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viernes, 21 de junio de 2013

Partido 1: Estados Unidos - España

1-4

Jesé y Deulofeu celebran uno
de los goles (© FIFA)
La clara victoria de Francia ante Ghana (3-1) en el partido que abrió la jornada en el Grupo A del Mundial sub'20 obligaba a España a empezar también marcando distancias con el rival a priori más débil de un grupo sin cenicientas, y los de Lopetegui han cumplido de manera implacable, derrotando a los norteamericanos por 4-1. Dos goles de Jesé y otros dos de Deulofeu tumbaron a una selección estadounidense que mostró buenas maneras con el balón pero que evidenció una alarmante debilidad defensiva. Julen Lopetegui, que viajó directamente a Turquía tras la final sub’21 de Jerusalén para dirigir los últimos entrenamientos previos, confió la titularidad en la portería a Dani Sotres, colocó al valencianista Bernat en el lateral zurdo, mantuvo en el centro del campo a la pareja formada por Saúl y Campaña que tan buen rendimiento dio en el Europeo sub’19 del pasado verano y, por último, confió las labores ofensivas a Óliver Torres, Deulofeu, Jesé Rodríguez y Suso, cuya constante movilidad fue un quebradero de cabeza para la defensa estadounidense, adelantada hasta límites casi suicidas. Su seleccionador, el exbético Tab Ramos, contaba con la importante baja por sanción de Shane O’Neill, uno de los centrales habitualmente titulares, pero el problema, más que de hombres, fue de disposición y planteamiento.

Seguramente el desarrollo del partido contribuyó a que ese error fuera aún más notorio. Estados Unidos salió dispuesta a presionar a España lo más arriba posible, pero a los cinco minutos al equipo de Ramos se le vieron las costuras, cuando Deulofeu corrió a por un balón larguísimo por banda derecha. El barcelonista llegó con tiempo para controlar, levantar la cabeza y ponerle el balón a Jesé, que entraba a la carrera por el segundo palo y remató a la red con una suave volea llena de calidad. Estados Unidos, pese a todo, no acusó demasiado el golpe y estuvo cerca de empatar por medio de Hernández, que no supo aprovechar un precioso pase de Luis Gil que le dejó completamente solo ante Dani Sotres. Los norteamericanos se sienten cómodos con el balón y esta España es mortal al espacio por la endiablada velocidad de Deulofeu y Jesé, así que las fases de dominio de la posesión que estamos acostumbrados a ver en otras selecciones españolas no son aquí tan frecuentes y largas (dicho lo cual, en una de ellas Manquillo fue claramente derribado dentro del área por un defensor estadounidense, aunque el árbitro no indicó la pena máxima). Los acercamientos a la portería rival parecían seguir el guión contrario al habitual: Estados Unidos controlaba la posesión y lo intentaba mediante jugadas combinativas y España, bastante cómoda, lo fiaba casi todo al juego vertical y a la contra. Aunque los estadounidenses también rondaron con cierto peligro la meta española, las ocasiones más claras fueron para Jesé, Suso y Deulofeu, que pudieron ampliar la ventaja antes de la media hora pero fallaron en el último remate. Parecía claro que España rompería el partido en cualquier momento aprovechando esos grandes espacios a la espalda de la defensa rival, y así lo hizo, justo cuando nos acercábamos al descanso. En el minuto 42 el genio del Barça recogió una bola suelta cerca de la esquina izquierda, se fue de un defensor y mandó un precioso disparo con efecto al palo largo, imposible para Cropper; dos minutos después, Manquillo apareció como una flecha para romper una vez más a la adelantada defensa americana y, tras sentar a su par con recorte seco, dejó para que Jesé batiera por bajo al meta del Southampton; y la fiesta estuvo a punto de ser completa cuando, ya en el descuento, Suso se fue en una baldosa del lateral zurdo Ocegueda (superado por completo durante todo el primer tiempo) y el posterior disparo de Óliver Torres estuvo a punto de entrar de rebote.

