodidad gracias a la rapidez de sus atacantes pero también a los errores de la zaga española. Y eso que durante los primeros minutos España (con la novedad de Angulo por Jose Mari respecto al primer partido) salió dispuesta a repetir el guión que tan bien dominaba, encerrando a los chilenos en su área, pero poco a poco la presión fue disminuyendo y casi en el primer acercamiento sudamericano Rafael Olarra remató a la perfección un medido centro desde la banda. Los de Sáez se vinieron abajo y un poco antes del descanso Zamorano cazó un mal pase de Marchena para escaparse por la línea de fondo, aguantar la tarascada del sevillano y, cuando el balón parecía perdido, rebañar la bola desde el suelo para que Navia sólo tuviera que empujar. Con ese 0-2 se llegó al descanso, y la segunda parte fue un quiero y no puedo de España, que no supo atacar la ordenada defensa chilena. Aún así, Lacruz le puso emoción al partido al remachar un barullo en el área, pero aunque faltaba más de media hora para el final se veía que iba a costar mucho lograr el empate. Y de hecho lo que llegó fue la sentencia, ya que con la selección española volcada en ataque Navia aprovechó un pase de Zamorano para finalizar el contragolpe con un magistral lanzamiento desde fuera del área. Chile conseguía así su clasificación y España empezaba a vislumbrar a Italia en el horizonte de los cuartos, ya que los campeones de Europa sub'21 habían ganado sus dos partidos y se perfilaban como primeros de su grupo a falta del choque ante Nigeria.

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
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2-0

Llevábamos 5 días de Juegos y a estas alturas ya teníamos los primeros Oros españoles (Isabel Fernández en judo y Joan Llaneras en ciclismo en pista), el primer gran nombre propio (el nadador australiano Ian Thorpe, ganador de tres medallas de Oro) y también una de las imágenes más curiosas de Sidney 2000 (la agónica y solitaria lucha del nadador guineano Eric Moussambani contra la piscina olímpica). Por tener, ya teníamos hasta rival confirmado en cuartos de final, Italia, que había empatado con Nigeria y esperaba ya a España, a la que solo una derrota ante Marruecos (unida a una goleada de Corea a Chile) podría dejar fuera de la lucha por las medallas. Pero la eliminación era una posibilidad muy remota y se empezó a comprobar desde el minuto 1 viendo el inexistente poderío atacante de la selección magrebí, que no pudo contar en todo el torneo con su estrella mayor de 23 años, el ex-deportivista Bassir, lesionado. España dominó el partido con claridad y si no acabó goleando fue en buena medida por los fallos de Jose Mari en el remate y por la excesiva dureza con que se emplearon los africanos en todas las parcelas del campo. Hubo que esperar al minuto 33 para que Jose Mari aprovechara su enésima oportunidad para inaugurar el marcador, y la sentencia no llegó hasta el minuto 90, gracias a un gol de Gabri. Entre medias, tiempo para muchos de los no habituales, como Unai, Ferrón o Puyol, y para que los jugadores marroquíes descargaran su impotencia (3 derrotas, 7 goles en contra y sólo 1 a favor) a base de palos y marrullerías varias.

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
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La fase de grupos se cerró sin demasiadas sorpresas, ya que la eliminación de la República Checa (subcampeona de Europa sub'21) entraba dentro de lo previsible en un igualado grupo con Camerún y Estados Unidos, aunque lo que finalmente condenó a los checos fue su inesperada derrota ante Kuwait. Brasil (que en aquellos Juegos estaba dirigida por Wanderlei Luxemburgo y que tenía entre sus filas a Ronaldinho, Edu o Lucio) también sufrió un duro revés al perder con la Sudáfrica de Quinton Fortune y Benni McCarthy, aunque supo reponerse y acabó primera de grupo por delante de Japón, que sumaba a sus subcampeones del Mundo sub'20 otros jóvenes talentos como Hidetoshi Nakata o Shunsuke Nakamura. Las medallas estaban a un partido de distancia y sin duda nadie quería dejar pasar la oportunidad de colgarse una en el cuello.


