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viernes, 13 de noviembre de 2009

Semifinales: España - Nigeria


1-3

No pudo ser. La lógica se impuso a los sueños y la única selección superviviente del grupo inicial de favoritas demostró su condición y apeó a España de la final del único torneo que sigue resistiéndose a nuestras selecciones inferiores. Ginés Meléndez dio continuidad al once que ya casi nos sabemos de memoria, con la única novedad de Jordi Amat por el sancionado Muniesa en el centro de la zaga. Así, la alineación estuvo formada por Edgar Badía; Dalmau, Aurtenetxe, Sergi Gómez y Amat en defensa; Koke, Sergio Roberto; Muniaín, Sarabia, Isco y Borja. En un abarrotado y bullicioso Teslim Balogun Stadium de Lagos, España salió con la lección bien aprendida y desde el inicio intentó trasladar al césped la orden de Meléndez de desactivar la presión externa a base de toque y toque, aunque no era tarea sencilla y de hecho la primera ocasión clara fue para Nigeria, en un lanzamiento alto de Oliha. Pronto el choque se igualó y ambos equipos se repartieron la posesión, buscando siempre el ataque pero sin poder superar a las defensas. En otras palabras, el partido derivó con rapidez hacia lo que era, un partido de semifinales de un Mundial, en el que los nervios y el miedo a fallar pueden más que las ganas y la ambición por ganar. Pero como también era lógico, no tardó mucho en empezar a desnivelarse, al principio casi de manera imperceptible, hacia el bando nigeriano. Sus veloces extremos creaban una gran sensación de inseguridad en la defensa española y la posesión también iba decantándose hacia el lado africano, que tuvo su siguiente oportunidad en un disparo de Stanley Okoro que detuvo bien Edgar. A los veinte minutos España sufrió el primer revés con la lesión en el pubis de Muniaín, que se retiró llorando y fue sustituido por Adriá Carmona, y pocos minutos después llegó el segundo, con la parada de Paul que puso fin a una brillantísima jugada personal de Isco. Un par de pérdidas hispanas en el centro del campo aumentaron nuestra inquietud, y como nos temíamos casi a continuación Nigeria asestó el primer golpe. El gol fue obra de Okoro, en una veloz internada por banda derecha tras la que se planto sólo ante Edgar y le batió por bajo, y sirvió para terminar de asignar definitivamente los roles de cada equipo. Nigeria se adueñó del balón y España se replegó en su campo, esperando una oportunidad a la contra que difícilmente iba a llegar sin un poco más de presión. Con Sarabia e Isco desaparecidos y Borja demasiado aislado en punta, las jugadas de ataque españolas se resumían en una progresión de Jordi Amat hasta sobrepasar la medular, un pase hacia Koke o Sergio Roberto y una pérdida de balón. Por contra, el peligro se adivinaba cada vez que los anfitriones se acercaban a la zona de tres cuartos de cancha. En una de esas acciones Envoh tuvo una buena oportunidad para doblar la ventaja pero su flojo disparo fue detenido sin problemas por Edgar, llegándose al descanso sin más novedad.