Suso pugna con Yedlin (© FIFA)
Con el 0-3, la duda que se planteaba al comienzo de la segunda parte era si España seguiría aprovechando los huecos a la espalda de los laterales de Estados Unidos o si veríamos otro tipo de juego. Y ciertamente en los primeros minutos vimos otro partido, algo más bronco y embarullado y con España queriendo tener algo más el balón, aunque con la vista siempre puesta en los constantes desmarques de ruptura de Jesé y Deulofeu. Así, al cuarto de hora, un excelente pase de Campaña dejó al barcelonista completamente solo frente a la salida desesperada de Cropper, al que burló sin problemas para marcar a puerta vacía el cuarto gol. Un minuto después, fue Manquillo quien se plantó solo ante el meta estadounidense, pero primero disparó al muñeco y luego envió el rechazo fuera. El choque estaba ya completamente decidido y de él se apoderó un ritmo cansino que sólo rompió Luis Gil con un bellísimo zurdazo a la escuadra tras un error de España en la salida de balón. Quedaban poco más de diez minutos y Estados Unidos quiso intentar un imposible para ver si, al menos, podía maquillar algo el resultado de cara al golaverage global, pero no supo concretar con verdadero peligro sus llegadas. A España, aunque ya relajada y con algún cambio en defensa y el centro del campo (Lopetegui acabó con un 4-1-4-1 muy marcado), le costó sacar el balón limpiamente desde atrás, aspecto que habrá que mejorar para posteriores encuentros, pero no hubo mucho más que apuntar.

Con esta victoria, España lidera el grupo A empatada a tres puntos con Francia. El próximo partido, también en el Ali Sami Yen de Estambul, será este lunes contra Ghana a las 20:00 horas. Una victoria frente a los africanos supondría la clasificación para octavos de final y permitiría afrontar sin presión el duelo contra la potente selección francesa.

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martes, 27 de octubre de 2009

Partido 1: España - Estados Unidos


2-1

Arrancó el Mundial sub'17 para España y lo hizo con una trabajada victoria en un partido marcado por la inferioridad numérica hispana durante los 90 minutos y los apagones que se sucedieron durante la segunda parte y que hicieron que el duelo se prolongara más de lo normal. En el encuentro a priori más complicado del grupo, Meléndez salió con Badía en la puerta, Aurtenetxe y Dalmau en los laterales, Muniesa y Sergi Gómez en el centro de la zaga, y Koke de pivote defensivo. Y paro aquí porque ya no nos dio tiempo a comprobar las posiciones del resto de españoles (Sarabia, Edu Ramos, Muniaín, Borja e Isco), ya que desde luego que peor no pudo comenzar el partido. Cumplido el primer minuto, sin apenas tiempo para asentarse sobre el césped, un balón largo sorprendió a la zaga hispana y Sergi Gómez derribó clamorosamente al delantero estadounidense McInerney antes de que éste pudiera entrar en el área. Expulsión justa y un duro golpe que no vendría solo: la falta se botó sin consecuencias pero, apenas un minuto después, un saque de banda originó un centro al corazón del área que el propio McInerney, tras un aparente choque con Edgar Badía, introdujo en la meta hispana ante el asombro general, ya que por un instante la falta al portero pareció clara. Pero la repetición nos demostró que no hubo tal contacto y el gol subió al marcador con todas las de la ley. Meléndez no tardó en recomponer al equipo, dando entrada al defensa Jordi Amat por el punta Isco, y España se dispuso a remar contra la corriente. Tras unos primeros instantes de confusión, pronto nuestros chavales se hicieron con el control del balón y, pese a estar con un jugador menos, empezaron a llegar con peligro al área rival aprovechando su mayor velocidad. Borja avisó en el minuto en el minuto 15 tras una gran jugada de Sarabia por la izquierda y ya no perdonó en el 21, rematando a placer una gran combinación entre Muniaín y el propio Sarabia. Al filo de la media hora, un balón en largo de Badía dio origen al segundo gol español: Borja se deshizo de su par aprovechando bien su cuerpo, controló perfectamente y envió un medido pase al segundo palo por donde apareció Sarabia, que se fue de su defensor con el control y, casi sin ángulo, batió a Edwards con un gran disparo cruzado. La alegría estalló en el banquillo español ante la perfecta demostración de calidad y pundonor que estaban realizando sus compañeros sobre el rectángulo de juego. Aturdida por la furibunda reacción hispana y totalmente sobrepasada por las circunstancias, la selección estadounidense pasó a dominar el balón (que España le regaló gustosa tras el esfuerzo de la remontada) y volvió a  acercarse a la meta de Badía con jugadas a balón parado bien solventadas por la defensa española, antes de que el portero del Espanyol se luciera en un mano a mano ante el incisivo McInerney en una jugada que se repitió un minuto después en el área americana, también con victoria del guardameta sobre el delantero. Borja corría detrás de cada sombra y su presión solitaria se bastaba para poner en dificultades a la bisoña zaga estadounidense. Se llegó al descanso con esa ventaja para España y una sensación de superioridad, pese a estar con un jugador menos, que nos llenaba de alegría y orgullo, justo lo que pedíamos en la previa a estos jóvenes proyectos de estrellas.