domingo, 10 de mayo de 2009

Billete a las antípodas

A finales del mes de mayo del año 2000, mientras Camacho preparaba a su equipo en Valencia para la Eurocopa de Bélgica y Holanda, Iñaki Sáez se jugaba en Eslovaquia el billete de los sub'21 para los Juegos Olímpicos de Sidney. Con Casillas concentrado con la absoluta, Aranzubia, Marchena, Xavi y Gabri eran los únicos Campeones del Mundo sub'20 que se habían incorporado a la sub'21, que de paso buscaba revalidar el título conseguido dos años antes en Rumanía. El torneo se disputaba bajo un nuevo formato de dos grupos de 4 equipos y final directa entre los campeones de ambos grupos, con partido por el tercer puesto entre los segundos clasificados. Esos cuatro equipos viajarían en septiembre a Australia, el resto tendría que ver los Juegos por televisión. Tras el sorteo, España quedó encuadrada en el Grupo A junto a Croacia, la República Checa y Holanda, con la que ya se había coincidido en la fase de clasificación.

Con la baja de algunos habituales, ya que la preparación previa para el Europeo coincidía con la última jornada de Liga, España debutó el 27 de mayo ante la República Checa. Los de Sáez no fueron capaces de imponer su estilo en ningún momento y la ordenada defensa checa frustraba una y otra vez los intentos de los españoles, que poco a poco fueron perdiendo fuelle. La República Checa había conseguido llevar el encuentro a su terreno y, guiada por Libor Sionko, obtuvo su premio en el minuto 55 con un gol de Tomas Dosek. La derrota complicaba mucho las aspiraciones hispanas, pero cuando todo parecía perdido apareció Albert Luque para firmar el empate en el tiempo de descuento y devolver las esperanzas de revalidar el título y obtener la clasificación para los Juegos Olímpicos. Unas esperanzas que volvieron a apagarse dos días después, en el segundo partido ante Croacia, que concluyó con empate a cero. A pesar de que España dominó casi todo el partido, los nervios afectaron a la puntería de nuestros arietes y ni Luque ni Angulo ni Tamudo (que se había incorporado al torneo después de su memorable actuación en la final de Copa frente al Atlético de Madrid) aprovecharon sus claras oportunidades para marcar, e incluso Aranzubia tuvo que emplearse a fondo para salvar los escasos acercamientos croatas. Todo quedaba pendiente para el último partido frente Holanda, selección a la que se había derrotado en los dos partidos de la fase de clasificación.

Una nueva victoria ante los tulipanes supondría el pasaje para Sidney, y si se combinaba con una derrota checa ante Croacia se lograría también el pase a la final del Campeonato de Europa. España salió enchufada y, pese a contar con las sensibles bajas de Marchena y Jose Mari por acumulación de amonestaciones, se adelantó pronto en el marcador gracias a un gol de Miguel Angel Angulo. Era el minuto 5 y parecía que por fin tendríamos un partido tranquilo; sin embargo, los de Sáez se echaron atrás y Holanda manejó el balón a su antojo, bajo la batuta de Mark Van Bommel y Nigel De Jong. Pese a ello se llegó al descanso sin sobresaltos, pero la segunda parte fue otra cosa: Angulo se autoexpulsó a los ocho minutos al agredir a un rival y España se encerró descaradamente en su área, convirtiendo a Aranzubia en el héroe del partido. La tensión iba en aumento a medida que se sucedían las ocasiones de los holandeses, que incluso vieron como se les anulaba un gol de Kizito Musampa, pero los de Sáez consiguieron aguantar el resultado hasta el final y clasificarse así para los Juegos Olímpicos. A pesar de ello, el fútbol exhibido por España en sus tres partidos había dejado mucho que desear, y la victoria de la República Checa frente a Croacia por 4-3 hizo justicia: España no se merecía pasar a la final y no lo hizo.