La segunda parte comenzó con esperanzas renacidas para España. El paso por los vestuarios sirvió para recordar cuáles eran nuestras armas y el equipo de Meléndez salió dispuesto a tener el balón en campo nigeriano. Jordi Amat aumentó la longitud de sus incursiones y a los dos minutos puso a prueba al meta nigeriano, que despejó sin complicaciones. Luego Sarabia envió un balón envenenado que obligó a Paul a meter la mano casi en la escuadra. España estaba mostrando las condiciones que le habían llevado hasta las semifinales, un juego fluido, movimientos constantes y una contínua búsqueda del área rival. Sin duda los mejores minutos del partido, en los que acumuló un buen número de faltas, córners y centros peligrosos que sin embargo fallaban en su objetivo último: el gol. Paul volvió a lucirse a cabezazo de Amat, y luego la defensa sacó otro testarazo que ya parecía colarse. Meléndez se lamentaba en el banquillo de las oportunidades malgastadas, perfecto conocedor de aquella vieja máxima que asegura que quien perdona lo acaba pagando. Y en la jugada siguiente, un potente saque de banda de Oliha originó un balón suelto en el área hispana que Sani Emmanuel estampó con virulencia en las mallas de Edgar. Dos a cero. Era el minuto 61,  y ya sin nada que perder Ginés reemplazó a un irreconocible Sarabia y un espeso Roberto por Morata y Espinosa, pero los cambios no surtieron un efecto inmediato y Nigeria estuvo a punto de sentenciar en una rápida contra que abortó Edgar. España perdió el orden, el sitio y la cabeza y la selección anfitriona continuó llegando con cierto peligro, hasta que un nuevo balón largo a la espalda de los centrales provocó el caos en la zaga española. Otra vez Emmanuel se hizo con el indomable esférico, y otra vez lo clavó en la meta hispana. Segundo gol en el partido de un suplente de lujo que ya ha marcado nada menos que 5 goles en los 4 encuentros que ha jugado, siempre saliendo desde el banquillo. El partido estaba liquidado y España estaba muerta, y ni siquiera pudo levantarse cuando a falta de diez minutos Borja aprovechó un buen pase de Espinosa para deshacerse de su defensor y colocar el balón lejos del alcance de Paul. Esos últimos minutos pasaron sin que España se acercara siquiera al área nigeriana, y la fiesta en las gradas se desató ya antes del pitido final, con el lanzamiento de fuegos artificiales para honrar a sus héroes. Los nuestros no podrán disfrutar de una celebración así, pero llegando hasta aquí ya han conseguido lo que les pedíamos en la previa. Devolvernos la ilusión. Y no era nada fácil.

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En la otra semifinal Suiza hizo historia y se clasificó para su primera final mundialista tras deshacerse sin demasiadas complicaciones de Colombia (4-0), en un partido marcado por la temprana expulsión del defensor colombiano Arias. La selección helvética culmina así un espectacular torneo en el que han ido batiendo consecutivamente a Brasil, Alemania, Italia y Colombia, equipos que (salvo quizás el italiano) llegaban con bastante mejor cartel que el suizo, semifinalista en el pasado Europeo y ante el que España no pasó del 0-0 en la fase de grupos de aquel torneo continental. Por tanto, la selección española bajará el telón ante una selección colombiana con la que ya disputamos dos broncos partidos de preparación en Las Rozas antes de viajar a Nigeria. Un partido por el tercer puesto siempre incómodo que suponemos será aprovechado para dar minutos a jugadores como Espinosa, Kamal, Carmona, Morata o Kevin Lacruz, y para intentar que Borja pueda llevarse al menos el trofeo como máximo goleador. Con 5 tantos, el jugador del Atlético está igualado con el nigeriano Emmanuel y el uruguayo Gallegos, y sólo un gol por detrás se sitúa la pareja suiza formada por Seferovic y Ben Khalifa (este último claro candidato también al galardón al Mejor Jugador del Mundial). Última función, el domingo a las 4 de la tarde.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cuartos de Final: España - Uruguay


3-3
(4-2)

