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viernes, 13 de noviembre de 2009

Semifinales: España - Nigeria


1-3

No pudo ser. La lógica se impuso a los sueños y la única selección superviviente del grupo inicial de favoritas demostró su condición y apeó a España de la final del único torneo que sigue resistiéndose a nuestras selecciones inferiores. Ginés Meléndez dio continuidad al once que ya casi nos sabemos de memoria, con la única novedad de Jordi Amat por el sancionado Muniesa en el centro de la zaga. Así, la alineación estuvo formada por Edgar Badía; Dalmau, Aurtenetxe, Sergi Gómez y Amat en defensa; Koke, Sergio Roberto; Muniaín, Sarabia, Isco y Borja. En un abarrotado y bullicioso Teslim Balogun Stadium de Lagos, España salió con la lección bien aprendida y desde el inicio intentó trasladar al césped la orden de Meléndez de desactivar la presión externa a base de toque y toque, aunque no era tarea sencilla y de hecho la primera ocasión clara fue para Nigeria, en un lanzamiento alto de Oliha. Pronto el choque se igualó y ambos equipos se repartieron la posesión, buscando siempre el ataque pero sin poder superar a las defensas. En otras palabras, el partido derivó con rapidez hacia lo que era, un partido de semifinales de un Mundial, en el que los nervios y el miedo a fallar pueden más que las ganas y la ambición por ganar. Pero como también era lógico, no tardó mucho en empezar a desnivelarse, al principio casi de manera imperceptible, hacia el bando nigeriano. Sus veloces extremos creaban una gran sensación de inseguridad en la defensa española y la posesión también iba decantándose hacia el lado africano, que tuvo su siguiente oportunidad en un disparo de Stanley Okoro que detuvo bien Edgar. A los veinte minutos España sufrió el primer revés con la lesión en el pubis de Muniaín, que se retiró llorando y fue sustituido por Adriá Carmona, y pocos minutos después llegó el segundo, con la parada de Paul que puso fin a una brillantísima jugada personal de Isco. Un par de pérdidas hispanas en el centro del campo aumentaron nuestra inquietud, y como nos temíamos casi a continuación Nigeria asestó el primer golpe. El gol fue obra de Okoro, en una veloz internada por banda derecha tras la que se planto sólo ante Edgar y le batió por bajo, y sirvió para terminar de asignar definitivamente los roles de cada equipo. Nigeria se adueñó del balón y España se replegó en su campo, esperando una oportunidad a la contra que difícilmente iba a llegar sin un poco más de presión. Con Sarabia e Isco desaparecidos y Borja demasiado aislado en punta, las jugadas de ataque españolas se resumían en una progresión de Jordi Amat hasta sobrepasar la medular, un pase hacia Koke o Sergio Roberto y una pérdida de balón. Por contra, el peligro se adivinaba cada vez que los anfitriones se acercaban a la zona de tres cuartos de cancha. En una de esas acciones Envoh tuvo una buena oportunidad para doblar la ventaja pero su flojo disparo fue detenido sin problemas por Edgar, llegándose al descanso sin más novedad.