El técnico colombiano Wilmer Cabrera introdujo dos cambios para tratar de revertir la situación, pero Estados Unidos acusó el principal defecto que suelen tener casi todas sus selecciones: la falta de ese futbolista distinto, que tenga esa capacidad para salirse del guión establecido que diferencia a los buenos jugadores de los excepcionales. En Estados Unidos todos cumplen pero nadie destaca, y ni siquiera encuentran en el bloque la solución a los partidos que se les complican. Ante esa circunstancia, la comparación que surgía cada vez que Edu Ramos, Sarabia, Muniaín o Borja agarraban la pelota era casi insultante. España seguía sin pasar apuros, y ni siquiera el tiempo muerto que provocó el apagón de una de las torretas de iluminación (algó que nos recordó a otro partido complicado de hace diez años) sirvió para que los norteamericanos despejasen sus ideas. Sus acciones de ataque morían siempre en los pies de algún defensor español, más rápido en la lectura de la jugada que los delanteros rivales en la ejecución. España se replegó, como había hecho al final de la primera parte, dejando arriba al recién incorporado Kevin Lacruz (sustituto de un exhausto Borja) con la idea de lanzar a las flechas Sarabia y Muniaín cuando el ariete lograra hacerse con una bola. Apenas un par de minutos después de la entrada del chaval del Zaragoza, Estados Unidos por fin mostró algo de calidad. Luis Gil se desembarazó de la presión de tres defensores españoles con un buen gesto técnico y sirvió un balón en profundidad para la llegada del recién incorporado Chavez, que se plantó solo ante Edgar Badía pero no pudo superar al meta espanyolista, que volvió a demostrar una gran frialdad. Tras esa clara ocasión, nuevos fallos eléctricos dilataron el choque, dando a España un respiro siempre bienvenido cuando se está en inferioridad y se comienza a pasar apuros. Con el juego otra vez en marcha Estados Unidos seguía controlando la posesión pero se veía incapaz de poner a prueba al portero español, y de hecho la ocasión más clara en este tramo del partido fue un remate al poste de Kevin Lacruz a cinco minutos para el 90, que no para el final, puesto que el alargue se fue nada menos que hasta los 14 minutos. Aunque los norteamericanos se volcaron, lo cierto es que apenas generaron ocasiones. Su ya comentada incapacidad para inventar y los nervios propios de quien ve cómo se le escapa un partido que tuvieron en la mano desde el primer minuto bastaron para que España, con una defensa impecable, frenara sin excesivos apuros las acometidas estadounidenses. Así se llegó al final, con el rival derrumbado sobre el césped y los nuestros celebrando por todo lo alto una victoria que sirve para encarrilar la clasificación a octavos y para dar un golpe de autoridad ante los ojos de todo el mundo. Ahora, casi sin tiempo para saborear el triunfo, toca pensar ya en el partido de pasado mañana ante Emiratos Árabes (19:00, Eurosport). Los emiratíes vencieron a Malaui en el otro partido del grupo, por lo que una nueva victoria española prácticamente nos aseguraría la primera plaza del grupo. Si con once jugadores los de Meléndez son capaces de jugar al mismo nivel que con diez, estos chicos pueden hacer algo grande.

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domingo, 14 de junio de 2009