El sueño sigue en pie. España ha derrotado a una correosa Uruguay y se planta en semifinales del Mundial sub'17 de Nigeria tras una nueva exhibición de juego y pundonor. En un partido marcado nuevamente por el sofocante calor y por el irregular estado del césped de Kaduna, Ginés Meléndez repitió el once inicial del partido de octavos y como era de esperar el duelo arrancó con un abrumador dominio hispano. Sarabia protagonizó un par de internadas peligrosas por la izquierda, aunque sin obtener resultado, y Muniain también lo intentó por su zona. Pero a los 10 minutos, cuando parecía que se acercaba el gol español, el uruguayo Adrián Luna adelantó a los charrúas al transformar un libre directo que tropezó en la barrera y despistó a Edgar. España acusó el golpe y durante unos minutos estuvo perdida sobre el campo, pero una acción aislada de Sarabia le devolvió a la vida. Sarraute derribó al madridista dentro del área e Isco transformó la consiguiente pena máxima. Era el minuto 17 y parecía que las cosas volvían a su cauce. Casi en la jugada siguiente el valencianista volvió a probar al meta uruguayo, y unos minutos después Sarabia, que continuaba con su exhibición, sirvió un balón que nadie acertó a rematar. Uruguay apenas inquietaba y el segundo gol se intuía próximo,  y estuvo a punto de llegar en un cabezazo al palo de Isco tras la enésima internada de Sarabia, con diferencia el mejor del partido. Al minuto siguiente el partido pareció ponerse definitivamente de cara para los nuestros. Sarabia volvía a ser objeto de penalti, forzaba la segunda amarilla para Sarraute y Sergio Roberto tenía la oportunidad de certificar la remontada, pero su flojo lanzamiento.era detenido por Ichazo y se perdía la ocasión. Era el minuto 31. Uruguay recompuso sus filas con la entrada de Avilés por el punta Brugman y España, confiada por su superioridad numérica y acusando también el desgaste físico, se tomó un respiro que casi aprovecha Barreto para adelantar a los suyos. Sarabia seguía intentándolo pero el juego ya no era igual de fluído que al comienzo del partido, y cuando parecía que llegaríamos al descanso sin más novedad Muniesa se confió en un cruce y acabó arrollando aparatosamente a Luna. El colegiado Carlos Batres no lo dudó y expulsó al central del Barça, igualando numéricamente a los contendientes.

Meléndez se vio obligado a reestructurar a su equipo en el descanso, dando entrada a Jordi Amat por Sergio Roberto. España salió dispuesta a seguir mandando y a los dos minutos Sarabia, que estaba en la banda derecha tras sacar una falta, demostró que no entiende de perfiles malos y desbordó también al lateral de aquella zona, internándose en el área y sirviendo un balón de gol a Borja que el delantero atlético no desaprovechó. Tres minutos después, una rápida acción de Dalmau nos descubrió a Borja encarando nuevamente al meta uruguayo y batiéndole de tiro cruzado. La selección charrúa estuvo noqueada diez minutos, en los que España se limitó a dejar correr el reloj mientras su rival continuaba esperando en su campo, como si no fuera consciente de la igualdad numérica y de que el tiempo se agotaba. Pero una nueva ocasión de Borja despertó a Uruguay, que pasado el minuto 60 comenzó a estirarse. El entrenador español retiró a un Muniaín que fue de más a menos para reforzar el centro del campo con Edu Ramos, y el partido se enmarañó en un cúmulo de imprecisiones y posesiones cortas que desembocó en el segundo gol uruguayo, un balón largo que la defensa hispana no supo resolver y que el recién ingresado Mezquida desvió ante la salida de EdgarSergi Gómez llegó a sacar el balón sobre la línea pero el árbitro guatemalteco no tuvo dudas y concedió un injusto gol que hizo creer a los sudamericanos en sus posibilidades. Ambos equipos jugaban a ráfagas, durante un par de minutos el acoso uruguayo era intenso y luego España parecía querer dormir el encuentro con al balón en los pies, hasta que a falta de cinco minutos Gallegos, jugador del Atlético de Madrid, culminó una gran acción individual de Barreto y colocó el empate a tres en el electrónico. Meléndez arengó a sus pupilos en el improvisado tiempo muerto que se produjo tras el gol pero Uruguay ya era claro dominador del choque y los últimos minutos fueron para la celeste, aunque tampoco tenían mucho más fuelle que España y sólo crearon una ocasión clara, en la que Edgar sacó una mano prodigiosa a un gran disparo de Laureiro. Las malas noticias caían una detrás de otra ya que luego Edu Ramos tuvo que retirarse lesionado en una rodilla, siendo reemplazado por Kamal. Lo único positivo fue que la interrupción acercó el final de los 90 minutos.