La segunda parte comenzó con esperanzas renacidas para España. El paso por los vestuarios sirvió para recordar cuáles eran nuestras armas y el equipo de Meléndez salió dispuesto a tener el balón en campo nigeriano. Jordi Amat aumentó la longitud de sus incursiones y a los dos minutos puso a prueba al meta nigeriano, que despejó sin complicaciones. Luego Sarabia envió un balón envenenado que obligó a Paul a meter la mano casi en la escuadra. España estaba mostrando las condiciones que le habían llevado hasta las semifinales, un juego fluido, movimientos constantes y una contínua búsqueda del área rival. Sin duda los mejores minutos del partido, en los que acumuló un buen número de faltas, córners y centros peligrosos que sin embargo fallaban en su objetivo último: el gol. Paul volvió a lucirse a cabezazo de Amat, y luego la defensa sacó otro testarazo que ya parecía colarse. Meléndez se lamentaba en el banquillo de las oportunidades malgastadas, perfecto conocedor de aquella vieja máxima que asegura que quien perdona lo acaba pagando. Y en la jugada siguiente, un potente saque de banda de Oliha originó un balón suelto en el área hispana que Sani Emmanuel estampó con virulencia en las mallas de Edgar. Dos a cero. Era el minuto 61,  y ya sin nada que perder Ginés reemplazó a un irreconocible Sarabia y un espeso Roberto por Morata y Espinosa, pero los cambios no surtieron un efecto inmediato y Nigeria estuvo a punto de sentenciar en una rápida contra que abortó Edgar. España perdió el orden, el sitio y la cabeza y la selección anfitriona continuó llegando con cierto peligro, hasta que un nuevo balón largo a la espalda de los centrales provocó el caos en la zaga española. Otra vez Emmanuel se hizo con el indomable esférico, y otra vez lo clavó en la meta hispana. Segundo gol en el partido de un suplente de lujo que ya ha marcado nada menos que 5 goles en los 4 encuentros que ha jugado, siempre saliendo desde el banquillo. El partido estaba liquidado y España estaba muerta, y ni siquiera pudo levantarse cuando a falta de diez minutos Borja aprovechó un buen pase de Espinosa para deshacerse de su defensor y colocar el balón lejos del alcance de Paul. Esos últimos minutos pasaron sin que España se acercara siquiera al área nigeriana, y la fiesta en las gradas se desató ya antes del pitido final, con el lanzamiento de fuegos artificiales para honrar a sus héroes. Los nuestros no podrán disfrutar de una celebración así, pero llegando hasta aquí ya han conseguido lo que les pedíamos en la previa. Devolvernos la ilusión. Y no era nada fácil.

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En la otra semifinal Suiza hizo historia y se clasificó para su primera final mundialista tras deshacerse sin demasiadas complicaciones de Colombia (4-0), en un partido marcado por la temprana expulsión del defensor colombiano Arias. La selección helvética culmina así un espectacular torneo en el que han ido batiendo consecutivamente a Brasil, Alemania, Italia y Colombia, equipos que (salvo quizás el italiano) llegaban con bastante mejor cartel que el suizo, semifinalista en el pasado Europeo y ante el que España no pasó del 0-0 en la fase de grupos de aquel torneo continental. Por tanto, la selección española bajará el telón ante una selección colombiana con la que ya disputamos dos broncos partidos de preparación en Las Rozas antes de viajar a Nigeria. Un partido por el tercer puesto siempre incómodo que suponemos será aprovechado para dar minutos a jugadores como Espinosa, Kamal, Carmona, Morata o Kevin Lacruz, y para intentar que Borja pueda llevarse al menos el trofeo como máximo goleador. Con 5 tantos, el jugador del Atlético está igualado con el nigeriano Emmanuel y el uruguayo Gallegos, y sólo un gol por detrás se sitúa la pareja suiza formada por Seferovic y Ben Khalifa (este último claro candidato también al galardón al Mejor Jugador del Mundial). Última función, el domingo a las 4 de la tarde.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Partido 2: Nigeria - España

0-2

La selección española ha logrado esta tarde una importantísima victoria que le garantiza virtualmente el acceso a octavos de final del Mundial sub'20 al menos como segundo de grupo, aunque no despejó demasiadas dudas sobre si debemos considerarla definitivamente candidata al título. Si antes de empezar el campeonato los de Milla se encontraban en la terna de favoritos, las bajas de última hora mermaron el potencial ofensivo del equipo y se hacía necesaria una victoria contundente, quizá más por el juego que por el marcador, para que, sumándola a la goleada del viernes ante Tahití, esas dudas se disiparan. Pero, personalmente, pocas me ha resuelto este encuentro. Puede que Nigeria, muy presionada por el mal resultado de la primera jornada, no atraviese su mejor momento, pero los africanos plantearon un partido serio, buscando siempre el área contraria, y en ese duelo España se acomodó demasiado en su papel de acosado y no demostró tener capacidad para mandar en el juego. Y ese es un aspecto clave para medir las posibilidades de cualquier equipo que quiera aspirar al cetro mundial. De salida Luis Milla sólo introdujo una novedad respecto al plácido debut ante los polinesios, y fue la entrada de Laguardia por Fontás en el centro de la zaga, buscando quizá algo más de físico y contundencia defensiva para frenar a los potentes delanteros nigerianos. Necesitada de puntuar para afianzar sus posibilidades de pasar a octavos, Nigeria comenzó dominando y llegando con peligro a la meta de Asenjo, que cuajó un gran encuentro, realizando varias paradas de mérito en acciones como el mano a mano que le sacó a Osanga o un lejano disparo de Ighalo que estuvieron a punto de inaugurar el marcador. España no estaba en el partido y no dio señales de vida en ataque hasta pasado el ecuador del período, cuando por fin comenzaron a aparecer (sin demasiada continuidad) Parejo y Fran Mérida, sobre todo este último, que intentó un par de disparos de media distancia. Y en esa fase de mayor equilibrio llegó el gol español: Marcos Gullón se aprovechó de la inferioridad numérica nigeriana en el centro del campo para enviar un gran pase a la espalda de la defensa para Mérida, que se plantó ante Okafor y lo batió con un toque sutil. De ahí al final nuevos acercamientos por ambos bandos, con bastante peligro, y la entrada de Rabiu Ibrahim para potenciar aún más el ataque africano, más peligroso por el número de futbolistas que se acumulaban en cada jugada en torno al área española que por su juego.

