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domingo, 14 de junio de 2009

2003, Mundial sub'17 (II): Niños prodigio

3-3

En la tarde del 14 de agosto de 2003, cuando las selecciones sub'17 de España y Sierra Leona saltaron al césped del estadio de Lahti, a las redacciones de los principales medios de comunicación mundiales estarían llegando multitud de crónicas y teletipos pregonando a los cuatro vientos el nombre del nuevo fenómeno del planeta fútbol, un niño aprendiz de genio que acababa de demostrar en 90 minutos que parecía dispuesto a confirmar todas las expectativas depositadas en él desde que un año antes su imagen diera la vuelta al mundo fruto de una estudiada campaña de comunicación sólo al alcance de una de las principales multinacionales de ropa deportiva. ¿El nombre de tan magna estrella? Freddy Adu. En su debut oficial en la escena internacional, ávida de contemplar las virtudes del nuevo icono de Nike, el estadounidense de raíces ghanesas y sólo 14 años de edad acababa de firmar un hat-trick en la goleada de su selección a Corea del Sur (6-1). Eclipsado por semejante acontecimiento, el partido de los nuestros comenzó según lo previsto, con el 4-5-1 de España dominando a la fuerte selección africana, y necesitando tan sólo 8 minutos para adelantarse en el marcador, gracias a una buena asistencia de Ruz que David no desaprovechó. Siete minutos después, Sisi culminaba un veloz contragolpe para hacer el segundo. Con el encuentro de cara al cuarto de hora, nada hacía presagiar lo que ocurriría a continuación, por más que supiéramos de lo traicioneras que son estas categorías, en las que un partido puede cambiar de signo a cada minuto. En apenas dos minutos el central César Arzo vio dos amarillas más que discutibles y dejó a España con un jugador menos. Era el minuto 28, y antes del 40 Sierra Leona ya había empatado gracias a dos tantos de Samuel Barlay, el primero tras una gran acción individual y el segundo aprovechando una garrafal fallo del meta Adán. Con la entrada del central Francis la defensa española volvió a armarse y se pudo llegar al descanso sin más sobresaltos, pero la segunda parte pintaba mal para nuestros chicos. En inferioridad numérica, Jurado tenía que echarse el equipo a las espaldas, pero sin su socio Silva, renqueante de su lesión de pubis, eran los africanos quienes dominaban el encuentro. Santisteban intentó cambiar el panorama dando entrada a Xisco, pero unos pocos minutos después Barlay volvía a marcar y culminaba la remontada. Sin embargo, en lugar de ser un mazazo insalvable, el gol espoleó el orgullo hispano y el partido volvió a girar. Bajo un intenso aguacero, Cases entró por Jurado y el equipo se volcó en ataque ante una Sierra Leona que se dedicaba a perder tiempo descaradamente con jugadas casi surrealistas en las que los jugadores africanos se desplomaban continuamente al suelo para detener el choque. Afortunadamente el colegiado saudí tomó buena nota y nada menos que en el sexto minuto añadido Xisco cabeceó un córner en el primer palo para establecer el empate definitivo. El resultado justo para un partido que no pasaría a la historia ni daría la vuelta al mundo como el hat-trick de Adu. Ni siquiera el triplete de Barlay pudo competir con el del talento estadounidense puesto que no fue oficialmente reconocido por la FIFA, que atribuyó el segundo tanto al defensa español Ruz, quien tocó el esférico en su intento por evitar que traspasara la línea de gol.




2-3

Tras el apurado empate ante Sierra Leona, el partido contra Corea del Sur era vital para mantener las aspiraciones de pasar a cuartos de final. Estados Unidos ya estaba clasificada tras vencer también con apuros (y gracias a otro gol de Adu) a la selección africana, por lo que una victoria de España ante los asiáticos dejaría el pase muy encarrilado. Y por si fuera poco, todos teníamos en la memoria el infausto partido del Mundial 2002, por lo que la motivación era máxima. El partido se planteaba como un constante ataque a la muralla coreana y efectivamente así fue: con Corea encerrada en su área, España intentaba una y otra vez llegar al marco rival, sin conseguirlo. Poco a poco el choque se fue haciendo más y más monótono, entrando en un peligroso ritmo lento que sólo favorecía los intereses de los jóvenes coreanos, agazapados a la espera de poder aprovechar algún despiste. Y la ocasión les llegó al filo del descanso, cuando el delantero Hyen Yang Dong, que pertenecía al Valladolid, trazó un desmarque a la espalda de la defensa española para plantarse solo ante Adán y batirle por bajo ante el estupor general. Aquello necesitaba un cambio radical, y Santisteban lo sabía. Tras el descanso dio entrada al recuperado David Silva y al imberbe Cesc Fábregas para que se encargaran de dar otro ritmo al partido. Los espectadores estábamos ansiosos por ver a ese desconocido chaval que iba a formar parte del "Universo Wenger", y lo cierto es que desde el principio mostró un dinamismo y una compenetración con Jurado que ya auguraba buenos momentos. Pero ése todavía no era su día. Era el de Silva, aunque todavía hubo que sufrir un poco más antes de que el canario comenzara su recital, porque al cuarto de hora de la segunda parte, un error de entendimiento entre Sergio Sánchez y Adán en una jugada sin peligro acabó con el cuero impulsado por el defensor espanyolista dentro de nuestra portería. Era el más difícil todavía, pero la calidad y el orgullo herido de la juventud hicieron posible el milagro de la remontada. En apenas diez minutos, del 65 al 75, Silva se convirtió en el héroe del equipo al marcar tres goles de todos los colores: un cabezazo, un disparo desde la frontal y un remate a bocajarro sellaron el hat-trick del de Arguineguín y dispararon la locura en el bando español.