Finalizaba el tiempo reglamentario con empate en el marcador y empezaba una agónica prórroga en la que España quiso comenzar mandando, como de costumbre, pero se encontró con una clara oportunidad a la contra de Uruguay que Mezquida envió al palo. Ahí desapareció el ataque charrúa. La siguiente fue para España, en una internada de Sarabia que no acertó a culminar tras una serie de rebotes, y luego la tuvo Jordi Amat, pero su remate a centro de Isco no encontró portería. Ya cerca del intermedio, Borja disparó alto. Si alguien merecía el gol era sin duda España, y la tónica continuó en la segunda parte. A la salida de otra falta botada por Isco, Amat tuvo un doble remate que acabaron conjurando entre Ichazo y dos defensas. Faltando cinco minutos Borja tuvo dos buenas oportunidades, pero primero no llegó a un centro de Sarabia y luego un defensa taponó su remate cuando ya cantábamos el gol. Nos acercábamos inexorablemente a los penaltis y nadie, ni Sarabia ni Polenta, que tuvieron las últimas ocasiones, pudo evitarlo. Con los jugadores extenuados llegó la hora de los lanzamientos desde los once metros. Sergi Gómez transformó el primero, y Gallegos respondió. Borja marcó el segundo y Barreto mantuvo la igualada. El tercero lo convirtió Aurtenetxe y esta vez Uruguay falló por medio de Laureiro. En la cuarta ronda llegaron los nervios: Sarabia falló pero Edgar hizo su trabajo y también detuvo el disparo de Mezquida. El pase estaba en las botas de Isco y al malagueño no le tembló el pulso. Su gol vale unas semifinales. Si hay alguien que todavía no crea en los caprichos del destino, que empiece a hacerlo. Yo ya lo hago. Porque no puede ser casualidad que diez años después una selección española se haya metido en semifinales de un Mundial que se celebra en Nigeria tras un partido épico y una emocionante tanda de penaltis. No puede ser casualidad que en ambos torneos se haya comenzado con una victoria inesperada, entonces ante la todopoderosa Brasil de Ronaldinho y esta vez estando con diez jugadores y un gol en contra desde los primeros minutos. Tampoco puede ser casual que en ambos torneos los favoritos se hayan ido quedando fuera antes de tiempo, ni que el último escollo antes de la final vaya a ser otra selección africana, con la que además en este caso tendríamos la revancha de la final del último Mundial de la categoría. Son demasiadas casualidades. Estamos ante el fiel reflejo de lo que ocurrió hace diez años en el Mundial sub'20, y si alguien tiene algo en contra de esta teoría por favor que no lo diga, yo quiero seguir creyendo. España ha vuelto, y esperemos que para quedarse.

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Octavos de final: España - Burkina Faso


4-1

Si algo ha demostrado este Mundial es que los favoritos jamás deben confiarse. Brasil y Holanda lo hicieron en grupos sin aparente complicación para su teórico nivel y se fueron los primeros; Argentina y Alemania pensaron que podían ganar con el nombre y se dieron de bruces ante dos equipos, Colombia y Suiza, que supieron plasmar mejor sobre el césped el espíritu de lucha y la categoría que debe mostrar quien quiera optar a lo máximo. Así que España saltó por última vez a la hierba artificial del Sani Abacha Stadium de Kano con la lección bien aprendida, dispuesta a dejar bien claro que es más equipo que Burkina Faso, algo que todos intuíamos pero que había que confirmar en el marcador. Para ello Ginés Meléndez apostó por su once de gala, formado por Edgar; Dalmau, Aurtenetxe, Muniesa, Sergi Gómez; Koke, Sergio Roberto, Muniaín, Sarabia, Isco y Borja, y desde el primer momento el equipo respondió a las expectativas, logrando un pase a cuartos de final que se convierte ya en el mejor resultado de una selección española en el último año. Ante una selección de Burkina físicamente más fuerte, España luchó con su mejor arma, la posesión de balón, y no tardó en rondar la meta rival, aunque sin tener verdaderas ocasiones de peligro. La primera oportunidad clara estuvo en las botas de Pablo Sarabia, cuyo lanzamiento de falta en el minuto 15 salió ligeramente alto, y la segunda se convirtió en el primer gol del partido: Isco se entretuvo con el balón en vez de dirigirse directamente a la portería pero Sergio Roberto, muy atento, cazó magistralmente el rechace de un defensor africano para batir desde la frontal al guardameta Sanou. Empezaban bien las cosas para España, que a los veinte minutos de partido ya dominaba claramente el juego y había conseguido abrir el marcador, pero las cosas no iban a resultar tan sencillas. Tras varios acercamientos peligrosos que estuvieron a punto de significar el segundo gol, Burkina Faso acertó en su primera ocasión medianamente clara, un centro cruzado que el punta Ibrango, en pugna con Dalmau, consiguió llevar a la red. Pero España no acusó el golpe, más bien al contrario. El tanto del empate espoleó a nuestros chavales, que estuvieron muy cerca de adelantarse de nuevo sólo tres minutos después, en una gran jugada de Muniaín que Borja no pudo culminar. Casi a continuación Sarabia volvió a intentarlo con un disparo que lamió la cepa del poste, y unos minutos después el propio centrocampista del Real Madrid estuvo a punto de cazar un rechace del meta africano. Burkina Faso sólo inquietaba con disparos lejanos y en algún saque de esquina, pero era España quien dominaba a su antojo. Ya en el descuento, Borja estuvo a punto de romper la igualada en dos ocasiones, pero en ambas se quedó a escasos centímetros de impactar con la bola.