La segunda parte comenzó igual que la primera, con Nigeria volcada sobre el arco de Asenjo y España buscando infructuosamente alguna internada de Nsue o Aarón. El portero atlético salvó a los nuestros con un par de buenas intervenciones en los primeros diez minutos, en los que además sus compañeros se cargaron de tarjetas (Mérida, Parejo y Botía vieron sendas amarillas, y el jugador del Getafe bien pudo ser expulsado por el belga De Bleeckere). Al cuarto de hora Milla mandó un claro mensaje a su tropa retirando a Aarón y dando entrada a Fontás para fortalecer el centro del campo, y el repliegue hispano se intensificó. Una nueva manita del árbitro, que anuló sólo él sabe por qué un gol completamente legal del nigeriano Adejo, tampoco sirvió para que los nuestros despertaran. A los 25 minutos el recién ingresado Salami lanzó un buen disparo que se estrelló en el travesaño, pero ni por esas. Con Nsue y Alba desaparecidos en combate y Parejo muy desacertado, nadie era capaz de coger el balón y calmar el ritmo de un partido que seguía claramente inclinado hacia el área de Asenjo, y sólo la precipitación de los nigerianos (y la nefasta actuación arbitral) nos mantenía con ventaja en el marcador. A falta de un cuarto de hora Ander Herrera sustituyó a Parejo, y aunque el zaragocista tampocó fue ese líder que el equipo estaba necesitando, su entrada fue clave. Poco más de cinco minutos después de ingresar al terreno de juego, en una de las escasas jugadas trenzadas del bando español Herrera recibió un balón de Fran Mérida y fue derribado por Rabiu Ibrahim cuando entraba en el área. El belga no lo dudó y señaló el punto fatídico, desde el que Fran Mérida se encargó de ahuyentar los fantasmas del empate con un lanzamiento a lo Panenka que sirvió para subir el segundo gol al marcador y de paso redimirse un poco de su fallo en la tanda de penaltis de la final del Mundial sub'17 de Corea. Casi a continuación De Bleeckere completó su generosa actuación al expulsar a Salami por un manotazo al centrocampista del Arsenal y el partido quedó definitivamente visto para sentencia. Ya en el descuento y con Nigeria entregada, Kike, que había sustituido al bigoleador, envió un diparo al larguero, pero el tercer gol hubiera sido demasiado premio para España y un castigo demasiado duro para un equipo africano que, al igual que en la primera jornada, mereció llevarse al menos un punto. Ahora los de Milla descansarán hasta el jueves, cuando tendrán que vérselas con Venezuela a las 18:45 y con la primera plaza del grupo B en juego, un puesto que da derecho a enfrentarse con un tercero (de los grupos A, C o D) en octavos de final.