Ficha Oficial del partido
Crónica de FIFA.com



0-2

Llegábamos al partido con Estados Unidos con la moral por las nubes después de las remontadas de los encuentros anteriores y con la sensación de que habíamos encontrado un sistema y unos jugadores que podían darnos muchas alegrías, pero también con el convencimiento de que había que mejorar mucho en defensa si queríamos tener opciones de pelear por algo grande. Así que como la victoria de Corea ante Sierra Leona en el partido disputado inmediatamente antes nos metía directamente en cuartos de final y el seleccionador del también clasificado combinado estadounidense parecía dispuesto a dar descanso a algunos de sus mejores jugadores, Santisteban optó por colocar sobre el campo a los chavales que mejor nivel ofensivo habían mostrado y por dar minutos al guardameta suplente, Mandaluniz. El experimento no pudo salir mejor ya que, liberados de la presión del resultado, los españoles dieron una lección de fútbol a los norteamericanos. Aunque el sistema seguía siendo el 4-5-1, la entrada de Cesc por Tébar o Javi García, y la de Silva por Oskitz le daban más posesión, profundidad y pegada al centro del campo. El trío Markel-Jurado-Cesc repartía el juego a su antojo y además se incorporaba con peligro, y así llegó el primer gol, obra de Jurado tras una buena jugada personal que culminó con un disparo raso que tropezó en un defensor y acabó entrando. El dominio español era incontestable y pudieron llegar más goles, pero justo antes del descanso a Silva se le cruzaron los cables y tras sufrir una entrada no demasiado aparatosa soltó un manotazo que impactó en la cara de su defensor. Expulsión justa, dos encuentros de sanción y otro partido plácido que empezaba a complicarse. Tras el descanso a España le costó más hacerse con el balón y el seleccionador estadounidense, viendo su oportunidad, sacó a Freddy Adu, al que había reservado por estar apercibido de sanción. Sin embargo, sólo 5 minutos después del ingreso del delantero americano, Cesc inauguró su cuenta goleadora al cazar en la frontal del área un balón suelto tras un córner y enviarlo a la escuadra. De ahí al final poco más, salvo la sensación de que Adu todavía estaba demasiado verde para enfrentarse a defensas serios y de que sin duda en aquel torneo había otros jugadores mejores que aquel niño prodigio que nos querían vender.