Burkina Faso se conjuró en el centro del campo antes de iniciar la segunda parte, introdujo dos cambios y se dispuso a esperar de nuevo las acometidas hispanas, pero de poco sirvió. Bastaron diez minutos para hacer el segundo. Isco botó una falta a pierna cambiada desde el perfil izquierdo y Sergio Roberto peinó hacia atrás en el primer palo, bombeando un balón que fue a caer justo en la escuadra opuesta. Tras el segundo gol del barcelonista Burkina Faso adelantó su presión, convirtiendo cada balón dividido en un asunto de vida o muerte, pero dejando también unos interesantes espacios a la espalda de su defensa que España empezó a buscar con intención. El primero en aprovecharlos fue Sarabia, quien centró para que Borja probara de volea al meta Sanou, que atrapó con seguridad. Meléndez reforzó el centro del campo con la entrada de Edu Ramos por Isco y España no tardó en enseñarnos el objetivo de su entrenador. Borja avisó con una penetración hasta la cocina y un pase atrás que sacó la defensa, pero al minuto Muniaín calcó la jugada y esta vez acabó por derrumbar la resistencia africana, ya que Sergio Roberto subió el tercero al marcador y a su cuenta particular. Burkina Faso se volcó en ataque y gozó de una buena ocasión en las botas de un Ouedraogo al que se le bajó la persiana delante de Edgar, pero a partir de ese momento cada contra hispana olía a gol. Practicando el abc del fútbol (tres pases cortos en el centro del campo y balón a banda para el desmarque de ruptura), España se desembarazó de la desordenada presión que ejercían los jugadores de Burkina. Así llegó la jugada del penalti, una escapada de Muniaín por la derecha y Borja que era derribado por Soro cuando se disponía a remachar el gol. Penalti, expulsión y oportunidad para que Adriá Carmona, que acababa de entrar por Sarabia, sumara un nuevo gol a su brillante estadística personal (lleva 3 tantos en poco más de 120 minutos disputados). Quedaban siete minutos pero el partido estaba finiquitado y ya sólo hubo tiempo para que Muniaín se ganara una tarjeta por simular penalti y para que el trigoleador Roberto recibiera la ovación al ser sustituido por Espinosa. España está en cuartos de final y jugará ante Uruguay el próximo lunes, otra vez a las cuatro de la tarde, en Kaduna. Visto lo visto, como favoritos, pero eso es algo que habrá que seguir demostrando.