Con el objetivo básico cumplido, en el partido por el tercer y cuarto puesto ante Eslovaquia, la selección anfitriona, España jugó sin presión y mostró algo más del fútbol que se le suponía a aquel grupo de jugadores. Sin ser excesivamente brillante, sí bastó para dominar sin problemas a una selección para la que estar en aquel partido (y consecuentemente en los Juegos Olímpicos, tras quedar por delante de ingleses y turcos) ya era un grandísimo premio. Se vio por fin a Xavi, que había pasado desapercibido en los partidos anteriores, y a partir de ahí el juego fue más veloz, aunque en la primera parte no se pudo inaugurar el marcador. Sáez movió ficha en el descanso dando entrada a Jordi Ferrón y adelantando la posición de Gabri, y el cambio dio sus frutos poco antes del minuto 60, cuando el barcelonista forzó un penalti tras un gran pase en profundidad de Albelda. El lanzamiento de Iván Ania fue rechazado por el portero eslovaco, pero Ferrón estuvo más atento que nadie y cazó el balón suelto para poner el 1-0. Después hubo oportunidades para sentenciar el partido pero estaba claro que aquel torneo no era el de los goleadores españoles y el partido acabó con esa victoria por la mínima. El Campeonato de Europa acababa para los nuestros con la satisfacción de haber conseguido la clasificación para los Juegos pero con el sabor amargo de no haber podido luchar por el título y las dudas generadas por el mal juego y el escaso acierto rematador.

En la gran final Italia se impuso a la República Checa por 2-1 gracias a la soberbia actuación de Andrea Pirlo, autor de ambos tantos y sin duda el jugador más destacado de todo el Campeonato. El cuarto título transalpino en las últimas 5 ediciones colocaba a Italia como uno de los máximos favoritos a colgarse una medalla en Sidney, pero todavía faltaban más de tres meses para los Juegos y cualquier cosa era posible.


domingo, 26 de abril de 2009

La lista de Sáez 10 años después (II)

Hoy seguimos el repaso a las carreras de nuestros campeones sub'20 con 6 nuevos nombres:

Álvaro Rubio: tuvo la mala suerte de lesionarse de gravedad en el último encuentro de la primera fase ante Honduras, en sus primeros minutos del campeonato, por lo que no pudo participar en el resto del torneo. Por aquel entonces este riojano jugaba de central y estaba en el Zaragoza B, desde donde fichó por el Albacete en la 2000-2001. En el club manchego siguió su progresión y poco a poco fue adelantando su posición en el campo, logró el ascenso a Primera y debutó en la máxima categoría en 2003. En el verano de 2006 se incorporó al Valladolid y desde el principio se ganó la confianza de Mendilíbar, con el que llegó a jugar incluso de extremo derecho. Asentado en el mediocentro, en Pucela vuelve a disfrutar de un ascenso a Primera y se convierte en una pieza básica del esquema blanquivioleta. Pese a no ser uno de los destacados en Nigeria, a los 29 años ha conseguido establecerse como un jugador importante de Primera, algo que desgraciadamente no han logrado otros compañeros aparentemente con más proyección.

Gonzalo Colsa: el bravo centrocampista cántabro recibió la llamada de Iñaki Sáez mientras se encontraba cedido en el C.D. Logroñés, en Segunda División, aunque ya había debutado con su Racing en Primera un año antes. Al acabar la temporada 1998-1999 volvió a Santander y se convierte en un habitual de las convocatorias, disputando casi 20 partidos en cada una de las 2 siguientes temporadas y mostrando sus buenas dotes como centrocampista llegador, aunque no puede evitar el descenso a Segunda del Racing. El Atlético de Madrid se fija en él y decide hacerse con sus servicios para intentar el ascenso, cosa que consigue aunque sin que la aportación de Colsa sea la esperada. De vuelta en Primera, los colchoneros deciden cederlo al Valladolid, donde se hace con un puesto de titular y consigue su mejor marca goleadora. Pero sigue sin tener opciones en el Atlético y al año siguiente vuelve a salir cedido, en este caso al Mallorca, donde se reencuentra con Luis Aragonés, el primer técnico que tuvo a orillas del Manzanares y con el que vuelve a ser pieza clave del equipo. Otra vez de vuelta en el Atlético, de la mano de César Ferrando juega 30 partidos y consigue 3 goles pero no logra ganarse a la complicada afición rojiblanca. Al año siguiente vuelve a alternar la titularidad con la suplencia y finalmente en 2006 acaba volviendo al Racing, donde no tarda en demostrar que tiene calidad más que suficiente para destacar en Primera. Ídolo de la afición santanderina por su juego (y su condición de cántabro), desde entonces es uno de los fijos de un equipo que recientemente ha vivido los que probablemente sean los mejores años de su historia.