domingo, 7 de junio de 2009

2003, Europeo sub'17: Plata premonitoria

Aunque no se logró ningún título, el 2003 ha pasado a la historia de las selecciones inferiores como uno de los mejores años que se recuerdan. Y es que a veces, y más a estas edades, ganar es algo accesorio, porque lo que importa, y lo que queda en la retina de los aficionados, es el esfuerzo, las ganas y la ilusión que nos transmitieron nuestros chavales a lo largo de las distintas competiciones en las que participaron. Porque después de muchos partidos impecables y de haber sorteado también muchas dificultades, sólo la mala suerte y los pequeños detalles evitaron que 2003 viera a nuestros equipos coronarse nada menos que en un Europeo y dos Mundiales. En las próximas entradas repasaremos este mágico año por estricto orden cronológico, obviando (eso sí) el borrón que supuso para la selección sub'19 de los Moyá, Alexis Ruano, Melli o Javi Fuego su no clasificación para el Europeo de la categoría al quedar eliminados en la fase previa, disputada a finales de marzo, tras perder contra Polonia y no pasar del empate ante Francia. Apenas un mes antes de esa decepción se había producido un hecho que cambiaría el curso normal de los acontecimientos. Ante la inminente intervención militar de Estados Unidos y sus aliados en Irak, el 6 de marzo la FIFA decidió aplazar sine die el Mundial sub'20 que debía comenzar en Emiratos Árabes Unidos el día 25 de ese mismo mes, alegando motivos de seguridad. Y es que la cercanía del país organizador al foco del conflicto (unos 1.500 km) y la presencia en el torneo de los combinados de EE.UU., Inglaterra, España y Australia, los países más beligerantes con el régimen irakí, así lo aconsejaban. El Campeonato quedó por tanto pospuesto y los jugadores, la mayoría de los cuales ya estaban concentrados con sus respectivas selecciones, volvieron a la disciplina de sus clubes. Algunos perdieron la oportunidad de acudir a una cita mundialista, otros se vieron favorecidos por ese retraso imprevisto, y la mayoría simplemente retrasaron su aparición en la primera plana. En cualquier caso, el aplazamiento fue un daño colateral más de aquella infausta guerra.
De modo que después de comentar ese inesperado giro que alteró el calendario fijado para las competiciones futbolísticas internacionales de base, comenzaremos el repaso a este memorable año situándonos en el día 7 de mayo, más concretamente en la localidad portuguesa de Vila Real, al norte del país vecino. Allí se produce el debut de la Selección sub'17 en el Europeo de la categoría, al que había accedido tras derrotar a Francia en el decisivo encuentro de la fase previa disputado en Alcoy. El primer rival era otro clásico del fútbol continental, Italia, que apenas pudo oponer resistencia a los de Santisteban. Liderados por dos pequeños genios como David Silva y Jose Manuel Jurado, España vence sin dificultad por 2-0. Curiosamente, en aquel partido disputado en Vila Real, los goles fueron obra de los delanteros Jose María Cases y Xisco Nadal, ambos pertenecientes al Villarreal. El segundo encuentro se disputó en Chaves, muy cerca de la frontera con Galicia, y fue otra exhibición de los nuestros. Israel no fue rival y aunque el primer gol no llegó hasta el minuto 33, obra de Silva, en ningún momento hubo dudas sobre quién se llevaría los puntos. Antes del descanso el delantero del Atlético David Rodríguez (en la imagen) hizo el segundo y al poco de comenzar la segunda parte Cases cerró la cuenta. El resultado clasificaba a España para semifinales, aunque la primera plaza del grupo se pondría en juego en el último partido ante Inglaterra. El empate nos servía pero Santisteban no quería sorpresas y al descanso se llegó con una clara ventaja de dos goles, merced a los tantos de Xisco y Jurado. Sin embargo, los ingleses reaccionaron en la segunda parte y lograron la igualada en poco más de diez minutos por medio de Steven Taylor (central del Newcastle) y James Milner, que junto con Aaron Lennon se encargó de poner en apuros a la defensa española durante el resto del encuentro. Pero no hubo más goles y por tanto se consiguió el pase a semifinales como líderes de grupo.
Ese choque contra Austria era vital, puesto que no sólo estaba en juego el pase a la final sino que también decidiría cuál de los dos equipos viajaría en agosto al Mundial sub'17 de Finlandia, ya que los únicos países europeos que aompañarían a los anfitriones en aquel Campeonato serían los dos finalistas del torneo continental. España salió dispuesta a demostrar quién se merecía tan suculento premio y no tardó ni 5 minutos en refrendar su superioridad gracias a un gol de David Rodríguez. El colchonero iniciaba así una tarde para el recuerdo, y es que para cuando se llegó al descanso ya había conseguido un hat-trick que, junto al tercer gol de Cases en el torneo, dejaba el encuentro más que sentenciado. En la segunda parte los nuestros se limitaron a dejar pasar el tiempo y aunque Austria inquietó con un par de goles, David se encargó de cerrar su exhibición con un quinto gol, el cuarto de su cuenta. Con el billete a Finlandia en el bolsillo, la final ante los anfitriones (que se habían deshecho de los ingleses en la tanda de penaltis) se presentaba como una reedición del clásico duelo ibérico por la hegemonía en categorías inferiores. ¿Sería capaz España de levantar su séptimo título o por contra sería Portugal quien redujera la diferencia consiguiendo su quinto entorchado? La respuesta se conocería el 17 de mayo en Viseu.
Aquella era la tercera final en la que nos veíamos las caras con Portugal, y el balance era de 1-1. Ante su público, los lusos no querían perder la oportunidad de desequilibrar la estadística y salieron a por todas, encerrando a una España que por primera vez en todo el torneo parecía sin ideas. Guiados por el hábil Vierinha, los portugueses controlaron la primera parte de principio a fin y se adelantaron por medio de Marcio Sousa, que con una volea acertó a batir a Adán en el minuto 22. El guardameta madridista tuvo que emplearse a fondo para evitar que al descanso se llegara con un marcador más amplio, ya que la defensa española parecía no estar en la final. Santisteban debió de apretar las clavijas en el vestuario porque la segunda parte se inició con una España desatada que sólo tardó un minuto en crear sus primeras oprtunidades. Cases marró la primera, pero el pichichi David no perdonó la suya y puso el empate con un testarazo impecable. El partido entró en otra dinámica más acorde con lo esperado, un choque de poder a poder entre las dos mejores selecciones del continente, pero fue un breve espejismo. Apenas cinco minutos después de la igualada, nuevamente Sousa firmó un auténtico golazo, esta vez de falta, para poner otra vez por delante a los lusos. España lo intentó pero apenas pudo crear un par de ocasiones en la media hora que faltaba para el final, e incluso Portugal pudo ampliar la cuenta. El partido murió con el público enfervorecido por el justo triunfo sus chavales, mientras para los nuestros quedaba el consuelo de ver a David erigido en Máximo Goleador del torneo y de saberse clasificados para la cita mundialista a celebrar durante el tibio verano escandinavo. Una nueva oportunidad para brillar.