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viernes, 30 de octubre de 2009

Partido 2: Emiratos Árabes - España


1-3

La selección española sub'17 logró ayer tarde su clasificación matemática para los octavos de final del Mundial de la categoría al vencer a Emiratos Árabes por tres goles a uno en un partido que dominó claramente sin necesidad de pisar a fondo el acelerador pero que estuvo a punto de complicarse en la segunda parte. Afortunadamente el equipo supo reaccionar a tiempo y ahora podrá reservar energías en el intranscendente duelo ante Malaui del próximo domingo. Ginés Meléndez introdujo menos cambios de los esperados sobre el equipo que tantas fuerzas derrochó en el primer encuentro; de hecho, sólo Sergi Roberto y Blázquez eran novedad (en lugar de Edu Ramos y Dalmau), ya que Jordi Amat fue quien ocupó el puesto del expulsado Gómez ante Estados Unidos e Isco fue el sacrificado aquella tarde para recomponer el equipo. El partido arrancó por los cauces previstos, con España dominando por completo a una selección emiratí que esperaba paciente su oportunidad a la contra, y el primer gol no tardó demasiado en llegar: a los doce minutos Isco recibió un balón en tres cuartos de cancha y completó una magistral jugada individual en la que se fue de tres defensas y resolvió con un potente tiro elevado. La mejor manera posible de quitarse el mal sabor de boca que seguramente se le quedó al valencianista tras su fallido debut ante los norteamericanos. Los nuestros tocaban en corto, en largo, buscaban el dos contra uno en bandas e incluso probaban también al contragolpe, como en una cabalgada de Muniaín en la que la perla del Athletic puso un balón de gol a Sarabia que el madridista tardó en resolver, dando tiempo a que un defensor taponara su disparo. España mandaba con autoridad y encontró el segundo en una buena internada por la izquierda de Sarabia, que centró al área para que Isco volviera a hacer alarde su técnica al irse de dos defensas y servir el tanto en bandeja a Borja. Era el minuto 19 y todos los problemas que habíamos tenido en el comienzo del primer partido se habían convertido en una absoluta tranquilidad en este segundo. Sarabia hacía lo que quería por el carril izquierdo, Isco y Muniaín gozaban de una libertad de movimientos casi total y, como el rival seguía sin presionar demasiado, los minutos discurrían apaciblemente entre largas posesiones hispanas, aderezadas con algún acercamiento peligroso en cuanto se aumentaba un poco la velocidad del balón. Al filo de la media hora Emiratos Árabes comenzó a plasmar su impotencia con un par de aparatosas faltas que el colegiado alemán Wolfgang Stark supo parar a tiempo, y el encuentro regresó a su tranquilo discurrir. Un par de detalles de Muniaín, un disparo de Isco y la satisfacción de ver a Sarabia actuando igual de bien a banda cambiada fue todo lo que pudimos extraer de ahí al descanso. Eso y, por supuesto, la abrumadora sensación de dominio y superioridad que se mantuvo flotando en el ambiente durante toda la primera parte y que quedó perfectamente reflejada en el escandaloso 76% de posesión para España que mostraron las estadísticas oficiales tras este primer acto.