Pablo Orbaiz: mediocentro defensivo con dotes de organizador y que podía actuar también en el centro de la zaga, Orbaiz ya jugaba habitualmente en Osasuna cuando viajó a Nigeria, y a su vuelta se convirtió en objetivo prioritario para varios clubes. Con la satisfacción de dejar a su Osasuna en Primera, Orbaiz fichó por el Athletic Club en verano de 2000, y desde el principio se hizo un hueco como titular. De la mano de Sáez, debutó con la selección absoluta el mismo día que Marchena, en un encuentro de homenaje a Puskas celebrado en Hungría en verano de 2002, pero su progresión se truncó ese invierno por culpa de una lesión de ligamentos. Volvió a los terrenos de juego y rápidamente recuperó su sitio en el Athletic aunque no en la selección: la explosión de Xabi Alonso le cierra las puertas de la Euro 2004 y después Luis Aragonés deja de llamarle al equipo nacional. A finales de 2006 volvió a romperse la rodilla y nuevamente consiguió volver a la titularidad, mostrando el carácter por el que Iñaki Sáez le confió el brazalete en Nigeria.

Xavi Hernández: se dice que Michel Platini, presente en la final de Nigeria'99 como miembro de la FIFA, se le acercó después del partido y, tras presentarle sus respetos, le susurró que Seydou Keita se había llevado el Premio al Mejor Jugador del campeonato por razones políticas, pero que él había sido de largo el mejor futbolista presente en aquel torneo sub'20. Y se dice que nueve años después, cuando ya como Presidente de la UEFA el francés le otorgaba a Xavi el galardón al Mejor Futbolista de la Eurocopa 2008, el susurro vino a decir que por fin se había hecho justicia. Más allá de leyendas urbanas, lo cierto es que en los 9 años que transcurrieron entre un susurro y otro el de Terrassa no ha dejado de dar muestras de la calidad que atesora en sus botas y en su privilegiada cabeza. Desde que debutó con Van Gaal en el club de su vida, el F.C. Barcelona, Xavi ha sido el cerebro del equipo blaugrana. Sin embargo, en muchos momentos se criticó su falta de rigor defensivo y sus pocas dotes de liderazgo, críticas que aparecían siempre que el equipo no carburaba. La Eurocopa de Austria y Suiza le sirvió para reivindicarse ante sus detractores, guiando a su equipo, controlando el tempo del partido y apareciendo con peligro en el área, precisamente un juego que se asemejó más que nunca al desarrollado en Nigeria. Este año el destino ha querido juntarle en el vestuario del Barça con Keita: seguramente habrán tenido tiempo para recordar aquel campeonato, y quien sabe si para comentar las confesiones de Platini.

Fernando Varela: en 1999 era una de las más firmes promesas de la cantera bética pero, tras ser campeón en Nigeria, este potente extremo diestro (que incluso había disfrutado de sus primeros minutos en Primera con apenas 17 años) tuvo que pasarse medio año cedido en el Extremadura, aprender a jugar de lateral y esperar a la temporada 2000-2001 para ser miembro de pleno derecho del primer equipo del Betis, entonces en Segunda División. La razón fundamental se llama Joaquín Sánchez, y es que la explosión del portuense obligó a Varela a reinventarse como jugador. A la sombra de Joaquín, el sevillano se adaptó a su nuevo rol defensivo aunque sin olvidar nunca sus orígenes atacantes, y se asentó en Primera como uno de los laterales más completos del país. Tras 5 temporadas en el primer equipo verdiblanco en las que ganó una Copa del Rey y participó en la Champions League, fichó por el Mallorca, donde ha ido alternando actuaciones en el lateral y en el extremo, incrementando sus cifras goleadoras gracias a su potente disparo con ambas piernas y convirtiéndose en una pieza básica del cuadro bermellón.