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miércoles, 2 de septiembre de 2009

2007, Mundial sub'17 (y IV): Sobre fútbol e hipótesis

0-0
(0-3)

Decíamos en la anterior entrada que con la expulsión de Bojan en las semifinales se esfumaban muchas de las opciones de España de alzarse por fin con un Mundial sub'17, y hoy conviene rectificar en parte tal afirmación. Porque si el fútbol nos apasiona tanto es en buena medida por su interminable capacidad para romper teorías, estadísticas e hipótesis varias, lo que hace poco recomendable afirmar categóricamente algo como que con Bojan el resultado hubiera sido distinto. Y hay que rectificar también porque no hacerlo sería desmerecer el esfuerzo de un equipo que hizo todo lo necesario para ganar sin él, y que si no logró alzar ese título maldito que no quiere lucir en las vitrinas de la Federación no fue por la ausencia de su principal artillero, sino por un cúmulo de detalles que tendemos a englobar en eso que llamamos fortuna y que aquel 9 de septiembre no quiso sonreir a la imberbe tropa de Santisteban. Pero a pesar de todo es inevitable pensar que con el barcelonista sobre el césped de Seúl al menos el partido hubiera sido diferente. Sin duda. De entrada su ausencia trastocó el habitual dibujo del técnico sevillano, que apostó por un 4-2-3-1 en el que Fran Mérida retrasaba su posición para acompañar a Camacho en el doble pivote, en detrimento del habitual Ximo, con la clara intención de dominar el juego desde atrás para superar al potente centro del campo africano y surtir de balones a una línea formada por Iago Falqué, Isma López y Lucas Porcar en constante intercambio de posiciones, y dejando a Dani Aquino como única referencia en punta. Ya que no se podía contar con la genialidad de Bojan, capaz de cambiar el rumbo de un partido en una acción aislada, el objetivo era tener más el balón y aprovechar las llegadas desde segunda línea, quitarse complejos y tratar de tú a tú a una selección nigeriana que se presentaba como favorita y que tenía una de sus mejores armas en la conexión entre el cerebro Ibrahim Rabiu y el delantero Macauley Chrisantus, máximo goleador del torneo con 7 tantos. El planteamiento surtió efecto y en ningún momento España dio sensación de sentirse vencida de antemano, como preveían muchos analistas que sin duda no contaban con la extraordinaria labor de mentalización de Santisteban. El partido era tenso y ambos equipos buscaban la portería contraria, respondiendo a cada llegada del rival con otra tanto o más peligrosa, primero con disparos lejanos y después con sendos remates desde dentro del área que bien pudieron haber inaugurado el marcador, pero el extremo Rafeal mandó fuera la mejor oportunidad nigeriana y luego el balón de Sergio Rodríguez se topó con un defensor cuando ya casi rozaba la invisible frontera del gol.

La segunda parte arrancó con una ocasión española en la que Aquino estuvo a punto de cazar un envenenado servicio de Isma López, y quizá esa acción sirvió par definir los papeles de este segundo periodo ya que España se hizo con los mandos del partido y Nigeria se limitó a contener los ataques hispanos y buscar alguna acción aislada que le pusiera en ventaja. España tocaba bien pero se echaba en falta algo más de chispa en ataque, una pizca de decisión a la hora de buscar la puerta rival, lo que se traducía en pocas llegadas al área de un rival acomodado que daba la sensación de estar dominando la final aunque el balón estuviera en los pies de los españoles. Bajo ese estéril dominio hispano, ambos equipos establecieron el mismo diálogo del primer tiempo y respondían a los acercamientos del contrario con otro de similar peligro, en este caso bien solventados por los dos guardametas, aunque en honor a la verdad apenas hubo intercambio de golpes hasta casi el descuento. Llegados a ese punto el choque enloqueció y en apenas tres minutos vimos más ocasiones que en los cuarenta y cinco anteriores. Primero Aquino lanzó una volea que Ajiboye detuvo con apuros, luego De Gea se lució a disparo de Sheriff Isa, y finalmente Ajiboye estuvo a punto de tragarse un lejanísimo centro de Fran Mérida, aunque el colegiado nipón le echó una mano y anuló la acción por una supuesta falta de un delantero español cuando empezábamos a discutir sobre si el portero nigeriano había acabado con el balón dentro de su meta.