2003, Mundial sub'17 (II): Niños prodigio

3-3

En la tarde del 14 de agosto de 2003, cuando las selecciones sub'17 de España y Sierra Leona saltaron al césped del estadio de Lahti, a las redacciones de los principales medios de comunicación mundiales estarían llegando multitud de crónicas y teletipos pregonando a los cuatro vientos el nombre del nuevo fenómeno del planeta fútbol, un niño aprendiz de genio que acababa de demostrar en 90 minutos que parecía dispuesto a confirmar todas las expectativas depositadas en él desde que un año antes su imagen diera la vuelta al mundo fruto de una estudiada campaña de comunicación sólo al alcance de una de las principales multinacionales de ropa deportiva. ¿El nombre de tan magna estrella? Freddy Adu. En su debut oficial en la escena internacional, ávida de contemplar las virtudes del nuevo icono de Nike, el estadounidense de raíces ghanesas y sólo 14 años de edad acababa de firmar un hat-trick en la goleada de su selección a Corea del Sur (6-1). Eclipsado por semejante acontecimiento, el partido de los nuestros comenzó según lo previsto, con el 4-5-1 de España dominando a la fuerte selección africana, y necesitando tan sólo 8 minutos para adelantarse en el marcador, gracias a una buena asistencia de Ruz que David no desaprovechó. Siete minutos después, Sisi culminaba un veloz contragolpe para hacer el segundo. Con el encuentro de cara al cuarto de hora, nada hacía presagiar lo que ocurriría a continuación, por más que supiéramos de lo traicioneras que son estas categorías, en las que un partido puede cambiar de signo a cada minuto. En apenas dos minutos el central César Arzo vio dos amarillas más que discutibles y dejó a España con un jugador menos. Era el minuto 28, y antes del 40 Sierra Leona ya había empatado gracias a dos tantos de Samuel Barlay, el primero tras una gran acción individual y el segundo aprovechando una garrafal fallo del meta Adán. Con la entrada del central Francis la defensa española volvió a armarse y se pudo llegar al descanso sin más sobresaltos, pero la segunda parte pintaba mal para nuestros chicos. En inferioridad numérica, Jurado tenía que echarse el equipo a las espaldas, pero sin su socio Silva, renqueante de su lesión de pubis, eran los africanos quienes dominaban el encuentro. Santisteban intentó cambiar el panorama dando entrada a Xisco, pero unos pocos minutos después Barlay volvía a marcar y culminaba la remontada. Sin embargo, en lugar de ser un mazazo insalvable, el gol espoleó el orgullo hispano y el partido volvió a girar. Bajo un intenso aguacero, Cases entró por Jurado y el equipo se volcó en ataque ante una Sierra Leona que se dedicaba a perder tiempo descaradamente con jugadas casi surrealistas en las que los jugadores africanos se desplomaban continuamente al suelo para detener el choque. Afortunadamente el colegiado saudí tomó buena nota y nada menos que en el sexto minuto añadido Xisco cabeceó un córner en el primer palo para establecer el empate definitivo. El resultado justo para un partido que no pasaría a la historia ni daría la vuelta al mundo como el hat-trick de Adu. Ni siquiera el triplete de Barlay pudo competir con el del talento estadounidense puesto que no fue oficialmente reconocido por la FIFA, que atribuyó el segundo tanto al defensa español Ruz, quien tocó el esférico en su intento por evitar que traspasara la línea de gol.




2-3

Tras el apurado empate ante Sierra Leona, el partido contra Corea del Sur era vital para mantener las aspiraciones de pasar a cuartos de final. Estados Unidos ya estaba clasificada tras vencer también con apuros (y gracias a otro gol de Adu) a la selección africana, por lo que una victoria de España ante los asiáticos dejaría el pase muy encarrilado. Y por si fuera poco, todos teníamos en la memoria el infausto partido del Mundial 2002, por lo que la motivación era máxima. El partido se planteaba como un constante ataque a la muralla coreana y efectivamente así fue: con Corea encerrada en su área, España intentaba una y otra vez llegar al marco rival, sin conseguirlo. Poco a poco el choque se fue haciendo más y más monótono, entrando en un peligroso ritmo lento que sólo favorecía los intereses de los jóvenes coreanos, agazapados a la espera de poder aprovechar algún despiste. Y la ocasión les llegó al filo del descanso, cuando el delantero Hyen Yang Dong, que pertenecía al Valladolid, trazó un desmarque a la espalda de la defensa española para plantarse solo ante Adán y batirle por bajo ante el estupor general. Aquello necesitaba un cambio radical, y Santisteban lo sabía. Tras el descanso dio entrada al recuperado David Silva y al imberbe Cesc Fábregas para que se encargaran de dar otro ritmo al partido. Los espectadores estábamos ansiosos por ver a ese desconocido chaval que iba a formar parte del "Universo Wenger", y lo cierto es que desde el principio mostró un dinamismo y una compenetración con Jurado que ya auguraba buenos momentos. Pero ése todavía no era su día. Era el de Silva, aunque todavía hubo que sufrir un poco más antes de que el canario comenzara su recital, porque al cuarto de hora de la segunda parte, un error de entendimiento entre Sergio Sánchez y Adán en una jugada sin peligro acabó con el cuero impulsado por el defensor espanyolista dentro de nuestra portería. Era el más difícil todavía, pero la calidad y el orgullo herido de la juventud hicieron posible el milagro de la remontada. En apenas diez minutos, del 65 al 75, Silva se convirtió en el héroe del equipo al marcar tres goles de todos los colores: un cabezazo, un disparo desde la frontal y un remate a bocajarro sellaron el hat-trick del de Arguineguín y dispararon la locura en el bando español.