Rubén Suárez: "el hijo del mítico Cundi" era la coletilla que solía acompañarle en 1999, y es que Rubén pertenece a una saga de futbolistas asturianos de la que su padre, que jugó 15 temporadas en Primera y llegó a ser internacional absoluto, sigue siendo el miembro más destacado. Naturalmente ligado al Sporting de Gijón, cuando viajó a Nigeria ya había debutado en el primer equipo gijonés, en el que se mantuvo hasta la temporada 2004-2005. Reconvertido en segundo delantero, ha desarrollado toda su carrera en Segunda División, puesto que a su etapa en el club que le vio nacer como futbolista le siguieron 4 fructíferos años en el Elche y un agitado verano 2008 en el que tras denunciar a los alicantinos por impago estuvo a punto de firmar por el Rayo y acabó en el Levante, donde sigue mostrando un gran olfato goleador. A sus 30 años, Rubén, que fue de Oro a los 20, se ha convertido en uno de los clásicos de la División de Plata.


viernes, 24 de abril de 2009

Japón - España: Historia sin historia

0-4

Cuando el árbitro argentino Angel Sánchez decretó el final del partido, hacía mucho que el encuentro había acabado. Quizá los casi diez minutos que España llevaba deambulando por el campo sin querer hacer más sangre del rival caído, o tal vez la media hora larga que hacía que la estrella rival había sido sustituída. Puede que el partido se acabara un poco antes, con el cuarto gol español, o que llegara al descanso ya finiquitado. En todo caso, aquella histórica final fue un partido sin historia. En una final, pocas veces dos equipos cumplen tan a rajatabla el guión establecido. Pero aquella tarde, ambas selecciones saltaron al césped del Estadio Nacional de Lagos dispuestas a interpretar sin fisuras el papel que se les había asignado: España favorita, Japón víctima.

Y pocos regalos de cumpleaños habrá recibido Iñaki Sáez como en su 56 aniversario: una final de un Mundial, un equipo que funciona solo y un amable rival dispuesto a colaborar con la fiesta. Así que sólo quedaba poner en marcha la maquinaria española sacando al once habitual y sentarse a disfrutar del espectáculo, sin presión. Porque aquella selección salía igual de enchufada en todos los partidos, y no solía tardar en dejar el primer destello. En esta ocasión, el chispazo salió de la conjunción entre un portero parsimonioso y un árbitro puntilloso: a los cinco minutos Minami se dio un paseo por su área con el balón en las manos y Sánchez decretó libre indirecto por pasos. Barkero no desaprovechó el regalo y fusiló la meta nipona por primera vez. Desde aquel momento se despejaron las pocas dudas que pudiera haber sobre el signo del partido. Sin su cerebro Shinji Ono, sancionado por acumulación de amonestaciones, Japón comprendió que la batalla estaba perdida y España inició su juego veloz y combinativo con el resultado habitual: varias acciones brillantes y tres goles en media hora. Sin demasiado esfuerzo, España penetraba en la defensa nipona cuando y como quería, mostrando la superioridad que se le suponía antes del partido. A los 15 minutos Pablo hizo el segundo aprovechando un gran pase de Xavi que le dejó mano a mano con el portero japonés, y repitió en el minuto 32 culminando una gran jugada colectiva. Entre medias, un par de acercamientos sin excesivo peligro de Takahara, el único que parecía dispuesto a presentar algo de batalla.


Así que cuando arrancó la segunda parte, con el partido definitivamente sentenciado, los esfuerzos españoles se centraron en pensar cómo celebrar el título y en ayudar a Pablo a conseguir el trofeo de máximo goleador en solitario, ya que con los dos goles de la primera parte sumaba 5 y empataba con Dissa, de Mali. A los cinco minutos de la reanudación, una triangulación perfecta dejó el balón a sus pies pero, obstaculizado por un defensor, tuvo que ceder el esférico a Gabri, que había iniciado la jugada y la remató como se merecía. Un nuevo gol para el barcelonista que hizo que Troussier, el técnico francés que dirigía a Japón, sacara la bandera blanca retirando a Takahara. España empezó a recrearse, perdiendo la oportunidad de marcar más goles por el afán de que Pablo culminase todas las jugadas, topándose a veces con el portero nipón (que pese al primer error y a la goleada fue de lo mejor de su equipo) y a veces con los fueras de juego señalados por un ugandés, Ali Tomusange, que 3 años más tarde sería copartícipe en el escándalo Al-Ghandour. Sáez retiró a tres de los más destacados a lo largo del torneo, Varela, Gabri y Barkero y, tal y como marcaba el guión, en medio de la alegría general se llegó a ese final que ya estaba escrito antes de empezar. Alrededor de las siete de la tarde, una hora más en la península ibérica, con cierta timidez y con cara de quien sabe que ha cumplido con su deber, Pablo Orbaiz levantó la copa: España era Campeona del Mundo sub'20.