Se llegaba así a una prórroga en la que España acusó el esfuerzo acumulado en los partidos de cuartos y semifinales, disputados también sobre 120 minutos, pero en la que Nigeria no demostró estar mucho más fresca y se mostró algo escasa de ambición ante un rival sin ideas y físicamente fundido. Pero no fue precisamente ambición lo que le faltó al capitán africano, Kingsley Udoh, cuando justo antes del final de la primera parte del tiempo extra lanzó un impresionante disparo desde su propio campo que se estrelló en el larguero de un desconcertado De Gea. Pero el partido se había desarrollado a base de jugadas casi simétricas y al borde del pitido final fue Iago Falqué quien se topó con el travesaño en un bonito disparo que buscaba la escuadra. Era la hora de los penaltis, y aquí concluyó esa fórmula de réplica y contrarréplica que había marcado el encuentro, porque Nigeria alcanzó la gloria por la vía rápida, en sólo tres turnos de lanzamiento. Mientras que De Gea no pudo atajar ninguno de los tres tiros africanos, Illarra lanzó fuera el primer penalti español y luego Fran Mérida y Falqué se encontraron con las manos de un Ajiboye que luego confesaría ser novato en estas lides pero que se comportó como un auténtico experto, adivinando las intenciones de los lanzadores hispanos y convirtiéndose en el héroe de una selección que lograba así su tercer entorchado de la categoría, igualando a Brasil en el número de títulos y dejando a España con la triste estadística de tres finales disputadas y ninguna victoria. Pero si el fútbol nos apasiona tanto es en buena medida por su interminable capacidad para romper teorías, hipótesis y estadísticas varias, y tarde o temprano este esquivo título acabará llegando. En 1999 se logró en Nigeria el Mundial sub'20. Diez años después, se celebra allí el Mundial sub'17. Sería una bonita manera de cerrar el círculo.


Ficha del partido:
Final del Campeonato del Mundo sub'17 de 2007, disputada en el World Cup Stadium (Seúl). 36125 espectadores
ESPAÑA 0 (0): De Gea (GK); Nacho (-67, Alex), Sergio Rodríguez, Rochela, Morgado (-106, Illarra); Camacho (C), Fran Mérida, Iago Falqué, Lucas Porcar (-80, David González), Isma López; Dani Aquino
NIGERIA 0 (3): Ajiboye (GK); Mustapha Ibrahim, Udoh (C), Joshua, Edile; Osanga (-72, Akinsola), Alfa (-95, Abdulkarim), Rabiu Ibrahim, Rafeal (-46, Isa); Osen, Chrisantus
Goles:
Tanda de Penaltis: 0-1 Edile (NIG, gol), 0-1 Illarra (ESP, falla); 0-2 Joshua (NIG, gol), 0-2 Fran Mérida (ESP, para Ajiboye); 0-3 Oseni (NIG, gol), 0-3 Iago Falqué (ESP, para Ajiboye)
Árbitro: Yuichi Nishimura (JPN)
Tarjetas: Rafeal (NIG, min. 43), Lucas Porcar (ESP, min. 61), Abdulkarim (NIG, min. 118), Fran Mérida (ESP, min. 120)

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Tarde o temprano este título acabará llegando, aunque no sea de la mano del hombre que más ha luchado para conseguirlo, Juan Santisteban. El sevillano perdió las tres finales disputadas (1991, 2003 y 2007) y su etapa en las categorías inferiores de la selección acabó en 2008, por lo que no será él quién dirija al equipo que logre acabar con la maldición. En Corea fue fiel a su estilo de toque y presentó un equipo compacto y con mucha técnica que fue un más que digno finalista. De Gea confirmó en la cita mundialista lo apuntado en el Europeo y brilló en todas sus intervenciones, dando seguridad a una defensa en la que Rochela destacó por encima del resto. El deportivista fue el líder de una zaga en la que hubo muchas variaciones por diferentes motivos y de la que podríamos destacar también al lateral alavesista Morgado por su trabajo defensivo. En el centro del campo Camacho demostró mucho oficio y estar preparado ya para dar el salto al fútbol profesional. Ximo Forner estuvo algo desdibujado y acabó perdiendo su puesto en el once, pero dejó muestras de su potencial, como Lucas Porcar, que tampoco llegó en su mejor momento. De entre los hombres de banda destacó sobre todo Isma López, muy incisivo en sus acciones y más regular que Iago Falqué, aunque la clase del barcelonista era innegable y cuando aparecía siempre daba sensación de peligro, al igual que Fran Mérida, que demostró saber desenvolverse igual de bien en la mediapunta que en el mediocentro, aunque ahí se notara un poco más su escasa disciplina defensiva. Jordi Pablo funcionó bien como revulsivo hasta su lesión en cuartos de final, mientras que Dani Aquino cumplió siempre, peleando cada balón y apareciendo en momentos importantes con sus goles. Pero por encima de todos brilló Bojan Krkic, que demostró estar un peldaño por encima del resto y justificó la decisión de su club de incorporarle a la primera plantilla. Rápido, hábil y siempre más listo que los rivales, Bojan fue la estrella del torneo, capaz de aparecer de la nada para resolver un partido, y si sólo se llevó el Balón de Bronce fue sin duda por su ausencia en la final. Y de haber estado quizás la historia hubiera sido distinta... O no. Por eso nos gusta el fútbol, ¿no?.