Ficha Oficial del partido
Crónica de FIFA.com



0-2

Llegábamos al partido con Estados Unidos con la moral por las nubes después de las remontadas de los encuentros anteriores y con la sensación de que habíamos encontrado un sistema y unos jugadores que podían darnos muchas alegrías, pero también con el convencimiento de que había que mejorar mucho en defensa si queríamos tener opciones de pelear por algo grande. Así que como la victoria de Corea ante Sierra Leona en el partido disputado inmediatamente antes nos metía directamente en cuartos de final y el seleccionador del también clasificado combinado estadounidense parecía dispuesto a dar descanso a algunos de sus mejores jugadores, Santisteban optó por colocar sobre el campo a los chavales que mejor nivel ofensivo habían mostrado y por dar minutos al guardameta suplente, Mandaluniz. El experimento no pudo salir mejor ya que, liberados de la presión del resultado, los españoles dieron una lección de fútbol a los norteamericanos. Aunque el sistema seguía siendo el 4-5-1, la entrada de Cesc por Tébar o Javi García, y la de Silva por Oskitz le daban más posesión, profundidad y pegada al centro del campo. El trío Markel-Jurado-Cesc repartía el juego a su antojo y además se incorporaba con peligro, y así llegó el primer gol, obra de Jurado tras una buena jugada personal que culminó con un disparo raso que tropezó en un defensor y acabó entrando. El dominio español era incontestable y pudieron llegar más goles, pero justo antes del descanso a Silva se le cruzaron los cables y tras sufrir una entrada no demasiado aparatosa soltó un manotazo que impactó en la cara de su defensor. Expulsión justa, dos encuentros de sanción y otro partido plácido que empezaba a complicarse. Tras el descanso a España le costó más hacerse con el balón y el seleccionador estadounidense, viendo su oportunidad, sacó a Freddy Adu, al que había reservado por estar apercibido de sanción. Sin embargo, sólo 5 minutos después del ingreso del delantero americano, Cesc inauguró su cuenta goleadora al cazar en la frontal del área un balón suelto tras un córner y enviarlo a la escuadra. De ahí al final poco más, salvo la sensación de que Adu todavía estaba demasiado verde para enfrentarse a defensas serios y de que sin duda en aquel torneo había otros jugadores mejores que aquel niño prodigio que nos querían vender.


sábado, 23 de mayo de 2009

Sidney 2000: El camino a la Final

0-1

En la mejor ronda posible, y ante el mejor rival posible, España presentó oficialmente su candidatura al Oro Olímpico en un duro choque en el que los de Sáez sacaron el espíritu guerrero que necesita todo equipo campeón. Y más si enfrente está Italia, considerada en aquel momento como la mejor selección sub'23 del Mundo después de más de dos años sin encajar una derrota y con jugadores de la talla de Christian Abbiati, Gennaro Gattuso, Nicola Ventola, Cristiano Zanetti, Massimo Ambrosini y, por encima de todos ellos, el genial Andrea Pirlo. Bajo las órdenes del mítico Marco Tardelli, Italia se había encargado de proclamar a los cuatro vientos su intención de colgarse el Oro. No hacerlo sólo podría considerarse un fracaso, decían antes de comenzar el partido. Al acabar, sus declaraciones habían tomado otro cariz: "España debe estar en la final", dijo Tardelli. Con la novedad de Puyol por Capdevila en defensa y la suplencia de Gabri, España saltó al césped del Sidney Soccer Stadium sabedora de que aquel no era día para florituras. Albelda y Marchena se encargaron de secar a Pirlo y de paso descabezar el ataque italiano, encomendado entonces al acierto del cazagoles Ventola. Por el lado transalpino, Gattuso y Ambrosini se centraron en parar a Xavi, aunque sin tanto éxito. Con los dos cerebros encerrados casi bajo llave, tener una ocasión de gol era ya todo un triunfo. La batalla táctica estaba planteada en el centro del campo y sólo faltaba que algún héroe apareciera para perforar la meta rival. Pudo ser Tamudo pero se entretuvo demasiado, pudo ser Ventola pero Aranzubia le ganó la partida, pudo ser Angulo pero el colegiado brasileño decidió desentenderse de lo que ocurría en las áreas. Y cuando el 0-0 parecía abocarnos a una dramática prórroga, apareció Gabri, que había sustituído a Tamudo en el minuto 70, para cruzar un balón magistral de Xavi y marcar el tanto de la victoria. Era el minuto 86, y otra vez el espíritu incansable de los jóvenes españoles daba sus frutos en el mismo momento en el que a los mayores siempre se les venía el mundo encima. Definitivamente algo estaba cambiando.