Ficha del Partido:
Final del Campeonato del Mundo sub'20 disputada en el Estadio Nacional (Lagos). 38.000 espectadores.
JAPON 0: Minami (GK); Tsujimoto, Teshima, Sakai; Nakata, Ogasawara, Motoyama, Endo, Ujie (-45, Inamoto); Nagai (-69, Takada), Takahara (C) (-56, Bando)
ESPAÑA 4: Aranzubia (GK); Coira, Bermudo, Marchena, Jusué; Orbaiz (C), Xavi, Varela (-63, Rubén), Barkero (-80, Aganzo), Gabri (-71, Colsa), Pablo
Goles: 0-1 Barkero (ESP, min. 5), 0-2 Pablo (ESP, min. 14), 0-3 Pablo (ESP, min. 33), 0-4 Gabri (ESP, min. 51)
Arbitro: Angel Sánchez (ARG)
Tarjetas: Bermudo (ESP, min. 16), Endo (JPN, min. 47), Jusué (ESP, min. 50), Orbaiz (ESP, min 73)

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
Crónica del diario El País (por Luis Gómez)


martes, 21 de abril de 2009

Mali - España: el cielo es el límite

1-3

Faltaban sólo unos segundos para el minuto 90 cuando Xavi se hizo con un balón suelto en la frontal. Bajo una espesa cortina de agua, y con varios compañeros secundando la incursión, el pequeño genio de Terrassa avanzó con decisión ante los pocos contrarios que intentaban contener la enésima contra española y lanzó un misil desde el borde mismo del área que se coló imparable en la portería de Mali. Fue sólo una jugada, casi la última, pero simboliza casi a la perfección lo que fue el partido y quizá también el campeonato: una selección española valiente y decidida, dispuesta a superar a todos los rivales y a luchar contra los elementos si era necesario, todo con el fin de alcanzar la meta fijada: el Campeonato del Mundo. Aquella tarde del 21 de abril la selección española saltó al campo de Kaduna con una sola idea en la cabeza: ganar. Y con esa mentalidad ganadora y sus sobresalientes condiciones futbolísticas, el único límte de España era el cielo.


La primera noticia del partido fue la vuelta de Aranzubia a la titularidad. Tras el recital de Casillas ante Ghana, la decisión de Sáez centró los comentarios de los espectadores durante apenas un minuto. Porque entonces la incursión de Barkero por la izquierda focalizó la atención de nuevo en el partido, y diez segundos después, mientras celebrábamos el gol de Varela, todos nos habíamos olvidado del debate. España había golpeado a los 67 segundos, antes de que Mali fuera consciente de que estaba disputando una semifinal mundialista. Y los africanos tardaron en reaccionar, incapaces de frenar los constantes movimientos de Gabri, Varela y Barkero y de taponar al cerebro español, Xavi. Los primeros minutos fueron una exhibición de juego español del mismo nivel mostrado ante Brasil en el partido inaugural. Sobre el campo se veía un equipo perfectamente ensamblado y que trabajaba con el objetivo de encontrar una y otra vez la meta rival, así que nadie se sorprendió cuando a los 25 minutos Varela definió un perfecto pase de Gabri y subió el segundo al marcador. Ese golpe despertó por fin a Mali, que recordó por qué estaba en el campo y no tardó en actuar en consecuencia. Habían llegado a semifinales como el equipo más goleador del torneo, así que el seleccionador Coulibaly decidió quemar sus naves antes de que fuera demasiado tarde y en el minuto 35 quitó a un defensa para dar entrada a Mahamadou Dissa, el héroe del partido ante Camerún. Poco a poco las llegadas españolas se fueron espaciando más en el tiempo, y el control del balón pasó a ser de Mali, aunque sin crear demasiado peligro.