domingo, 19 de julio de 2009

2005, Mundial sub'20 (I): Sueños de gloria

Repasando los resultados, está claro que 2005 no fue un buen año para nuestras selecciones inferiores. La única nota positiva nos la dio la selección sub'23 formada para competir en los Juegos Mediterráneos de Almería, y que con jugadores como Arizmendi, Manu del Moral, Kepa o el malogrado Antonio Puerta se alzó con el oro en un torneo descafeinado que quizá sólo recordaremos por un bronco partido ante Italia que hubo de ser suspendido antes del final al quedarse los italianos con sólo 6 jugadores. Pero aparte de este forzado experimento, las selecciones oficiales apenas nos dieron alegrías, puesto que tanto la sub'17 como la sub'19 quedaron fuera de las fases finales de los Campeonatos de Europa de sus categorías al caer en casa en la última fase previa ante Suiza y Francia, respectivamente. Además, la temprana eliminación de la sub'17 nos apeaba también del Mundial de la categoría, que se celebró en Perú y que sorpresivamente fue a parar a manos de la selección de México, liderada por Giovanni Dos Santos y Carlos Vela. El único conjunto que se salvó de la quema, aunque tampoco llegó a grandes cotas, fue el que acudió en junio a Holanda a disputar el Mundial sub'20 de la categoría, torneo que contempló el encumbramiento mundial de un pequeño jugador argentino que hizo y deshizo a su antojo: Leo Messi.

El Campeonato se celebró entre el 10 de junio y el 2 de julio de 2005 en los Países Bajos, y fue sin lugar a dudas uno de los mejores torneos que se recuerdan tanto por el nivel de juego desplegado por la mayoría de equipos como por el importante número de futuras estrellas que se dieron cita en él. Aquí empezaron a sonar nombres como los de John Obi Mikel, Taye Taiwo, Nabil El Zhar, Ryan Babel, Razak Omotoyossi, Matías Fernández, Benny Feilhaber, Hugo Rodallega, Renan, Rafinha, Rafael Sobís, Philippe Senderos, Tranquilo Barnetta, Park Chu Young, Sergio Agüero, Fernando Gago y sobre todo Lionel Messi, que fue justamente declarado máximo goleador y Mejor Jugador del Mundial. Todos ellos, y alguno más, destacaron en algún momento de este campeonato y no tardaron mucho en brillar al máximo nivel, aunque obviamente algunos lo hicieron de manera más efímera que otros. Las 24 selecciones que lograron su clasificación para la cita holandesa quedaron repartidas de la siguiente manera:

GRUPO A
Países Bajos
Australia
Benín
Japón

GRUPO B
Turquía
R.P. China
Ucrania
Panamá

GRUPO C
España
Chile
Honduras
Marruecos

GRUPO D
Alemania
Argentina
Estados Unidos
Egipto

GRUPO E
Italia
Colombia
Canadá
Siria

GRUPO F
Suiza
Brasil
Nigeria
República de Corea

Éste último podía considerarse como el "Grupo de la Muerte", ya que a la vigente campeona y eterna favorita Brasil había que sumar a una Suiza que contaba con una de las mejores generaciones de su historia y a los campeones de África y Asia (Nigeria y Corea del Sur), que acudían a los Países Bajos con ganas de demostrar la pujanza de sus respectivas zonas, especialmente los nigerianos, considerados ya antes del torneo como claros candidatos al título, en un ramillete de aspirantes que completaban Argentina, Holanda, Colombia, Turquía y por supuesto España. En el polo opuesto se encontraban exóticas selecciones como Siria o Benín, debutantes en una cita mundialista, que llegaban como cenicientas pero que acabaron dando más de un susto a rivales teóricamente superiores.