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
También: Crónica del diario El Mundo (por Alejandro Delmás)




Pero no sólo Italia tuvo que hacer las maletas antes de lo esperado. Los cuartos de final también fueron la tumba para otros favoritos y demostraron quiénes eran realmente los candidatos al título. Así, Brasil fue eliminado por Camerún con un gol de oro de Modeste Mbami. Los cameruneses se habían adelantado pronto con un gol de falta de Patrick Mboma pero Brasil aprovechó uno de los muchos errores defensivos africanos para empatar ya en el descuento por medio de Ronaldinho. Para entonces Camerún se encontraba con 9 jugadores y la prórroga parecía que iba a ser un paseo para la canarinha, pero la fuerza y convicción demostrada por los cameruneses tuvo su recompensa y lograron el pase a semifinales. También cayó la defensora del título, Nigeria, que apenas pudo oponer resistencia al vendaval chileno y fue claramente derrotada por 4-1 con otra gran actuación de Zamorano y Navia. Chile era ya el máximo candidato al Oro después de sus exhibiciones ofensivas, aunque primero debería superar el duro escollo camerunés. Y el partido entre las dos cenicientas de los cuartos cayó del lado estadounidense en la tanda de penaltis después de que se llegara con empate a 2 al final del tiempo extra. Estados Unidos había ido siempre a remolque de Japón, que se había adelantado dos veces en el marcador con goles de Yanagisawa y Takahara, pero Josh Wolff primero y Peter Vagenas después, transformando una pena máxima en el descuento, llevaron el choque a una prórroga en la que nadie acertó a marcar. En los lanzamientos desde los once metros, el error del jugador de la Roma Hidetoshi Nakata fue decisivo y los norteamericanos se convirtieron así en el último obstáculo para los de Sáez antes de la final.



3-1

Una semifinal siempre es una semifinal, pero la abismal diferencia futbolística existente entre España y Estados Unidos no dejaba lugar a dudas: España debía pasar al partido por el Oro. Convencidos de ello, los chicos de Sáez saltaron al campo decididos a hacer lo que mejor sabían, ganar desde el minuto 1, y con el mismo once que había derrotado a Italia 3 días antes pasaron por encima de los estadounidenses como nos tenían acostumbrados, con una salida arrolladora. A los 16 minutos Tamudo inauguró el marcador al rematar una buena jugada de Jose Mari, sin duda el mejor hombre del partido, y a los 24 fue Angulo quien batió por segunda vez a Brad Friedel culminando otra acción del sevillano. El delantero del Milan era una auténtica pesadilla para la defensa norteamericana que, pese a contar en esa línea con sus 3 jugadores mayores de 23 años (Friedel, Frankie Hejduk y Jeff Agoos), era incapaz de controlar los inteligentes movimientos del ataque español, perfectamente coordinado. El seleccionador de Estados Unidos movió ficha rápidamente dando entrada en el minuto 39 a Landon Donovan y Sacha Victorine para potenciar su ataque, y a base de garra logró recortar distancias antes del descanso gracias a Peter Vagenas, que transformó un penalti cometido sobre Hejduk. Durante varios minutos de la segunda parte nos vinieron a la cabeza los nervios que los sub'20 nos habían hecho pasar el año anterior contra el mismo rival, pero esta vez la zaga española controló mejor la situación y pese a enfrentarse a 3 delanteros natos (Wolff, Casey y Donovan) las mejores oportunidades fueron para España, que en una de sus peligrosas contras acertó a sentenciar. Jose Mari aprovechó un error de Friedel y culminó su mejor actuación en el torneo con el gol que certificaba el pase a la final y aseguraba el tercer metal olímpico para el fútbol español. Para "desgracia" de los futbolistas españoles (y alivio de los seguidores, por qué no decirlo), en la final no se produciría la esperada revancha contra Chile. Pese a haber sido claramente inferior al cuadro chileno, en un dramático final de partido Camerún se repuso a un gol de Abanda en propia puerta a falta de poco más de diez minutos y consiguió dar la vuelta al marcador gracias al tanto del veterano Mboma y a un más que dudoso penalti transformado por Lauren en el minuto 89. La final estaba servida, la gloria esperaba en la hierba del Estadio Olímpico.