La segunda parte comenzó con los mismos protagonistas sobre el césped, ya que con el dato arriba mencionado sería excesivamente generoso por nuestra parte conceder tal calificativo al jugador emiratí sustituido en el descanso. El monólogo continuaba y a los tres minutos España gozó de dos buenas oportunidades, la primera un disparo de Borja tras una gran acción de Muniaín que el cancerbero árabe envió a córner y la segunda un barullo en el área provocado tras el saque de esquina y que nadie acertó a introducir en la meta rival. A los ocho minutos, un disparo tan potente como lejano de Alsaffar tuvo el honor de suponer la primera intervención de Edgar Badía, que atajó sin complicaciones, y evidenció un leve cambio en la actitud del combinado de Emiratos Árabes, que intentó buscar con algo más de interés el área española, aunque sin prodigarse demasiado. Cumplido el cuarto de hora y en vista de que el partido difícilmente se iba a escapar, Meléndez comenzó a mover el banquillo, dando entrada a Adriá Carmona por Iker Muniaín. Y por esas cosas del fútbol, cuando parecía que el duelo volvía a dormirse, Emiratos Árabes, que parece que no sabe hacer goles feos (no hay más que ver los dos que hicieron ante Malaui en la primera jornada), recortó distancias con un acrobático remate de Mohammad Sebil tras una preciosa combinación, y el choque se reactivó. España despertó de su letargo y Emiratos Árabes vio ante sí la oportunidad de igualar un encuentro al que hasta ese momento parecía que no habían acudido. Los nuestros volvieron a mover el balón con el objetivo del gol y no el de dejar pasar el tiempo y los emiratíes adelantaron ligeramente las líneas de presión, con lo que durante esos veinte minutos finales por fin vimos un partido de verdad. Se sucedían los acercamientos hispanos y los intentos de contra emiratíes, aunque a ambos equipos les faltaba calma para finalizar las jugadas. Edu Ramos sustituyó a Sarabia para dar más consistencia al centro del campo, y España siguió mandando en la posesión (73% al final del partido) aunque con la inquietud del resultado pesando como una losa sobre las piernas de los nuestros, que no eran capaces de cerrar el partido. Emiratos tuvo su mejor oportunidad en una lejana falta que lanzó Salim y se fue envenenando, obligando a Edgar a despejar a córner con ciertos apuros, mientras que España sí supo aprovechar su ocasión a balón parado: a falta de tres minutos Adriá Carmona botó con la zurda una falta cercana a la esquina derecha del ataque español, logrando superar al portero con su cerradísimo disparo y poniendo fin a las dudas. España se aseguraba el pase y ahora sólo necesita un empate ante Malaui para certificar su primera posición en el grupo, lo que supondría no moverse de Kano para disputar los octavos y tener un rival teóricamente más asequible en dicha ronda.

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martes, 27 de octubre de 2009

Partido 1: España - Estados Unidos


2-1

Arrancó el Mundial sub'17 para España y lo hizo con una trabajada victoria en un partido marcado por la inferioridad numérica hispana durante los 90 minutos y los apagones que se sucedieron durante la segunda parte y que hicieron que el duelo se prolongara más de lo normal. En el encuentro a priori más complicado del grupo, Meléndez salió con Badía en la puerta, Aurtenetxe y Dalmau en los laterales, Muniesa y Sergi Gómez en el centro de la zaga, y Koke de pivote defensivo. Y paro aquí porque ya no nos dio tiempo a comprobar las posiciones del resto de españoles (Sarabia, Edu Ramos, Muniaín, Borja e Isco), ya que desde luego que peor no pudo comenzar el partido. Cumplido el primer minuto, sin apenas tiempo para asentarse sobre el césped, un balón largo sorprendió a la zaga hispana y Sergi Gómez derribó clamorosamente al delantero estadounidense McInerney antes de que éste pudiera entrar en el área. Expulsión justa y un duro golpe que no vendría solo: la falta se botó sin consecuencias pero, apenas un minuto después, un saque de banda originó un centro al corazón del área que el propio McInerney, tras un aparente choque con Edgar Badía, introdujo en la meta hispana ante el asombro general, ya que por un instante la falta al portero pareció clara. Pero la repetición nos demostró que no hubo tal contacto y el gol subió al marcador con todas las de la ley. Meléndez no tardó en recomponer al equipo, dando entrada al defensa Jordi Amat por el punta Isco, y España se dispuso a remar contra la corriente. Tras unos primeros instantes de confusión, pronto nuestros chavales se hicieron con el control del balón y, pese a estar con un jugador menos, empezaron a llegar con peligro al área rival aprovechando su mayor velocidad. Borja avisó en el minuto en el minuto 15 tras una gran jugada de Sarabia por la izquierda y ya no perdonó en el 21, rematando a placer una gran combinación entre Muniaín y el propio Sarabia. Al filo de la media hora, un balón en largo de Badía dio origen al segundo gol español: Borja se deshizo de su par aprovechando bien su cuerpo, controló perfectamente y envió un medido pase al segundo palo por donde apareció Sarabia, que se fue de su defensor con el control y, casi sin ángulo, batió a Edwards con un gran disparo cruzado. La alegría estalló en el banquillo español ante la perfecta demostración de calidad y pundonor que estaban realizando sus compañeros sobre el rectángulo de juego. Aturdida por la furibunda reacción hispana y totalmente sobrepasada por las circunstancias, la selección estadounidense pasó a dominar el balón (que España le regaló gustosa tras el esfuerzo de la remontada) y volvió a  acercarse a la meta de Badía con jugadas a balón parado bien solventadas por la defensa española, antes de que el portero del Espanyol se luciera en un mano a mano ante el incisivo McInerney en una jugada que se repitió un minuto después en el área americana, también con victoria del guardameta sobre el delantero. Borja corría detrás de cada sombra y su presión solitaria se bastaba para poner en dificultades a la bisoña zaga estadounidense. Se llegó al descanso con esa ventaja para España y una sensación de superioridad, pese a estar con un jugador menos, que nos llenaba de alegría y orgullo, justo lo que pedíamos en la previa a estos jóvenes proyectos de estrellas.