Y tras el descanso se repitió la historia. España acusó el esfuerzo físico de la primera parte y las ganas de Mali hicieron el resto. Como ante Honduras y Estados Unidos, España se fue del partido y a los 5 minutos de la reanudación llegó el tanto africano. Su autor no podía ser otro que Dissa, que sumaba así su quinto tanto y se colocaba como máximo artillero del campeonato, con el mérito añadido de haber sido suplente en todos los partidos salvo uno. Curiosamente, ese día no marcó. Después del empate, Aranzubia demostró que su presencia en el marco español estaba más que justificada y salvó un par de ocasiones de Mali. Pero esta vez nadie estaba dispuesto a sufrir más de lo debido y la defensa española se mantuvo firme, sin conceder oportunidades a los delanteros rivales. Y bajo el diluvio, con casi todo Mali volcado sobre el área contraria pero chocando una y otra vez con el muro de Marchena y Jusué, llegó la sentencia de Xavi. España disputaría su segunda final de un Mundial sub'20. En la anterior, los Unzue, Goicoechea, Nayim, Rafa Paz, Losada y compañía no pudieron superar a Brasil. Veintidós años después, casi nadie dudaba de que los de Sáez volverían con el título.

No se dudaba porque el juego desplegado por España hasta aquel momento había sido prácticamente imparable, y la única sombra de duda era el bajón físico que acusaba el equipo en las segundas partes. Y no se dudaba porque enfrente no estarían los bicampeones argentinos, ni los magos brasileños, ni los poderosos nigerianos. Ni siquiera los correosos uruguayos: en la final estaría Japón, que culminó su torneo soñado derrotando a los charrúas por 1-2 en la otra semifinal. En una buena primera parte, donde se marcaron los 3 goles, Japón dominó a los sudamericanos con una gran actuación de Motoyama, que sirvió casi en bandeja los dos goles a Takahara y Nagai. Por el lado uruguayo era Pouso quien distribuía el juego ofensivo, aunque el gol llegó en una internada de Pellegrín que remachó en boca de gol Chevantón poniendo el empate a 1 provisional. En la segunda parte Uruguay se desesperó colgando balones que continuamente eran despejados por la zaga nipona, y apenas puso a prueba al portero Minami. Con más facilidades de las previstas, Japón se plantaba contra todo pronóstico en la final del Mundial, en una de las mayores sorpresas de la historia de los torneos juveniles, de por sí bastante propensos a actuaciones inesperadas.


Ficha del Partido:
Partido correspondiente a la primera semifinal, disputado en el Estadio Amadu (Kaduna). 16.000 espectadores.
MALI 1: I.Keita (GK); D.Coulibaly (-34, Dissa), Traore, Ad.Coulibaly, Camara (C) ; S.Keyta, Diakite, Am.Coulibaly, Diarra; Bagayoko, Cisse
ESPAÑA 3: Aranzubia (GK); Coira, Bermudo, Marchena, Jusué; Orbaiz (C), Xavi, Varela, Barkero (-82, Rubén); Gabri, Pablo (-76, Yeste)
Goles: 0-1 Varela (ESP, min. 2), 0-2 Varela (ESP, min. 25), 1-2 Dissa (MLI, min. 51), 1-3 Xavi (ESP, min. 90)
Arbitro: Jun Lu (CHN)
Tarjetas: Camara (MLI, min. 29), Am.Coulibaly (MLI, min. 52)


Ficha Oficial disponible en FIFA.com
Crónica del diario El País (por Luis Gómez)

miércoles, 15 de abril de 2009

España - EE.UU.: duelo al sol

3-2

No hay nada peor para un equipo de fútbol que la relajación, y los nuestros comprendieron aquella tórrida tarde en Port Harcourt que, por muy superiores que pudieran ser a sus rivales, nunca debían darse un minuto de respiro. Porque, tirando de tópicos, no hay rival pequeño, en el campo son once contra once y fútbol es fútbol. Y hasta un puñado de jóvenes universitarios de un país sin tradición futbolera son capaces de meter en apuros a todo un equipo de semiprofesionales del país con la mejor liga del mundo y que habían sido capaces de bailar a la mismísima Brasil. Aunque para que eso ocurra tienes que dejarles creer que son capaces de hacerlo, y esa debió de ser la lección que sacaron los españoles del primer enfrentamiento a vida o muerte.