Ficha Oficial disponible en FIFA.com
También: Crónica del diario El Mundo (por Alejandro Delmás)

miércoles, 15 de abril de 2009

España - EE.UU.: duelo al sol

3-2

No hay nada peor para un equipo de fútbol que la relajación, y los nuestros comprendieron aquella tórrida tarde en Port Harcourt que, por muy superiores que pudieran ser a sus rivales, nunca debían darse un minuto de respiro. Porque, tirando de tópicos, no hay rival pequeño, en el campo son once contra once y fútbol es fútbol. Y hasta un puñado de jóvenes universitarios de un país sin tradición futbolera son capaces de meter en apuros a todo un equipo de semiprofesionales del país con la mejor liga del mundo y que habían sido capaces de bailar a la mismísima Brasil. Aunque para que eso ocurra tienes que dejarles creer que son capaces de hacerlo, y esa debió de ser la lección que sacaron los españoles del primer enfrentamiento a vida o muerte.


El partido se disputó el 15 de abril a las 4 de la tarde, la misma hora que había podido con las energías de España en el partido contra Zambia de la primera fase. Bajo el mismo sol abrasador, esta vez los de Sáez salieron dispuestos a sentenciar por la vía rápida, y el combinado estadounidense pareció querer contribuir a ello. España volvió a su alineación habitual, que ya empezábamos a recitar de carrerilla (Aranzubia-Coira-Bermudo-Jusué-Marchena-Xavi-Orbaiz- Varela-Barkero-Gabri y Pablo), y a su juego ofensivo de toque y desmarques. La defensa estadounidense no era capaz de frenar las incursiones de Gabri, Barkero, Varela y Coira y el portero Howard no daba sensación de seguridad. Varela fue el primero en aprovechar sus errores de cálculo y, tras superar su alocada salida, cedió para que Pablo abriera el marcador a los 15 minutos y dedicara el gol al lesionado Álvaro Rubio. Parecía que se confirmaban las impresiones de que sería un partido plácido para España, más aún cuando Xavi ejecutó magistralmente un libre directo 4 minutos después. Como en el partido ante Honduras, el juego español desarboló por completo a su rival y a la media hora Pablo ya había puesto el 3-0 tras una buena combinación con Gabri.

Pero al igual que pasó ante los centroamericanos, España salió a verlas venir tras el descanso. Y vinieron, vaya si vinieron: no habían pasado ni 5 minutos cuando el goleador Twellman cazó un balón completamente solo en el área española y puso el 3-1. Quizá por el calor, quizá por haber creído que el pase a cuartos ya estaba hecho, España fue incapaz de reaccionar, cedió el balón y el terreno y Estados Unidos empezó a llegar con cierto peligro. Sáez vio que el partido se le iba de las manos y trató de poner algo más de velocidad arriba con Aganzo y Rubén en lugar de Pablo y Barkero. No funcionó, y el encuentro siguió inclinado hacia la meta de Aranzubia, tanto que hubo que sacrificar a Gabri para introducir a Colsa con el objetivo de conseguir un poco más de contención y manejo de balón en el centro del campo. Pero ni por esas, España estaba fundida y acabó pidiendo la hora después de que otro cabezazo de Taylor Twellman besara las mallas españolas en el minuto 90. Afortunadamente no quedaba tiempo para más y el pitido final fue un soplo de aire fresco bajo el implacable sol nigeriano: los nuestros pudieron respirar tranquilos después de haberse puesto la soga al cuello.


Ficha del Partido:
Partido correspondiente a los octavos de final, disputado en el estadio Liberation (Port Harcourt). 15.600 espectadores.
ESPAÑA 3: Aranzubia (GK); Coira, Bermudo, Marchena, Jusué; Orbaiz (C), Xavi, Varela, Barkero (-74, Rubén); Gabri (-79, Colsa), Pablo (-58, Aganzo)
ESTADOS UNIDOS 2: Howard (GK); Cherundolo, Bocanegra, García (C), Califf; Morrison, Thorrington, Downing (-58, Beasley), Albright; Gomez (-44, Tsakiris), Twellman
Goles: 1-0 Pablo (ESP, min. 15), 2-0 Xavi (ESP, min. 19), 3-0 Pablo (ESP, min. 32), 3-1 Twellman (USA, min. 49), 3-2 Twellman (USA, min. 90)
Arbitro: Carlos Simon (BRA)
Tarjetas: Bermudo (ESP, min. 40)