El técnico colombiano Wilmer Cabrera introdujo dos cambios para tratar de revertir la situación, pero Estados Unidos acusó el principal defecto que suelen tener casi todas sus selecciones: la falta de ese futbolista distinto, que tenga esa capacidad para salirse del guión establecido que diferencia a los buenos jugadores de los excepcionales. En Estados Unidos todos cumplen pero nadie destaca, y ni siquiera encuentran en el bloque la solución a los partidos que se les complican. Ante esa circunstancia, la comparación que surgía cada vez que Edu Ramos, Sarabia, Muniaín o Borja agarraban la pelota era casi insultante. España seguía sin pasar apuros, y ni siquiera el tiempo muerto que provocó el apagón de una de las torretas de iluminación (algó que nos recordó a otro partido complicado de hace diez años) sirvió para que los norteamericanos despejasen sus ideas. Sus acciones de ataque morían siempre en los pies de algún defensor español, más rápido en la lectura de la jugada que los delanteros rivales en la ejecución. España se replegó, como había hecho al final de la primera parte, dejando arriba al recién incorporado Kevin Lacruz (sustituto de un exhausto Borja) con la idea de lanzar a las flechas Sarabia y Muniaín cuando el ariete lograra hacerse con una bola. Apenas un par de minutos después de la entrada del chaval del Zaragoza, Estados Unidos por fin mostró algo de calidad. Luis Gil se desembarazó de la presión de tres defensores españoles con un buen gesto técnico y sirvió un balón en profundidad para la llegada del recién incorporado Chavez, que se plantó solo ante Edgar Badía pero no pudo superar al meta espanyolista, que volvió a demostrar una gran frialdad. Tras esa clara ocasión, nuevos fallos eléctricos dilataron el choque, dando a España un respiro siempre bienvenido cuando se está en inferioridad y se comienza a pasar apuros. Con el juego otra vez en marcha Estados Unidos seguía controlando la posesión pero se veía incapaz de poner a prueba al portero español, y de hecho la ocasión más clara en este tramo del partido fue un remate al poste de Kevin Lacruz a cinco minutos para el 90, que no para el final, puesto que el alargue se fue nada menos que hasta los 14 minutos. Aunque los norteamericanos se volcaron, lo cierto es que apenas generaron ocasiones. Su ya comentada incapacidad para inventar y los nervios propios de quien ve cómo se le escapa un partido que tuvieron en la mano desde el primer minuto bastaron para que España, con una defensa impecable, frenara sin excesivos apuros las acometidas estadounidenses. Así se llegó al final, con el rival derrumbado sobre el césped y los nuestros celebrando por todo lo alto una victoria que sirve para encarrilar la clasificación a octavos y para dar un golpe de autoridad ante los ojos de todo el mundo. Ahora, casi sin tiempo para saborear el triunfo, toca pensar ya en el partido de pasado mañana ante Emiratos Árabes (19:00, Eurosport). Los emiratíes vencieron a Malaui en el otro partido del grupo, por lo que una nueva victoria española prácticamente nos aseguraría la primera plaza del grupo. Si con once jugadores los de Meléndez son capaces de jugar al mismo nivel que con diez, estos chicos pueden hacer algo grande.

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