El partido se disputó el 15 de abril a las 4 de la tarde, la misma hora que había podido con las energías de España en el partido contra Zambia de la primera fase. Bajo el mismo sol abrasador, esta vez los de Sáez salieron dispuestos a sentenciar por la vía rápida, y el combinado estadounidense pareció querer contribuir a ello. España volvió a su alineación habitual, que ya empezábamos a recitar de carrerilla (Aranzubia-Coira-Bermudo-Jusué-Marchena-Xavi-Orbaiz- Varela-Barkero-Gabri y Pablo), y a su juego ofensivo de toque y desmarques. La defensa estadounidense no era capaz de frenar las incursiones de Gabri, Barkero, Varela y Coira y el portero Howard no daba sensación de seguridad. Varela fue el primero en aprovechar sus errores de cálculo y, tras superar su alocada salida, cedió para que Pablo abriera el marcador a los 15 minutos y dedicara el gol al lesionado Álvaro Rubio. Parecía que se confirmaban las impresiones de que sería un partido plácido para España, más aún cuando Xavi ejecutó magistralmente un libre directo 4 minutos después. Como en el partido ante Honduras, el juego español desarboló por completo a su rival y a la media hora Pablo ya había puesto el 3-0 tras una buena combinación con Gabri.

Pero al igual que pasó ante los centroamericanos, España salió a verlas venir tras el descanso. Y vinieron, vaya si vinieron: no habían pasado ni 5 minutos cuando el goleador Twellman cazó un balón completamente solo en el área española y puso el 3-1. Quizá por el calor, quizá por haber creído que el pase a cuartos ya estaba hecho, España fue incapaz de reaccionar, cedió el balón y el terreno y Estados Unidos empezó a llegar con cierto peligro. Sáez vio que el partido se le iba de las manos y trató de poner algo más de velocidad arriba con Aganzo y Rubén en lugar de Pablo y Barkero. No funcionó, y el encuentro siguió inclinado hacia la meta de Aranzubia, tanto que hubo que sacrificar a Gabri para introducir a Colsa con el objetivo de conseguir un poco más de contención y manejo de balón en el centro del campo. Pero ni por esas, España estaba fundida y acabó pidiendo la hora después de que otro cabezazo de Taylor Twellman besara las mallas españolas en el minuto 90. Afortunadamente no quedaba tiempo para más y el pitido final fue un soplo de aire fresco bajo el implacable sol nigeriano: los nuestros pudieron respirar tranquilos después de haberse puesto la soga al cuello.


Ficha del Partido:
Partido correspondiente a los octavos de final, disputado en el estadio Liberation (Port Harcourt). 15.600 espectadores.
ESPAÑA 3: Aranzubia (GK); Coira, Bermudo, Marchena, Jusué; Orbaiz (C), Xavi, Varela, Barkero (-74, Rubén); Gabri (-79, Colsa), Pablo (-58, Aganzo)
ESTADOS UNIDOS 2: Howard (GK); Cherundolo, Bocanegra, García (C), Califf; Morrison, Thorrington, Downing (-58, Beasley), Albright; Gomez (-44, Tsakiris), Twellman
Goles: 1-0 Pablo (ESP, min. 15), 2-0 Xavi (ESP, min. 19), 3-0 Pablo (ESP, min. 32), 3-1 Twellman (USA, min. 49), 3-2 Twellman (USA, min. 90)
Arbitro: Carlos Simon (BRA)
Tarjetas: Bermudo (ESP, min. 40)



Ficha Oficial disponible en FIFA.com
Crónica del diario El País (por Luis Gómez)