En el bando español, Iñaki Sáez volvía a la primera plana tras la Eurocopa de Portugal haciéndose cargo de una sub'20 que defendía subcampeonato y que aglutinaba a buena parte de los campeones de Europa sub'19 de 2004 (los Albiol, Juanfran, Gavilán o Víctor Casadesús) junto a otros prometedores jóvenes de esa misma generación del 85 (como Molinero, Zapater o Fernando Llorente) y algunos alumnos aventajados de menor edad (principalmente Silva, Markel Bergara y Cesc Fábregas). A pesar de bajas como las de Sergio Ramos, Borja Valero o Roberto Soldado (el primero ya en la selección absoluta y los madridistas disputando la fase de ascenso a Segunda), todos los convocados acudían después de cuajar buenas campañas en sus respectivos clubes: Raúl Albiol había superado un grave accidente de tráfico y se había convertido en un fijo para Quique Sánchez Flores en Primera con el Getafe, Zapater había impresionado en su primera campaña en la Liga con su Real Zaragoza, Agus había debutado también en la máxima categoría con el Albacete y ultimaba su salto al Real Madrid, Cesc había debutado en la Premier y en la Champions League con el Arsenal (aunque una lesión le hizo llegar al Mundial algo justo de forma), Silva había madurado tras un gran año en el Eibar... El resultado de este cóctel era una interesante selección que acudía a los Países Bajos como una de las favoritas indiscutibles a alzarse con el título y que durante buena parte del campeonato hizo honor a esa condición.

Núm. - Nombre - Fecha de nacimiento - Posición - Club (2004/2005)
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1.- Gabriel RIBAS Ródenas - 02/12/1985 - AR - RCD Espanyol
2.- Fco. José MOLINERO Calderón - 26/07/1985 - DF - Atlético de Madrid
3.- Javier GARRIDO Behobide - 15/03/1985 - DF - Real Sociedad
4.- ALEXIS Ruano Delgado - 04/08/1985 - DF - Málaga CF
5.- Miquel ROBUSTÉ Colomer - 20/05/1985 - DF - RCD Espanyol
6.- Raúl ALBIOL Tortajada - 04/09/1985 - MC - Getafe CF
7.- JUANFRAN Torres Belén - 09/01/1985 - MC - Real Madrid
8.- Alberto ZAPATER Arjol - 13/06/1985 - MC - Real Zaragoza
9.- Fernando LLORENTE Torres - 26/02/1985 - DL - Athletic Club
10.- JONATHAN SORIANO Casas - 24/09/1985 - MC - RCD Espanyol
11.- Jaime GAVILÁN Martínez - 12/05/1985 - MC - CD Tenerife
12.- JOSE ENRIQUE Sánchez Díaz - 23/01/1986 - DF - Levante UD
13.- MANU Fernández Muñiz - 09/05/1986 - AR - Sporting de Gijón
14.- AGUS García Íñiguez - 03/05/1985 - DF - Albacete Balompie
15.- Fco. Javier CHICA Torres - 17/05/1985 - DF - RCD Espanyol
16.- David Jiménez SILVA - 08/01/1986 - MC - SD Eibar
17.- Cesc FÁBREGAS Soler - 04/05/1987 - MC - Arsenal FC
18.- VÍCTOR Casadesús Castaño - 28/02/1985 - DL - RCD Mallorca
19.- BRAULIO Nóbrega Rodríguez - 18/09/1985 - DL - Atlético de Madrid
20.- MARKEL Bergara Larrañaga - 05/05/1986 - MC - Real Sociedad
21.- ROBERTO Jiménez Gago - 10/02/1986 - AR - Atlético de Madrid

Con estos mimbres no era descabellado pensar en reeditar al menos el éxito del anterior Mundial de Emiratos Árabes, e incluso (por qué no) la victoria entraba dentro de lo razonable. Pero como vimos precisamente en ese campeonato de 2003, para alcanzar la final hay que tener en cuenta más factores aparte del propio rendimiento, y en esta ocasión la fortuna no nos acompañó en los cruces, como si ocurriera dos años antes. Y sin esa fortuna, cualquier mínimo bajón en el rendimiento se paga muy caro, y esa fatal combinación terminó por romper los sueños de España.