Ficha Oficial disponible en FIFA.com
Crónica del diario El País (por Luis Gómez)



domingo, 12 de abril de 2009

La primera criba

El telón de la primera fase se cerró sin demasiadas sorpresas, pero sí con muchas sensaciones sorprendentes. Las únicas selecciones que hicieron las maletas antes de lo previsto fueron dos potencias europeas, Alemania e Inglaterra. Los alemanes habían llegado como favoritos en virtud de su condición de subcampeones de Europa, y tras su cómoda victoria en la primera jornada (4-0 ante Paraguay) parecían refrendar su candidatura al título. Sin embargo, la derrota por 2-0 en la segunda jornada ante los anfitriones hizo que el partido contra Costa Rica se convirtiera en decisivo, y entonces los nervios pudieron a los jóvenes teutones, que cayeron derrotados por 2-1 y concluyeron en la última posición de su grupo. El mismo camino que Alemania tomó Inglaterra, con la deshonra añadida de marcharse de Nigeria sin puntuar y sin marcar un solo gol en un grupo a priori sin demasiados rivales de entidad: Camerún, Japón y Estados Unidos vencieron a los pross sin excesiva dificultad. En su descargo, hay que decir que tanto Alemania como Inglaterra acudieron a Nigeria sin varios de sus mejores hombres, que no fueron liberados por sus clubes. Junto a alemanes e ingleses, las otras selecciones que se marcharon a casa últimas de sus grupos fueron Kazajstán, Arabia Saudí, República de Corea y Honduras.

Pero si hasta ese momento el campeonato no estaba siendo especialmente pródigo en eliminaciones sorprendentes, sí estaba dejando detalles que presagiaban posibles descalabros de algún otro favorito. Argentina, campeón en Malasia'97, tuvo que agradecer a sus archienemigos brasileños la goleada que éstos infligieron a Zambia en la última jornada, puesto que al acabar en la tercera posición de su grupo con 4 puntos (los mismos que Costa Rica, Uruguay y Zambia, que también fueron terceros en sus respectivos grupos), hubo que esperar a que el gol-average decidiera qué selección acompañaba a Australia (3 puntos) como una de las dos peores terceras. Al final, la victoria canarinha por 5-1 fue clave y los zambianos se quedaron fuera de unos octavos que habían acariciado con la punta de los dedos.

Otras selecciones que dejaron dudas sobre su rendimiento fueron Portugal y Uruguay (aunque ambas compartían con Mali el que probablemente fuera el grupo más potente), así como la propia Brasil o Nigeria. Los sudamericanos parecían letales en ataque pero su defensa era extremadamente lenta y el trabajo defensivo de sus centrocampistas brillaba por su ausencia; mientras que el anfitrión parecía acusar la presión de jugar en casa y no daba muestras de ser el equipo temible que se esperaba. En cambio, otros equipos africanos como Ghana o Mali empezaban a meter miedo, y se postulaban como serios aspirantes al título en un grupo de favoritos en el que también había que incluir a España por méritos propios.

Entre las sorpresas agradables, México presentaba un juego rápido y vistoso que le hacía encabezar el segundo grupo de aspirantes, un grupeto en el que se incluían a las ya mencionadas selecciones que partían como favoritas pero que no estaban dando su nivel y también a las revelaciones del torneo como Croacia, Costa Rica, Estados Unidos o Japón. Todas ellas practicaban un fútbol eminentemente ofensivo, cada una con sus peculiaridades, pero que las convertía en rivales a tener en cuenta.

En cuanto a los nombres propios de la fase de grupos, el alemán Enrico Kern fue el primero en destacar con su hat-trick ante Paraguay en la primera jornada. Peter Ofori Quaye (GHA) también tomó la responsabilidad anotadora de su selección, al igual que Damien Duff en Irlanda y Simao Sabrosa en Portugal. Otros referentes ofensivos para sus respectivos equipos eran Taylor Twellman (USA) o Naohiro Takahara (JPN), mientras que Esteban Cambiasso (ARG) era el líder que intentaba tirar del carro argentino (no en vano era el tercer mundial juvenil que disputaba el por aquel entonces canterano del Real Madrid). Rafa Márquez hacía lo propio en la selección azteca, además de sumar un par de goles gracias a su potente disparo y a su buen juego aéreo. Obviamente, los españoles también estaban brillando, y los dos goles de Gabri ante Brasil no habían pasado desapercibidos, como tampoco las dotes de organización de Xavi o las cabalgadas de Varela.

Tras una brillante primera fase en la que se marcaron 102 goles en 36 partidos, los cruces de octavos de final quedaron establecidos de la siguiente forma:

República de Irlanda - Nigeria
Mali - Camerún
España - Estados Unidos
Ghana - Costa Rica
México - Argentina
Japón - Portugal
Paraguay - Uruguay
Brasil - Croacia

Las eliminatorias estrella eran los dos duelos entre equipos de la máxima rivalidad (Paraguay-Uruguay y Mali-Camerún), y el choque entre Argentina y México. La suerte estaba echada, y el día 14 de abril comenzaría la fase decisiva del campeonato.